Estimado Parlamento Europeo

Estimado Parlamento Europeo

Estimado Parlamento Europeo,

 

Espero que por allí arriba todo vaya bien. Por aquí abajo más o menos como siempre.

Te escribo con relación a la declaración de emergencia climática que aprobaste el pasado 28 de noviembre. Yo tan sólo soy un particular preocupado por el medio ambiente y el desarrollo sostenible y como tal me dirijo a ti. Sí te pediría, por favor, que intentases leer esta carta con los ojos de un niño, sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Sé que no es sencillo, pero sólo así podrás entender esta carta tal y como fue escrita. Por delante quede que yo sólo me represento a mí mismo. No busques detrás de mis palabras ni banderas, ni símbolos, ni colores, porque sencillamente en esta carta no tienen cabida.

Cuando escuché la noticia de tu declaración, como ciudadano preocupado que soy, no me quedé tan sólo con el titular. Acudí a la fuente, o sea, a ti, para leer la resolución entera y  me surgieron tres dudas que me gustaría plantearte, a ver si me las puedes resolver. Comienzo por la primera, por aquello de mantener un orden, pero permíteme que antas haga una breve introducción, por aquello de situarnos en un contexto.

Hace unos años, en la Bahía de Rovuma, en la provincia de Cabo Delgado, al norte de Mozambique, se descubrieron varias bolsas de gas con un volumen aproximado de unos 5,7 billones de metros cúbicos. Para la explotación de ese gas se creó el consorcio Mozambique Rovuma Venture, formado por varias petroleras y organismos gubernamentales. Dentro de esa corporación hay dos empresas con capital europeo: Galp Energia de Portugal y  el Grupo ENI de Italia (si quieres más detalle del consorcio, las empresas que lo forman, el volumen de la inversión, etc. puedes consultarlo en este enlace del ICEX). Según dice el Grupo ENI en su página web el consorcio ha obtenido la aprobación del Gobierno de Mozambique para la instalación en alta mar de una unidad flotante para el tratamiento, licuefacción y almacenamiento de gas natural (FLNG) con una capacidad de aproximadamente 3,4 mmtonnes / año alimentada por 6 pozos submarinos.

No sé si te han comentado que el gas natural también es un combustible fósil. Es un hidrocarburo formado principalmente por metano, aunque también suele contener una proporción variable de nitrógeno, etano, CO2, H2O, butano, propano, mercaptanos y trazas de hidrocarburos más pesados. Es cierto que la combustión del gas natural es más limpia que la de otros combustibles fósiles como el petróleo o el carbón (entre un 40 y un 50% más limpia, que tampoco es que sea cero emisiones), pero durante el proceso de extracción se producen grandes emisiones de CO2 y metano, además de tener otras consecuencias no deseables como la contaminación del agua potable subterránea, un recurso natural vital y muy escaso en la mayoría de los países del África Subsahariana.

Una vez hecha la introducción, te planteo mi primera duda. Las medias que deben tomar los estados miembros para reducir la emisión de gases invernadero a la atmósfera, ¿Incluye también a las operaciones de las empresas con capital europeo más allá de las fronteras de la Unión? Te lo pregunto porque hasta donde yo sé, corrígeme si me equivoco, la atmósfera no tiene fronteras y no nos va a servir de mucho que se bajen las emisiones en territorio europeo y se incrementen en el oceano índico, ¿No crees?

Mi segunda duda la tengo con esta parte de la resolución: “[El Parlamento Europeo] …pide a la Comisión, a los Estados miembros y a todos los agentes mundiales, y declara su propio compromiso, que adopte con urgencia las medidas concretas necesarias para luchar y contener esta amenaza antes de que sea demasiado tarde”.

Cuando leí este pedacito de la declaración lo siguiente que hice fue buscar en Google “¿Para qué sirve el parlamento europeo?”. Me salieron muchos resultados, pero yo me quedo con estos dos trocitos, que además son tuyos: “El Parlamento Europeo decide junto al Consejo de la Unión Europea (los Gobiernos de la Unión) sobre el presupuesto y la legislación de la Unión…”, La gran mayoría de la legislación de la Unión se aprueba mediante el procedimiento legislativo ordinario, también conocido como «procedimiento de codecisión». Es el procedimiento que se utiliza con más frecuencia y que da el mismo peso al Parlamento Europeo y al Consejo de la Unión Europea con respecto a una gran variedad de ámbitos, como por ejemplo la inmigración, la energía, el transporte, el cambio climático, el medio ambiente, la protección de los consumidores y la gobernanza económica”. Entiendo entonces que una de tus funciones es la de legislar. Está bien saberlo. Poder, parece que puedes hacerlo.

