No dejo de darle vueltas a las noticias recibidas desde Netia. Que injusto me parece que  hasta la naturaleza de la espalda a los que menos tienen. Estamos inmunizados a este tipo de tragedias. Lo vemos en la televisión. 20.000 personas sin casa, 50.000, 100.000, sólo son datos, sólo nos saben a cifras. Nepal, Haití, Mozambique, pobrecitos, pero nos quedan demasiado lejos como para poder hacer algo, y además, ¿Merece la pena hacer algo si el año que viene posiblemente pase lo mismo?

Me comenta el Padre de la Misión que Caritas Diocesana está colaborando con material para la reconstrucción de las viviendas de las comunidades más pobres, Manos Unidas va a ayudar a rehabilitar casi 100 casas destruidas y ONGs pequeñitas, de esas que no salen tanto en la televisión, también se han ofrecido a ayudarles. Toda ayuda es poca, teniendo en cuenta que se han venido abajo más de 10.000 casas en la región y más de 168.000 personas se han quedado sin casa y sin nada.

Reconozco que esta tragedia me ha cambiado el paso. Aunque seguiré persiguiendo llevarles la electricidad, ahora mismo me parece más prioritario la reconstrucción de la presa, ya que sin electricidad se puede vivir, mal, pero se puede sobrevivir; pero sin agua no. La presa que se ha venido abajo suministraba agua a las comunidades cercanas y, según me dicen, están pendiente de que les pasen el presupuesto de la reparación, pero andará por los 80.000 euros. He estado buscando por los cajones, pero ese dinero no lo tengo, así que le he estado dando vueltas a la neurona para ver qué podía hacer yo y, después de dar un rodeo al «Nada» que inevitablemente aparece como primera opción, se me ha ocurrido una locura de las grandes (y os puedo asegurar que publicar estas palabras me da pánico, porque con ellas estoy adquiriendo un compromiso), pero yo sólo puedo ofrecer lo que está en mis manos. Hasta ahora lo único que he ofrecido han sido mis palabras y las ganas. Ahora toca lanzar un órdago, porque la situación lo merece.

Mi hábitat natural es el sofá. Según la pulserita de actividad, que llevo más por inercia que por otra cosa, no llego a los 10.000 pasos diarios. Tengo 45 años, peso unos 115 kilos (y mido 1,70 con los pies limpios, vamos que soy formato bolita) y encima fumo un paquete de tabaco diario. Con todo esto he decidido comenzar un nuevo reto (y os aseguro que con mucha vergüenza y vértigo). He decidido correr 10 km allí, en Netia y compartir con vosotros la preparación, los avances que vaya consiguiendo (tanto en la pérdida de peso como en la preparación y por supuesto la carrera. Sé que para muchos que practican ejercicio de forma habitual 10 km no les parecerá tanto reto, pero digamos que yo más que empezar de cero, empiezo de menos 10. Aquellos que me conocéis sabéis bien lo que me costará esto, no por el esfuerzo físico (que también), sino por la vergüenza que me da compartir mis miserias en público (mi foto sale en mi DNI porque no se puede poner una caricatura). Sólo os pido que no seáis muy duros conmigo, haré lo que pueda 🙁

El objetivo último de esto será obtener financiación para la reconstrucción de la presa. Todavía no sé muy bien cómo lo haré, seguramente a través de una plataforma de Crowdfunding y buscando empresas patrocinadoras o algo así, pero lo que sí sé es que como yo mismo en más de una ocasión he dejado de colaborar en causas por desconfianza de a dónde irá el dinero, todo será transparente y lo que se necesite irá bajo acta notarial, con la premisa de que el ningún momento el dinero pasará por mis manos (aprovecho para comentar que si algún abogado me lee y me quiere echar una mano para dar los pasos correctos, le agradecería mucho su ayuda). Si me conceden el visado (lo digo por si han leído el diario de viaje y no les gusta tenerme por allí) y no tienen problema para recibirme en la Mision, tengo previsto viajar allí en Abril para poder enseñaros en vídeo todo aquello, para que los conozcáis.

Hasta que no les pasen (y me hagan llegar) el presupuesto de la reparación de la presa, no voy a meterme con el Crowdfunding (por supuesto publicaré el presupuesto), pero no quiero dejar pasar más tiempo sin compartiros el reto, porque me asusta que en un día malo me lo replantee y publicándolo queda adquirido el compromiso con ellos, conmigo y con vosotros.

Mi idea es correr esos 10 km en junio, por aquello de tener un mínimo de tiempo para prepararme, aunque la fecha dependerá en gran parte del tiempo que me recomienden aquellos que saben de esto de la preparación. He enviado un email (que no he publicado) a Raúl Gómez (@RaulGomez82)  a través de su representante, para ver si me ayudaba a prepararme. Todavía no ha respondido (ni Google, ni el Papa Francisco, ni Amazon tampoco), pero  por supuesto acepto vuestro consejos y recomendaciones. Por cierto, me quedaba pendiente escribir la carta a Adidas y ahora ya tengo qué contarle 😉

Y ya que me he lanzado, «alea jacta est» y espero que esto sirva para algo, que esto sirva para ellos.

¿Me acompañáis en esta carrera?

 

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
onpost_follow 5