En la publicación anterior había hablado un poco de la reunión mantenida en el cuarto viaje a Mozambique con madres de las comunidades y te quiero contar la última locura que me gustaría intentar, pero antes te resumo en qué punto está el tema de la energía. A la vuelta de Mozambique tuve una reunión con la empresa que está dispuesta a liderar el proyecto técnico para la implantación del Minigrid fotovoltaico de 33kWp (Arconi Solutions), Manos Unidas y el responsable de la Misión de Netia-Natete (donde se instalará el sistema solar). A partir de esa reunión ya comenzaron la interlocución directa los técnicos (yo ahí ya no pinto nada). Manos Unidas quiere evaluar un cambio en las baterías (las incluidas inicialmente eran de gel y Manos Unidas prefiere baterías de lito, por su rendimiento y vida útil, aunque eso encarece los costes). Entre esta semana y la que viene se tomarán la decisión sobre las baterías, pero independientemente del tipo de baterías que sean, el proyecto ya ha pasado la validación de los técnicos de Manos Unidas y el 25 de enero se llevará el proyecto al comité permanente para su aprobación formal. Una vez aprobado formalmente se tendrá que esperar al mes de abril o mayo para la ejecución del proyecto, ya que en diciembre comienza la temporada de lluvias y en esa época no se puede realizar las obras. Sinceramente, después de dos años estoy deseando poder ver la luz, pero creo que seis meses más se podrán esperar.

En su momento decidí comenzar por la electricidad porque la energía no es sólo luz, también es salud, educación y desarrollo. Ahora me gustaría intentar ayudar directamente a las comunidades locales.  Estoy dándole vueltas a los cuatro problemas que me levantaron las madres (problemas de acceso al agua, problemas de acceso a la educación, problemas de acceso a la sanidad y problemas de acceso a la energía), pero en esta publicación te quiero contar una idea que se me ha ocurrió para intentar ayudar con el problema de la salud, desde el enfoque de la prevención a través de la almentación (me queda pendiente atacarlo por la parte del saneamiento).

La idea es montar unos tanques para la producción local de espirulina. La espirulina (Arthrospira platensis) es un microorganismo (microalga) que se desarrolla rápidamente por fotosíntesis. La espirulina pose un gran valor nutricional (vitaminas, hierro, calcio, magnesio, proteinas y aminoácidos esenciales). La espirulina no es algo nuevo, ya había sido fuente de alimentación de los aztecas y tanto la OMS como la ONU la considera un alimento interesante, de hecho la FAO recomienda su producción para lss comunidades locales.

Yo de este tipo de las microalgas no sabía nada (y sigo sin saber mucho). Buscando información a ver qué se podía hacer, descubrí las microalgas. En Internet hay mucha información sobre ellas. Hay muchos tipos de microalgas, muchos hipotéticos usos y mucho estudio teórico, pero tanta información me abrumaba y no tenía criterio para poder identificar lo posible de lo teórico y mucho menos de lo viable. Fue entonces cuando le comenté la idea a mi amigo Ricardo (si alguna vez tengo un hijo o un perro, le llamaré Ricardo por todo lo que me está ayudando a conseguir puertas a las que tocar). Ricardo tampoco sabía del tema, pero puso en marcha la teoría de los seis grados y habló con su amigo Joaquín, que hacía unos años había estado metido en el tema. Joaquín le facilitó a Ricardo el contacto de Carlos, uno de los más principales gurús de estos temas que tenemos en España. Le comenté a Carlos como era aquello y por qué había pensado en las microalgas y Carlos me ayudó a separar el trigo de la paja. La clave estaba en la producción de la espirulina, no sólo por sus aplicaciones como complemento alimenticio y biofertilizantes (que era precisamente lo que yo buscaba), sino también porque por son unos microorganismo muy resistentes, que se pueden producir a pequeña escala con costes bajos tanto de implantación como de explotación y, lo más importante, con materiales que se puede conseguir allí, lo cual era algo vital. Carlos me habló de una fundación, la Fundación Antenna, una fundación suiza que tiene varios proyectos similares en África.

