Son las 15.51. Queda una hora para que empiece a anochecer, así que tengo que darme prisa. De Nacaroa no tengo mucho que contar porque prácticamente fue llegar e irnos. En Nacaroa hay otra misión y parece ser que los belgas también les van a ayudar. Allí también hay un centro médico, aunque mucho más pequeño; una escuela pública y una escuela de formación profesional. Los belgas estuvieron mirando el transformador y estuvieron discutiendo con el señor Ignacio sobre como realizar la instalación de los cables. El señor Ignacio es un empresario local que colaboraría con ellos en la ejecución de la obra.

Después de visitar Nacaroa volvimos a Netia. Durante el camino de regreso nos llovió, aunque muy ligeramente. Son las últimas lluvias pues ya comienza la temporada seca que dura hasta diciembre. Al llegar a Netia comimos en casa del Padre. Había arroz, un poco de cerdo, xima y batatas fritas. Para acompañar el arroz había una salsa, que no pregunté de qué era, pero estaba riquísima. Y como no, había piripiri, que como el de la casa de las hermanas, picsba a rabiar. De postre había manzana.

Tras la comida el señor Ignacio se fue. El Padre y los belgas se quedaron en el porche descansando y yo me fui a pasear hasta la presa para grabar el camino. El móvio apenas tenía batería y no me apetecía ir con la cámara de vídeo en la mano, por muy compacta que sea, así que me puse las gafas «espía», con cámara incorporada (traidas especialmente para grabar la entrada y la salida del país).

Todavía no había salido del recinto cuando ya tenía dos niños detrás. Cincuenta mentros más y eran cinco. Al final, en el camino de ida, me acompañaron casi una docena. En el camino de vuelta ya perdí la cuenta.

Llegamos a la presa en unos 10 ó 15 minutos. Calculo que serían unos 2 kilómetros de camino. En la entrada de la presa, la tubería de plástico que canalizaba a la escuela el agua, estaba desenterrada y partida. Iba a entrar, pero había un hombre lavándose, así preferí respetar su intimidad y bordeé la presa, entrando por la parte posterior. Al bordear la presa pude ver como el muro que separa la presa del camino había cedido y habían intentado reforzarlo con capín (paja) para evitar que se saliera el agua ya que vienen muchos meses de sequía por delante. La presa la levantaron en el 2012, gracias a un proyecto de cooperación, que financió el canal de Isabel II, pero como suele suceder con muchos proyectos de este tipo, se planificó con una propuesta de mínimos, por aquello de ajustar al máximo el precio, y si bien hasta este año había aguantafo bien, este año  las lluvias fueron más intendas y el muro, hecho de tierra, ha cedido en parte al desbordarse la presa y ahora lo tienen que reconstruir o con las próximas lluvias no aguantarán. Este año ya lo van a tener complicado para los meses de sequía, pero el problema grave lo tendrán más bien el año que viene si no consiguen repararla.

A la vuelta intenté volver a acceder a la presa por la entrada, donde estaba la tubería partida, pero en el codo del rischuelo se estaba bañanado un muchacho que al verme salió corriendo dejando la ropa encima de una piedra, así que preferí darme la vuelta y regresar a la Misión.

Los pequeñajos que me habían acompañado ya habían superado la timidez y pasaron de caminar detrás mía a correr y saltar por todas partes. El mayor no debía tener más de 8 años y hablaban entre ellos Macúa. Sólo el mayor de ellos parecía saber portugués. Me pidieron varias veces que les hiciera una foto, pero había dejado el móvil en la habitación, así que me acompañaron hasta la casa del Padre donde cogí el móvil y estuvimos echando unas fotos. En cuestión de segundos a mi alrededor había más de una veintena de pequeñajos peleándose por salir en la foto. Tras un buen rato de sesión fotográfica les tuve que decir que seguíamos mañana porque el móvil se estaba quedando sin batería y ya no me queda ninguna de las tres baterías externas con carga.

Después de un rato sentado en el porche decidí encerrarme un rato en la habitación para continuar con el diario.

Lo tengo que volver a dejar aquí, que acaba de regresar el Padre y me está llamando. Luego continuo otro rato si le queda batería al móvil.

 

 

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
onpost_follow 5