Y aquí va mi segunda duda. Con sinceridad, entre tú y yo, ante una emergencia climática ¿Te parece lo más acertado confiar en que sean los gobiernos de los estados miembros los que decidan qué medidas van a adoptar? A ver, no es que dude de sus capacidades, pero ante una emergencia entiendo que se deben reducir los riesgos y, que quieres que te diga, que el Ministerio de Economía y Finanzas de Italia (órgano del gobierno italiano, estado miembro) sea el propietario del Grupo ENI (junto al Banco Popular de China) y que, según dice en su página web, tengan previsto empezar dentro de dos años el proceso de extracción del gas natural en Mozambique (con todo lo que eso implica), no sé cómo lo ves tú, pero a mí me parece un riesgo y me hace, cuanto menos, dudar de su interés. Que quieres que te diga, poner al zorro cuidando de las gallinas, tal vez no parece lo más conveniente. ¿No crees?

Y ya para terminar te planteo la tercera duda. Tú ya has hecho tu declaración. Ya has dicho que es una emergencia, has arengado a los gobiernos de los estados miembros y has dicho que vas a sustituir tu flota por vehículos de cero emisiones. Muy bien, yo también reciclo, utilizo el transporte público e intento racionalizar el consumo ¿Y ahora qué? Tú, como Parlamento Europeo ¿Qué más piensas hacer?

Atentamente,

 

Un particular preocupado, sin más.

Estimada ENDESA

Estimada ENDESA

Estimada Endesa,

Si estás leyendo esta carta (algo que veo bastante improbable) supongo que te estarás preguntando quién soy, por qué te estoy escribiendo y para qué. Quién soy la verdad es que es lo de menos, yo tan sólo soy un particular, sin más. No represento a nada ni nadie, tan sólo a mí mismo.  A mí no me mueven los colores, ni las banderas, ni los logotipos y eso me da la libertad de poder decir lo que pienso, y como lo pienso, eso sí, siempre de una forma constructiva y con respeto, que la crispación tan sólo genera odio y el odio divide a las personas y ni comparto esa vía ni me interesa. Tampoco me gustan las etiquetas, porque también polarizan. Por delante quede que yo sí creo en la propiedad privada, la recompensa del esfuerzo y la libertad del individuo, pero pienso que bajo esa libertad no todo vale, ni puede valer. No estoy en contra del sistema sino del uso que algunos hacen de él. Por favor, no  pienses que por publicar esta carta en un blog mi deseo es esconderme, ni mucho menos, de hecho, si quieres que nos conozcamos dímelo y nos tomamos un café. Si utilizo esta vía es simplemente porque cualquier otra vía la veo totalmente inútil y te lo digo siendo muy consciente que esta publicación tampoco tiene muchas posibilidades, pero la otra opción que me quedaba sería no hace nada y que quieras que te diga, creo que el «no hacer nada» de todos es lo que nos ha llevado a esta situación, así que al menos prefiero intentarlo. A mi es muy sencillo no escucharme, es lo que tiene caminar solo. 

La razón por la que te escribo es bastante simple, hice una consulta en Google y me apareciste tú. Preocupado por la alerta climática escribí “Ranking de empresas de España más contaminantes” y me salieron muchos resultados, pero en todos ellos aparecías tú. Por supuesto tú no eres la única empresa, allí también estaban Repsol-Petronor, Naturgy, EDP, ArcelorMittal, CEPSA, Viesgo, Iberdrola, CEMEX, Lafarge-Holcim y Cementos Portland, pero tú apareces en todos los resultados en la primera posición, con más de 30 millones de toneladas de gases invernadero emitidos a la atmósfera durante el 2018.

