La vuelta al trabajo ha sido complicada y el bajar de golpe de los más de 40 grados a bajo cero tampoco es que haya ayudado mucho a mi neurona a estar preparada para continuar con el diario, pero aquí estamos y vamos a seguir. Durante esta semana ha habido novedades y es posible que cualquierotracosa deje de tener ya sentido, pero no quiero dejar así el diario del tercer viaje, porque hay todavía cosas que me gustaría compartir contigo.

En la última publicación, 29/12/2018 – El colegio público, te mostraba la visita al colegio público de primaria de Netia-Natete. Ese mismo día, por la tarde, me llevaron a visitar a Don Alberto Vera, Obispo de Nacala que quería conocerme. Cuando me surgió la oportunidad de conocer la Misión de Netia-Natete, he de reconocer que no fue la fe lo que me animó, sino la curiosidad y las ganas de conocer. Cualquierotracosa puede ir de muchas cosas, pero como he dicho varias veces, no va de ideologías, ni de banderas ni de creencias. Va de personas y de dignidad. Alberto comenzó como Obispo de Nacala en julio de 2018 y la misión de Netia-Natete pertenece a su diócesis. Yo nunca había  hablado con un Obispo y sé que puede ser complicado de entender para muchas personas, pero aunque la escuela agraria y las residencias de estudiantes son gestionadas por la Misión, yo con todo esto no pretendo ayudar a la iglesia. Sin duda alguna los misioneros y misioneras que he conocido se merecen toda la ayuda que se les pueda dar, por el amor que sienten por aquellas personas, por lo que hacen y por las condiciones en las que lo hacen, de hecho, algo que me ha llamado la tención en este tiempo, es que todas las ONG que me han respondido, siendo organizaciones laicas, todas ellas han manifestado que prefieren tener como contraparte local una misión, porque los misioneros son personas que se implican con las comunidades locales, que se quedan allí y no están de paso y es una garantía de que las infaestrcuturas tengan un cuidado y una continuidad en el tiempo. Si yo me he metido en esta locura ha sido por intentar ayudar a los niños y niñas de las comunidades rurales, para que puedan tener al menos una oportunidad para poder salir adelante. Para que puedan aprender, no sólo técnicas de agricultura sostenible, también para que aprendan a respetarse y respetar a los demás. Para que puedan tener la oportunidad de comprobar que el esfuerzo tiene recompensa y, quien sabe, para que puedan conseguir esa dignidad que no tienen y, tal vez, ese espíritu crítico que les permita plantarse ante las injusticias que les rodea y, por lo que he visto, conocido y vivido allí, esos objetivos son compartidos por los misioneros y misoneras que he tenido la oportunidad de conocer allí. Sé que puede ser muy complicado de entender para quienes dan más peso a los símbolos que a las personas, pero si tienes la oportunidad, independientemente de las creencias que tengas, yo te recomiendo que si de verdad quieres conocer la realidad de un país, visites una Misión.

La reunión con el obispo fue muy distendida. Me preguntó por lo que estaba intentando. Yo se lo conté y él me escuchó. Me dio varios consejos, que sin duda agradecí, pues Alberto, además de Obispo de Nacala es Presidente de Cáritas Mozambique, tiene una especial sensibilidad por los problemas de la sociedad rural y, además, es Presidente de Cáritas Mozambique, por lo que tiene gran experiencia en proyectos de cooperación y su ayuda para mi es muy importante, no sólo para la búsqueda de financiación, también porque mi idea es incluir la electrificación del Hospital de Netia-Natete, gestionado por el gobierno a través de un contrato de compra-venta de electricidad (no se debe suplir las inversiones que debe realizar el gobierno con ayuda de cooperación, porque eso favorece la corrupción, así que la idea es dar la oportunidad del Hospital de poder incluirlo en el proyecto pero con un contrato de compra-venta de electricidad, es decir, de venderles la electricidad y destinar esos fondos al mantenimiento de las instalaciones). En agosto de 2018 se mantuvo una reunión con los responsables del gobierno y estuvieron de acuerdo con incluir al Hospital en esos términos. La contraparte de ese contrato sería la Misión y para eso necesito el apoyo de la diócesis.

A decir verdad, salí de la reunión con el Obispo sin saber muy bien cómo había ido. En principio estaba dispuesto en apoyar la iniciativa, pero había manifestado algún que otro pero. No fue hasta que regresé a España cuando me enteré que le había gustado la idea. Me dijeron que estaba ilusionado con el proyecto y que había manifestado que se tenía que apostar por Netia-Natete.

Del día 29 de diciembre no queda mucho más que contar. Pensaba continuar con el 30 de diciembre, pero ese día merece una publicación aparte, así que esta publicación la dejamos aquí y continúo en una publicación aparte.

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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