Antes de continuar con el diario, déjame que te cuento las últmas noticias de la aventura de le elctricidad. Ya ha estado visitando las instalaciones el proveedor local que había recomendado Manos Unidas. En una o dos semanas ya tendremos el presupusto que faltaba. Lo que más va a encarecer el proyecto son las baterías, pero el proveedor ha facilitado el contacto de una fundación alemana que apuesta por la financiación de proyectos de energías renovables y están dispuestos a colaborar en el proyecto. Manos Unidas también está de acuerdo con la cofinanciación, así que vamos a esperar a ver el presupuesto y ver a cuanto asciende finalmente. En principio la escuala de formación agraria, las residencias de estudiantes y la casa de las niñas van a conseguir la electricidad, pero se me queda fuera el Hospital. Manos Unidas ya ha dicho que no pude financiar la instalación en el Hospital y lo entiendo. El Hospital es público y no se puede suplir las inversiones públicas con fondos de cooperación, porque eso favorece la corrupción. El Hospital se queda fuera del proyecto, pero estoy viendo la posibilidad de abrir un proyecto separado para el Hospital, a ver si lo consigo a través de una fundación vasca que lo que hacen es una financiación del material. Esta fundación lo que hace es financiar hasta un máximo de 20.000€ la instalación solar, que incluye tanto la mano de obra como la instalación y el material, pero se tienen que devolver los 20.000€ en 20 años, sin intereses, es decir, pagando 1.000€ al año durante 20 años. En el mes de agosto del 2018 se tuvo una reunión con los delegados del gobierno, se les contó el proyecto que se estaba intentando sacar adelante y se les propuso conectarles a la instalación solar y venderles, a precio de mercado, la electricidad que consumieran. Estuvieron de acuerdo con eso, pero ahora cambiarían las cosas, ya que estamos hablando de un proyecto separado y un coste recuerrente de 1.000€ durante 20 años, por lo que no sé si eso les interesará. Tampoco sé si la fundación vasca estaría de acuerdo en colaborar directamente con el gobierno o dicho de otra forma, si se van a fiar de que el gobierno cumpla su compromiso. Lo único que sé es que quiero intentarlo, porque el Hospital tiene servicio de urgencias 24/7 y sala de partos y ni las enfermedades ni los recién nacidos entienden de día y de noche. La parte positiva es que con el proyecto de la escuela agraria habrá electricidad para poder bombear el agua de los pozos y aunque las bombas son instalaciones de la misión, también abastecen de agua al Hospital, así que sí o sí, en eso quedará cubierto.

Y ahoras sí, voy a continuar con el diario. Me había quedado en el 30/12/2018, después de haber estado fotografiando el Hospital. Tras visitar el Hospital fui a una comunidad. Esta comunidad se encuentra muy cerca del puesto administrativo de Netia, por lo que disponen de pozos de agua cerca, así como tendido eléctrico, al menos aquellas casas levantadas cerca de la carretera.

Como era de esperar, nada más llegar sentí el peso de todas las miradas, especialmente las de los niños que probablemente nunca hubieran visto antes alguien como yo. El Padre Gasolina me presentó y me hizo decir unas palabras, tras las cuales abrió el turno de preguntas. Me sorprendió, nadie se atrevió a decir nada. Era la primera vez que me pasaba, ya que normalmente sienten bastante curiosidad. Pensé que no les había gustado mi visita, pero pienso que debió ser simplememte timidez, porque después de despedirme multitud de personas, dede los más pequeños a los más mayores, se acercaron para saludarme y darme las gracias por haberles ido a ver. Allí no hay turismo y no suelen recibir visitas, por lo que el simple hecho de ir a visitarles para ellos es de agradecer.

En este tercer viaje había llevado para la escuela agraria un pequeño proyector portátil, de esos que tienen batería y se leen directamente de un pendrive, por lo que no necesitan estar conectados a un portátil u oredenador. Yo realmente había llevado el proyector para poder usarlo en las clases de la escuela agraria, pero al ver tanto niño se me ocurrió hacer algo diferente: una sesión de cine.

Nos emplazamos, con aquellos que quisieran, esa tarde a las 16:00 para proyectar una película. Yo había llevado en un pendrive la película de El Rey León en portugués (legalmente comprada, que a mi también me gusta que me paguen por mi trabajo) para Julia, una pequeña que vive en la misión, así que la película la tenía.

Después de comer y descansar un rato volvimos a la comunidad. Un grupo de pequeñajos nos esperaban en la puerta de una pequeña edificación donde ibamos a proyectar. Mientras montábamos la pantalla empezó a entra gente y tomar asiento. Para poder proyectar a la altura deseada engaché el pequeño proyector al trípode de la cámara de fotos. Ya estada todo montado y comenzó la película. 

Al principio no se oía una mosca. Sinceramente, he de confesar que pensé que se iban a aburrir, especialmente los más pequeños. En esa zona de Mozambique se habla el macua y sólo aquellos niños que van a la escuela aprenden portugués. El El Rey León no habla  macua, así que la mayoría de los niños no estarían entenidiendo nada. Sin embargo, nadie se iba, más bien todo lo contrario, cada vez llegaba más gente (y no sólo niños).

 A las 17:00 comienza a oscurecer y el sol se esconde muy rápido. Allí no había electricidad, así que en cuanto se puso el sol, la oscuridad invadió la sala. La única luz que había era la del proyector.  

Puede que los más pequeños no estuviera entendiendo nada, pero eso no les importó y cuando apareció Timón en escena lo único que se escuchaban eran sus risas. La experiencia fue increible, tanto para ellos como para mi y aquí te comparto un vídeo, con un amago del Making Off de la sesión de cine. Espero que te guste.

Aunque yo todo esto de cualquierotracosa lo hice con el único objetivo de dar cobertura al proyecto de la electricidad y en cuanto se consiga encender la primera bombilla cualquierotracosa.es cerrará sus puertas al público, creo que, teniendo en cuenta que allí las cosas van muy despacito, me va a dar tiempo a una locura más: Poder regalarles la experiencia de asistir a un concierto de piano. No tengo piano y estoy tratando de convencer a un amigo, que es profesor de conservatorio, a ver si me acompaña en esta nueva aventura. Igual me equivoco, pero creo que les puede gustar y pienso que ellos también tiene derecho a disfrutarlo, aunque sea por una vez en sus vidas.

 

Del 30 de diciembre no tengo mucho más que contar. La visita al Hospital y la sesión de cine lo eclipsaron todo. En la siguiente publicación del diario continuaré contando como fue el fin de año en Netia.

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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