He estado visitando tu página web y veo que tienes una sección específica para la sostenibilidad. Comentas en tu web que concibes la sostenibilidad como una parte esencial de tu actividad y eso me parece muy acertado (y muy necesario también). He leído que estás trabajando en conseguir un crecimiento a través de tecnologías y servicios bajos en carbono y que en ese sentido estás alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, y fíjate, en eso coincidimos y me alegra mucho que sea así. Yo también estoy intentando hacer todo lo que está en mi mano para no empeorar la situación y reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera. Como dejar de respirar voluntariamente no es una opción, he optado por dejar el coche en el garaje e ir a trabajar en transporte público. Tengo que madrugar más, tardo más en llegar y voy más apretujado, pero esa es una de las medidas que está en mi mano y puedo hacer. También estoy reciclando, algo que antes no hacía. He de reconocerte que todavía dudo muchas veces donde va cada cosa y tengo la cocina llena de bolsas de colores (que los cubos no me caben) para separar los residuos. No es que sea precisamente cómodo andar esquivando las bolsas, pero esa es otra de las medidas que está en mi mano poder tomar. También estoy intentando racionalizar el consumo y, entre tú y yo, esto es lo que  menos me está costando porque entre el alquiler, las facturas y algún que otro viaje al áfrica austral que hago de vez en cuando (yo voy por libre, aprovecho mis vacaciones y estos viajes me los pago de mi bolsillo), para intentar ayudar al desarrollo sostenible de unas comunidades rurales tampoco es que me quede dinero para grandes caprichos, aun así, tal y como estás las cosas, no me puedo quejar y se puede decir que soy un privilegiado. También he intentado evitar los plásticos, pero por ahora me parece una misión imposible porque, al margen de que en los supermercados todo, o prácticamente todo, contiene o viene envuelto en plásticos, los precios de los productos ecológicos no me los puedo permitir (para mí una pasta de dientes o un desodorante a 8€ no es una opción viable). Si te fijas, a diferente escala, pero tú y yo estamos actuando de una forma similar. Los dos estamos intentando contaminar menos, por supuesto dentro de nuestras respectivas posibilidades. Reducir la contaminación es vital y un paso muy importante y en eso los dos parece que estamos convencidos, porque si no, ni tú ni yo estaríamos haciendo los esfuerzos que estamos haciendo para no empeorar las cosas.

El problema es que, como supongo que te habrás enterado, la eurocamara ha declarado la alerta climática y hace un par de días la ONU advertía que la temperatura del planeta subiría 3,2 grados aunque se cumplan los compromisos de París (que todavía estamos muy lejos de cumplir), así que los países tendrían que multiplicar por cinco su esfuerzo para reducir la emisión de CO2 para evitar males mayores. (“Males mayores” ¿Te das cuenta que eufemismo más bonito para no referirse al fin de la vida tal y como la conocemos?). Sí, lo sé, suena tan terrible que es mejor pensar que no es cierto. Eso es algo que a todos se nos da muy bien, más que nada porque cuando pensamos en la vida, tan sólo pensamos en la nuestra, la que nosotros vivimos, sin pensar en que aunque nosotros no estemos, se espera que la vida continúe. ¿No te parece?

El caso, y por eso te escribo, es que reducir la emisión de CO2 es muy necesario, es vital, pero ya no es suficiente y algo más debemos hacer. No sé a ti, pero a mí el problema me preocupa y mucho. Tal vez sea por deformación profesional, ya que trabajo en un equipo de soporte y forma parte de mi trabajo priorizar los problemas para buscar soluciones y que quieres que te diga, cualquier otro problema pasa a ser minúsculo porque si no hay vida, todo lo demás no importa.

Del mismo modo que te encontré a ti, encontré una posible solución. Acudí a Google y busqué “como sacar co2 de la atmosfera” y fíjate tú, me salieron resultados. Entre los resultados descubrí esta empresa: Carbon EngineeringCarbon Engineering no es ninguna ONG, es una empresa privada como tú y cobran por lo que hacen. Según dice en su página web, dispone de la tecnología necesaria para poder capturar más de un millón de toneladas de Co2 al año, lo que equivale a las emisiones anuales de 250.000 automóviles o el trabajo de 40 millones de árboles. No está mal para empezar, ¿No te parece?  Me tengo que creer lo que dicen en su web, de la misma forma que me tengo que creer lo que tú dices en la tuya. Yo en esa empresa no conozco a nadie, ni trabajo para ellos, ni me llevo ninguna comisión, pero les he escrito y les he pedido información sobre su solución y me han facilitado este enlace donde explican el proceso y hablan de costes:   https://www.cell.com/joule/fulltext/S2542-4351(18)30225-3 (no dirás que no te lo pongo fácil). De todas formas, por si de mi no te fías, que tampoco me conoces, esta empresa cuenta como inversores con Bill Gates, Murray Edwards, Oxy Low Carbon Ventures, LLC, Chevron Technology Ventures y BHP y estoy seguro que para ti no sería complicado preguntarles a ellos directamente, tan sólo tienes que poner en marcha la teoría de los seis grados. Según dicen en su web, llevan desde el 2015 extrayendo C02 de de la atmósfera y parece que es una solución testada y además es una solución sostenible.