Estuve mirando la página web de esta Fundación (https://www.antenna.ch/en/) y en su web dicen esto:

Las ventajas más importantes de la producción de Espirulina a nivel local:

 

  • Es eficaz: una dosis diaria de 1 a 3 gramos de espirulina, durante cuatro a seis semanas, curará a un niño desnutrido
  • Es local y sostenible: este es un suplemento dietético que se cultiva, vende y consume localmente.
  • Significa autonomía: las granjas de espirulina, habiendo alcanzado la viabilidad y la autonomía, en realidad crean flujos de ingresos para la comunidad local.
  • Es un umbral bajo, utilizando recursos locales, con una baja inversión inicial
  • Tiene altos rendimientos, produciendo de 5 a 6 gramos de espirulina seca por día, por m²
  • Es ordenado, ahorra espacio y encaja: dada la cantidad de proteína producida, requiere muy poco espacio: 15 veces menos que la caña de azúcar, 20 veces menos que la soja y 250 veces menos que el arroz
  • Es frugal, necesita muy poca agua: tres a cuatro veces menos que la soja, cinco veces menos que el maíz y 40 veces menos que la carne de res.
  • Es un negocio para mujeres: con capacitación adecuada y desarrollo de capacidades, producción descentralizada y procesamiento y ventas adecuados para pequeñas empresas
  • Es útil: la conservación, el almacenamiento y la distribución son sencillos.

Y esto otro:

Los tanques de crecimiento pueden ser rectangulares o redondos, con una profundidad de 20 cm, y construidos con materiales simples y de bajo costo.

 

  •  Anualmente, cada m² cultivado puede proporcionar una cura para 20 niños con deficiencias.
  • Depósito de 1 m² => producción de 6 g / día => 2 kg de espirulina seca al año.
  • La cura para un niño desnutrido dura de seis a ocho semanas, usando 2 g de espirulina al día, lo que requiere => 100 g de espirulina seca
  • La construcción de un tanque y accesorios cuesta entre 100 y 200 euros por m² (según el tamaño).
  • La producción de espirulina cuesta entre 15 y 20 euros por kg.

La Fundación tiene varios casos de éxito en comunidades de otros países africanos, por lo que se trata de una solución testada y viable:

Sin duda alguna, poder contar con la ayuda de la Fujndación Antenna sería increible, porque precisamente dar forma a lo que tenía en la cabeza.

Más allá de la compañía, para la producción de la espirulina he pensado en la escuela agraria de la Misión de Netia-Natete y las mujeres de las comunidades por variar razones. La escuela agraria porque para cualquier proyecto de este tipo se necesita un socio o contraparte local (y, sinceramente, el gobierno no me da ninguna garantía), porque la Misión da servicio a esas comunidades y tiene terrenos para la instalación de los tanques, una represa que abastecerlos de agua, la escuela agraria dispone de técnicos y un laboratorio y porque sería una muy buena forma de transferir el conocimiento a los técnicos y los alumnos de la escuela. Las mujeres de las comunidades porque según información del Banco Mundial, en Mozambique el 82% de las mujeres trabajan en el campo frente al 61% de los hombres, porque la brecha de género está en el 72% (según el informe de Datos Macro) , porque 1 de cada 2 mujeres o niñas han sufrido maltrato, porque el 50% de las niñas son entregadas en matrimonio antes de los 15 años y porque la sociedad es un pseudomatriarcado y los niños pertenecen a la mujer, lo que convierten a las mujeres en una pieza clave para poder avanzar por la senda de la educación.

Ya he escrito a la Fundación Antenna. Todavía no me han respondido, pero espero que lo hagan. Si no lo hacen, seguiré buscando.

Como podrás ver, soluciones existen, lo que es necesario es llegar a esas personas que puedan ponerlas en práctica y que, por supuesto, quieran hacerlo 😉

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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