Como ves, tecnología para limpiar la atmósfera existe, así que hagamos recuento, para ver lo que tenemos y lo que nos falta:

  • Tenemos un problema muy grande ocasionado, entre otras cosas, por los millones de toneladas de CO2 que durante todos estos años se han estado expulsando a la atmósfera por la industria.
  • Tenemos unas medidas que, tú como empresa y yo como particular, estamos tomando para reducir la contaminación, pero esas medidas no son suficientes.
  • Existe la tecnología necesaria para extraer de una forma sostenible el CO2 de la atmósfera, es decir, existen soluciones para limpiar lo que se ha manchado.
  • Y según el informe de resultados del 2018 publicado en tu web, tú tienes un capital social de 1.271 millones de euros, tuviste un EBITDA de 3.627 millones de euros y un beneficio neto de 1.417 millones de euros.

Así que, como puedes ver, lo único que nos falta para salvar el planeta y con él la vida, es que tengas voluntad de aplicar soluciones para reparar lo que se ha estropeado.

Tú piénsatelo. Tómatelo como lo que es, una oportunidad. Una oportunidad de aparecer en el ranking de las empresas que más están ayudando por limpiar el CO2 de la atmósfera y salvar el planeta, en vez de en el ranking de las empresas que más están contaminando y amenazando nuestras vidas.

Sin otro particular, aquí te dejo mi carta y, por el bien tuyo, el mío, el de nuestros hijos, nuestras familias, nuestros amigos y el de toda la humanidad, espero que te la tomes en serio y aproveches esta oportunidad y tú qué sí puedes, que tú si quieres sí puedes poner en marcha las soluciones que necesitamos, porque llegará un momento (que según dicen los expertos de verdad, no está tan lejos si no se hace algo por evitarlo) en el que ya no habrá oportunidades, ni tecnología, ni dinero que nos salve. No te olvides que sin vida tampoco hay accionistas, ni clientes ni consumidores.

 

Atentamente,

 

Un particular, sin más.

 

A por los ODS 1, 2, 3, 4 y 5

A por los ODS 1, 2, 3, 4 y 5

En la publicación anterior había hablado un poco de la reunión mantenida en el cuarto viaje a Mozambique con madres de las comunidades y te quiero contar la última locura que me gustaría intentar, pero antes te resumo en qué punto está el tema de la energía. A la vuelta de Mozambique tuve una reunión con la empresa que está dispuesta a liderar el proyecto técnico para la implantación del Minigrid fotovoltaico de 33kWp (Arconi Solutions), Manos Unidas y el responsable de la Misión de Netia-Natete (donde se instalará el sistema solar). A partir de esa reunión ya comenzaron la interlocución directa los técnicos (yo ahí ya no pinto nada). Manos Unidas quiere evaluar un cambio en las baterías (las incluidas inicialmente eran de gel y Manos Unidas prefiere baterías de lito, por su rendimiento y vida útil, aunque eso encarece los costes). Entre esta semana y la que viene se tomarán la decisión sobre las baterías, pero independientemente del tipo de baterías que sean, el proyecto ya ha pasado la validación de los técnicos de Manos Unidas y el 25 de enero se llevará el proyecto al comité permanente para su aprobación formal. Una vez aprobado formalmente se tendrá que esperar al mes de abril o mayo para la ejecución del proyecto, ya que en diciembre comienza la temporada de lluvias y en esa época no se puede realizar las obras. Sinceramente, después de dos años estoy deseando poder ver la luz, pero creo que seis meses más se podrán esperar.

En su momento decidí comenzar por la electricidad porque la energía no es sólo luz, también es salud, educación y desarrollo. Ahora me gustaría intentar ayudar directamente a las comunidades locales.  Estoy dándole vueltas a los cuatro problemas que me levantaron las madres (problemas de acceso al agua, problemas de acceso a la educación, problemas de acceso a la sanidad y problemas de acceso a la energía), pero en esta publicación te quiero contar una idea que se me ha ocurrió para intentar ayudar con el problema de la salud, desde el enfoque de la prevención a través de la almentación (me queda pendiente atacarlo por la parte del saneamiento).

La idea es montar unos tanques para la producción local de espirulina. La espirulina (Arthrospira platensis) es un microorganismo (microalga) que se desarrolla rápidamente por fotosíntesis. La espirulina pose un gran valor nutricional (vitaminas, hierro, calcio, magnesio, proteinas y aminoácidos esenciales). La espirulina no es algo nuevo, ya había sido fuente de alimentación de los aztecas y tanto la OMS como la ONU la considera un alimento interesante, de hecho la FAO recomienda su producción para lss comunidades locales.

Yo de este tipo de las microalgas no sabía nada (y sigo sin saber mucho). Buscando información a ver qué se podía hacer, descubrí las microalgas. En Internet hay mucha información sobre ellas. Hay muchos tipos de microalgas, muchos hipotéticos usos y mucho estudio teórico, pero tanta información me abrumaba y no tenía criterio para poder identificar lo posible de lo teórico y mucho menos de lo viable. Fue entonces cuando le comenté la idea a mi amigo Ricardo (si alguna vez tengo un hijo o un perro, le llamaré Ricardo por todo lo que me está ayudando a conseguir puertas a las que tocar). Ricardo tampoco sabía del tema, pero puso en marcha la teoría de los seis grados y habló con su amigo Joaquín, que hacía unos años había estado metido en el tema. Joaquín le facilitó a Ricardo el contacto de Carlos, uno de los más principales gurús de estos temas que tenemos en España. Le comenté a Carlos como era aquello y por qué había pensado en las microalgas y Carlos me ayudó a separar el trigo de la paja. La clave estaba en la producción de la espirulina, no sólo por sus aplicaciones como complemento alimenticio y biofertilizantes (que era precisamente lo que yo buscaba), sino también porque por son unos microorganismo muy resistentes, que se pueden producir a pequeña escala con costes bajos tanto de implantación como de explotación y, lo más importante, con materiales que se puede conseguir allí, lo cual era algo vital. Carlos me habló de una fundación, la Fundación Antenna, una fundación suiza que tiene varios proyectos similares en África.

Estuve mirando la página web de esta Fundación (https://www.antenna.ch/en/) y en su web dicen esto:

Las ventajas más importantes de la producción de Espirulina a nivel local:

 

  • Es eficaz: una dosis diaria de 1 a 3 gramos de espirulina, durante cuatro a seis semanas, curará a un niño desnutrido
  • Es local y sostenible: este es un suplemento dietético que se cultiva, vende y consume localmente.
  • Significa autonomía: las granjas de espirulina, habiendo alcanzado la viabilidad y la autonomía, en realidad crean flujos de ingresos para la comunidad local.
  • Es un umbral bajo, utilizando recursos locales, con una baja inversión inicial
  • Tiene altos rendimientos, produciendo de 5 a 6 gramos de espirulina seca por día, por m²
  • Es ordenado, ahorra espacio y encaja: dada la cantidad de proteína producida, requiere muy poco espacio: 15 veces menos que la caña de azúcar, 20 veces menos que la soja y 250 veces menos que el arroz
  • Es frugal, necesita muy poca agua: tres a cuatro veces menos que la soja, cinco veces menos que el maíz y 40 veces menos que la carne de res.
  • Es un negocio para mujeres: con capacitación adecuada y desarrollo de capacidades, producción descentralizada y procesamiento y ventas adecuados para pequeñas empresas
  • Es útil: la conservación, el almacenamiento y la distribución son sencillos.

Y esto otro:

Los tanques de crecimiento pueden ser rectangulares o redondos, con una profundidad de 20 cm, y construidos con materiales simples y de bajo costo.

 

  •  Anualmente, cada m² cultivado puede proporcionar una cura para 20 niños con deficiencias.
  • Depósito de 1 m² => producción de 6 g / día => 2 kg de espirulina seca al año.
  • La cura para un niño desnutrido dura de seis a ocho semanas, usando 2 g de espirulina al día, lo que requiere => 100 g de espirulina seca
  • La construcción de un tanque y accesorios cuesta entre 100 y 200 euros por m² (según el tamaño).
  • La producción de espirulina cuesta entre 15 y 20 euros por kg.

La Fundación tiene varios casos de éxito en comunidades de otros países africanos, por lo que se trata de una solución testada y viable:

Sin duda alguna, poder contar con la ayuda de la Fujndación Antenna sería increible, porque precisamente dar forma a lo que tenía en la cabeza.

Más allá de la compañía, para la producción de la espirulina he pensado en la escuela agraria de la Misión de Netia-Natete y las mujeres de las comunidades por variar razones. La escuela agraria porque para cualquier proyecto de este tipo se necesita un socio o contraparte local (y, sinceramente, el gobierno no me da ninguna garantía), porque la Misión da servicio a esas comunidades y tiene terrenos para la instalación de los tanques, una represa que abastecerlos de agua, la escuela agraria dispone de técnicos y un laboratorio y porque sería una muy buena forma de transferir el conocimiento a los técnicos y los alumnos de la escuela. Las mujeres de las comunidades porque según información del Banco Mundial, en Mozambique el 82% de las mujeres trabajan en el campo frente al 61% de los hombres, porque la brecha de género está en el 72% (según el informe de Datos Macro) , porque 1 de cada 2 mujeres o niñas han sufrido maltrato, porque el 50% de las niñas son entregadas en matrimonio antes de los 15 años y porque la sociedad es un pseudomatriarcado y los niños pertenecen a la mujer, lo que convierten a las mujeres en una pieza clave para poder avanzar por la senda de la educación.

Ya he escrito a la Fundación Antenna. Todavía no me han respondido, pero espero que lo hagan. Si no lo hacen, seguiré buscando.

Como podrás ver, soluciones existen, lo que es necesario es llegar a esas personas que puedan ponerlas en práctica y que, por supuesto, quieran hacerlo 😉

El cuarto viaje

El cuarto viaje

He tenido problemillas y el blog ha dejado de estar disponible durante unos días, pero ya he conseguido solucionarlos, así que volvemos al ataque.

Hace más de un mes que regesé del cuatro viaje a Mozambique. He ido publicando fotos en la cuenta de instagram, pero todavía no había hecho ninguna publicación en el blog, así que vamos a ello. 

El viaje, como ya comenté en la publicación anterior, comenzó un poco accidentado, pero lo importante muchas veces no es como empiezan las cosas, sino con acaban, así que finalmente todo aquello se quedó en el saco de las anécdotas.

Este cuarto viaje tenía dos objetivos principales. El primer objetivo era intentar reunirme con el Obispo de Nacala para mostrarle y comentar el proyecto técnico propuesto por Arconi Solutions (la verdad, no les puedo estar más agradecido por su paciencia, buena disposición y flexibilidad para todo, da gusto encontrarse con personas así) para la instalación de un Minigrid  fotovoltaico de 33kWp, ya que necesiataba su visto bueno, por una parte facilitar desde la misión luz al hospital público (que depende del gobierno) y por otra parte para que la diócesis se encargase de la importación, ya que el material se enviará por mar y asumir el pago de aranceles podía hacer económicamente inviable el proyecto.  El segundo objetivo era ver si podía tener la oportunidad de reunirme con representantes de las comunidades, para conocer de primera mano sus problemas y entender sus necesidades para ver si les podía conseguir ayuda de alguna forma. Ambos objetivos se cumplieron.

La reunión con el Obispo fue muy bien. Le gustó el planteamiento y aceptó tanto dar luz al hospital desde la misión, como encargarse desde la diócesis de la importación de los materiales necesarios para la ejecución del proyecto. Respecto al segundo objetivo, fue incluso mejor de lo que esperaba. Mi visita coincidió con una reunión que había planificado la Misión con las madres representantes de las 135 comunidades a las que da servicio y me permitieron acudir. de las 135 comunidades sólo había representantes de 33, pero teniendo en cuenta que muchas comunidades están muy alejadas de la Misión (las más lejanas a unos 55 KM) y que tienen que llegar caminando por caminos de difícil acceso, 33 madres no estaba tan mal. 

La reunión con las madres fue más positiva de lo que inicialmente había pensado. Me comentaron sus principales problemas y, la verdad, son problemas que se ven a simple vista.

El principal problema que tiene es el acceso al agua. Mozambique tiene un clima tropical, con cinco meses de temporada de lluvias (de diciembre a abril) y siete meses de sequía (de mayo a noviembre) y la falta de inversión pública e infraestructuras provoca que el agua de la lluvia no se conserve y se pierda. La población obtiene el agua de donde pueden. Si tienen suerte, acuden a las fuentes, muchas de ellas muy alejadas de las comunidades y no siempre funcionan (no hay mantenimiento y si algo se estropea, sencillamente se abandona). Las comunidades que no disponen de una fuente cerca, obtienen el agua de donde puedes (de los ríos, las charcas, construyen pozos de forma artesanal sin realmente saber si debajo hay agua, etc.). 

El segundo problema que me contaron fue el del acceso a las escuelas. No me hablaron de la calidad de la enseñanza (posiblemente porque no tienen con qué comparar), tampoco de la deficiencia de las instalaciones, su pronlema era la distancia. Muchas comunidades se encuentran muy alejadas de las escuelas. Los niños se tiene que levantar de noche y caminar muchos kilómetros por caminos de difícil acceso sin más iluminación que la luna. La parte positiva (y desde mi punto de vista un gran avance) es que el hecho de mencionarme este problema en segunda posición después del agua, es que las madres ya ven la educación como algo necesario para el desarrollo de sus hijos.

El tercer problema que tienen es el acceso a los centros de salud. Con la sanidad sucede lo mismo que con la educación. Muchos de los centros de salud de las zonas rurales no disponen ni de agua ni de electricidad. Tampoco hay especialistas ni medicinas y las instalaciones son más que deficientes, pero como la población no puede comparar, para ellos el problema es que muchas comunidades están muy alejadas de los centros de salud, la población tiene que caminar muchos kilómetros para poder llegar y es habitual que, dependiendo la gravedad, se queden por el camino. Con este tema lo que pedían es si al menos se podían crear puestos de socorro para las urgencias más próximos a las comunidades. Yo he tenido la oportunidad de visitar puestos de socorro en algún que otro centro de salud y, la verdad, allí no hay mucha diferencia (en medios y personal) con lo que sería una simple consulta, pero ellos eso no lo saben.

El cuatro peroblema que levantaron fue la falta de acceso a la energía. Tan sólo las comunidades situadas en localidades grandes, al borde de la carretera principal (por donde trancurre el tendido eléctrico) tiene la posibilidad de disponer de acceso a la energía. La mayoría de las comunidades están en el interior, y allí no disponen de electricida. Las familias más «pudientes» disponen de pequeños paneles solares que les permite disponer de algo de electricidad mientras hay sol.

Estos fueron los cuatro principales problemas que me levantaron, como puedes ver nada triviales: el agua, la educación, la salud y la energía. Yo les comenté que no era más que un particular, que yo no estaba en ninguna congregación religiosa ni representaba a ninguna organización, asociación o empresa, pero que iba a hacer todo lo posible por intentar conseguir ayuda, pero a cambio les pedí que se dejasen ayudar, porque allí hay una tradición muy fuerte y mucha resistencia a cualquier tipo de cambio. Me comentaba una misionera que había ofrecido a unas madres semillas de tomate para que pudiesen cultivar, pero no las quisieron porque las semillas tardaría mucho en dar frutos y ellas quería los tomates. Si vemos su reacción con nuestra mentalidad podemos pensar que son unas vagas, que no se esfuerzan, pero no es eso. Allí tienen una dimensión del tiempo diferente a nosotros. Allí la esperazan de via esá en torno a 40 años, por lo que no miden el tiempo igual. Además, sobreviven día a día, es decir, cada día tienen que buscar alimentos, no tienen una nevera como nosotros donde almacenan la comida.

En aquella reunión llegamos a un acuerdo con el apoyo de la Hermana Aurora, directora de la escuela agraria de la Misión. Si bien el norte de Mozambique todavía es muy verde, está sufirendo la deforestación por la tala de árboles para la exportación de madera o producción de carbón vegetal, así que se les propuso que a las comunidades que reuniesen a un mínimo de quince madres, la escuela agraria les daría semillas y los técnicos de la escuela irían con ellas a la comunidad y les aconsejarían donde y como plantar las semillas y cuidar las plantas y árboles que planteasen con el objetivo de reforestar la zona y transferir el conocimiento.

Sinceramente, después de haber oido lo de las semillas y los tomates no sabía si aquella iniciativa iba a tener mucho éxito, pero la semana pasada me escribió la Hermana Aurora y me dijo que ya estaban trabajando en cuatro comunidades, lo cual es muy positivo, no sólo por la reforestación, sino porque en cada comunidad una de esas comunidades se han organizado y se están dejando ayudar, algo muy necesario si de verdad se quiere hacer algo por y para ellos. Además, teniendo en cuenta que el índice de brecha de género en Mozambique está en torno al 72%, que una de cada dos mujeres o niñas ha sufrido maltrato, que más del 81% de las mujeres trabajan en el campo, que al rededor del 50% de las niñas son entregadas en matrimono antes de los 15 años, el hecho de comenzar el cambio con las madres me parece lo más positivo, porque si algo tengo claro son dos cosas:  Una, que allí la única palanca de cambio posible es la educación y dos, que debe ser la mujer el principal motor del cambio. No es cuestión de etiquetas, es simplemente una cuestión de realidades, necesidades y prioridades.

Hay más cosas que contar. Se puede decir que este cuarto viaje fue clave y, si todo va según lo previsto, el siguiente viaje será en abril o mayo del 2020 para ver encendida la primera bombilla con el Minigrid  fotovoltaico de 33kWp, pero eso ya te lo contaré en la siguiente publicación, que tampoco quiero aburrirte 🙂

Tirado en Doha

Son las dos de la mañana y estoy tirado en el aeropuerto internacional de Doha. Salí ayer de Madrid a las 16.45. Se supone que hacía en Doha una escala de dos horas para coger el vuelo a Johannesburgo y de ahí el tercer vuelo a Nampula, Mozambique, pero el avión llegó con retraso a Doha, si a eso le sumamos que mi asiento en el Jumbo era en la penúltima fila del avión, que la puerta de embarque era diferente a la que aparecía en el billete y que la «nueva» quedaba en la otra punta del aeropuerto, que no es que sea pequeñín precisamente, el resultado era de esperar. Llegar con la lengua fuera cuando la puerta de embarque ya estaba cerrada, perder el vuelo a Johannesburgo y con él también el siguiente y ahora a esperar a ver cuándo me encuentran un hueco para seguir viaje.

La verdad, no sé porque me sorprende, porque este cuarto viaje a Mozambique ya empezó raro antes de salir. Estuve apunto de no conseguir el visado y quedarme en tierra. Las otras tres veces que viajé a Mozambique lo único que se necesitaba para obtener el visado era tener el pasaporte en regla, una carta de invitación de la persona que te invitaba a visitarle, dos fotos y los billetes de avión, pero parece ser que este año cambiaron los requisitos y ahora la carta de invitación tiene que estar legalizada con la firma y sello de un Notario de Mozambique (allí son funcionarios del estado) y también piden una fotocopia de la tarjeta de residencia de la persona que te invita, también con la firma y el sello del susodicho funcionario y yo esos nuevo requisitos no los tenía y me llegaron el último día que tenía para poder sacar el visado, 15 minutos antes de que cerrase el horario de atención de la embajada, así que por los pelos.

Pero ahí no acaba la cosa. En el control de seguridad del aeropuerto en Madrid me hicieron sacar el portátil de la mochila y ponerlo en una bandeja aparte. El avión salía del satélite de la T4 y desde las puertas de seguridad la puerta de embarque quedaba a más de 20 minutos y una pareja joven que iba delante mía decidió ponerse los cinturones sin sacar las bandejas con sus cosillas de la cinta transportadora de la máquina de rayos X, provocando un colapso de las bandejas que se iban amontonando bloqueadas por las de la parejita. En cuanto vi asomar las mías puse una encima de la otra y me retiré a una mesita para recoger las monedas, el móvil, los casquillos, las llaves, etc. Me sujeté los pantalones como pude con el cinturón entre los dientes, cogí la mochila con la cámara de fotos y fui corriendo a coger el tren que comunica la T4 con la terminal satélite. Pensaba que llegaba justo, pero tuve que esperar y esperar (y por esa espera estoy ahora tirado en Doha). Por fin subimos al avión tras las típicas indicaciones de seguridad despegamos y ya en el aire cogí mi mochila, la abrí para coger el portátil, la volví a cerrar y me senté con cara de tonto pensando en aquella bandeja de abajo que se había quedado en el aeropuerto de Barajas con mi portátil.

No sé cuándo llegaré a Mozambique, porque hasta mañana por la tarde no salen vuelos a Johannesburgo. Tampoco sé si comeré algo, porque lo malo de sentarse en la penúltima fila del avión es que se puede acabar el pollo y la pasta y a mí el cordero no me gusta, así que llevo desde el viernes por la noche con un café y un toblerone.

Todavía queda mucho viaje y puede pasar de todo. No sé dónde estará mi equipaje y no me hace ninguna gracias que mi maleta llegue sin mí a Nampula o que llegue yo sin la maleta, porque aguantar 10 días con la misma ropa no creo que sea sano. Sinceramente, espero que el viaje mejore y por lo menos guste la propuesta de proyecto que llevo para el sistema solar, porque el comienzo está siendo un poco desastroso, pero bueno, lo que importa realmente son los finales, así que paciencia (no me queda otra).