Hemos modificado el importe total solicitado en el crowdfunding

Hemos modificado el importe total solicitado en el crowdfunding

Hola, buenos días,

Acabamos de modificar en el crowdfunding en importe total solicitado, pasando de un total de 33.187€ a 26.000€.

La razón de este cambio se debe a que antes de abrir el crowdfundig habíamos estado intentado buscar la financiación que nos faltaba y se había difundido la cuenta bancaria de la ONG Asociación Baobab Mozambique que se está utilizando para la recaudación de fondos para este proyecto y han llegado donaciones por esa vía, por lo que el importe que nos falta ha descendido.

En el momento que escribo esta actualización, en el crowdfunding hay recaudados 10.876€ y lo que nos faltaría para completar la financiación de las mejoras y el mantenimiento son 14.910,80 €. Sumando lo que ya se ha recuadado en el crowdfunding y lo que nos falta, ascience a un total de 25.766,80 € y hemos redondeado a 26.000€ para hacer frente a las comisiones de la fundación migranodearena y las comisones bancarias por los pagos por tarjeta/Paypal.

Seguimos necesitando ayuda y somos conscientes que va a ser complicado, pero necesitamos intentarlo, no por nosotros, sino por los jóvenes de las comunidades locales.

La foto que comparto en esta actualización es la del contenedor que alberga la sala técnica, que ya está montado, testado y preparado para su envío.

Muchas graciar una vez más por vuestra ayuda. Sabemos que no son tiempos fáciles para nadie y eso todavía le da más valor si cabe a vuestra colaboración.

¡Seguimos adelante con energía!

¡Segundo hito conseguido! (infinitas gracias)

¡Segundo hito conseguido! (infinitas gracias)

Hola y buenos días,

La primer semana nos habíamos puesto el hito de recaudar, al menos, un 20% de la financiación solicitada y se consiguiño. La segunda semana nos habíamos puesto el hito de llegar a los 9.400€ para poder cancelar la deuda contraida por la pérdida de la financiación por la crisis del Covid-19 y ¡Se ha conseguido! Este segundo hito era crítico para el proyecto y, tengo muy claro, que si se ha conseguido ha sido gracias a vuestra ayuda, porque yo solo no hubiese podido. 

Lo que se recaude a partir de ahora serán para las mejoras del sistema y el mantenimiento del sistema.

Las mejora del sistema están valoradas en 12.099€  y consisten en:

  • Incremento de la capacidad de baterías instaladas para completar la capacidad del sistema y poder cubrir la demanda en su totalidad.
  • Incluir un sistema de monitorización remoto para poder solventar mejor y de forma más rápida cualquier problema que pueda surgir en el sistema. Arconi Solutions se compromete a monitorizar el sistema de forma remota gratuitamente para mejorar la vida útil del sistema.
  • Una instalación de una nueva línea de baja tensión (con todas las protecciones necesarias) para poder alimentar al hospital.

Respecto al mantenimiento, se ha previsto una cantidad anual de 3.150€ durante los tres primeros años (lo que supondría un único pago de 9.450€) de funcionamiento del sistema para:

  • Cubrir los costes operativos básicos del sistema.
  • Realizar unas jornadas anuales a técnicos y jóvenes seleccionados de la zona y de la escuela para que aprendan las condiciones de operación y mantenimiento básicas del sistema. De esta forma ellos y ellas podrán realizar la mayoría de las tareas de mantenimiento de forma autónoma e inmediata, garantizando un mejor servicio e independencias de terceras partes. Este aumento en el servicio del sistema alargara la vida de los componentes y de los sistemas que es el principal problema a largo plazo de este tipo de sistemas en África.

Muchísimas gracias a todos por vuestra ayuda y seguimos adelante para intentar encontrara ayuda cubrir las mejoras y el mantenimiento.

Primer hito alcanzado

Primer hito alcanzado

Hoy hace una semana que abrí el crowdfunding y quiero agradecer a todas y cada una de las personas que me han ayudado, ya sea donando o difundiendo. Yo nunca había abierto un crowdfunding antes y, cuando leía que se recomendaba recaudar un mínimo de un 20% del total solicitado en la primera semana, sinceramente, me parecía un hito muy complicado, al menos para mi pero ¡Se ha conseguido!

Os quiero dar las gracias, de todo corazón, a todos aquellos que me habéis ayudado. Sin vosotros, os puedo asegurar que hubiese sido imposible, porque yo solo no podía sacar esto adelante.

Todavía queda mucho camino que recorrer, pero de los 9.400€ que tenía como objetivo principal para poder desbloquear el proyecto, ya «sólo» faltan 2.879€. El resto de la financiación solicitada es para unas mejoras del sistema, que si bien son interesantes e importantes, no es tan crítico como cubrir el agujero de financiación que nos ha provocado la crisis del Covid-19.

Desde el cambio de versión de la plataforma, no puedo agradecer ni responder los comentarios de los mecenas, a través de la plataforma del crowdfunding así que permitirme que lo haga por aquí.

Muchísimas gracias de todo corazón a los 88 mecenas que han realizado donaciones. Muchas gracias a los amigos que me han acompañado durante estos tres años en esta aventura y me han querido ayudar. Muchas gracias a los amigos que, aunque no sabían lo que estaba intentando, han acudido a mi rescate cuando me han visto con este problema. Muchísimas gracias a todas esas personas (que las ha habido y muchas), que aún sin conocerme, me han regalado su ayuda porque creen en mi y en lo que llevo tres años intentando. Muchísimas gracias a todos.

También quiero dar las gracias a todas esas personas que me están ayudando a difundir el crowdfunding, porque para sacar esto adelante necesito que funcione la magia de la teoría de los seis grados, para poder llegar con mi mensaje a quien no sólo quiera, sino que también pueda ayudar.

El primero hito ya se ha conseguido (alcanzar el 20% de la recaudación total del crowdfunding en la primera semana), ahora vamos a por el siguiente hito: Conseguir 2.879€ que faltan para desbluquear el proyecto.

¿Difícil? Sin duda; ¿Imposible? Intentaremos que no.

Necesito ayuda

Necesito ayuda

En la última publicación comentaba el golpe que nos había dado la pandemia, al perder la co-financiación de una fundación por no abrirse las convocatorias de ayuda de la Diputación por la crisis del Covid-19. De los 40.000€ que se había comprometido a aportar la fundación, ya se ha conseguido recuperar 22.600€, gracias a un préstamo personal que he pedido al banco y a la ayuda de familiares y amigos cercanos. Por otra parte, Manos Unidas ha entendido el problema y ha aumentado su parte de la financiación pero aun así todavía nos faltan por conseguir 9.400€ para cubrir los 40.000€ y poder continuar con la ejecución del proyecto.

Desde que me comunicó la fundación que no iban a poder ayudar, he escrito a más de veinte ONG y fundaciones, pero ninguna me ha respondido y, sinceramente, ya no sé que más puertas tocar.

Cuando comencé toda esta aventura, allá por noviembre de 2017, tenía dos mandatorios:

  • Que nada de lo que estaba intentando era para mi (es decir, que yo no iba a sacar nada de esto, más que la enorme satisfacción de haberlo conseguido).
  • Que no iba a buscar financiación de particulares.

El primer mandatorio lo llevo a rajatabla. Nadie me patrocina y todos los gastos me los pago de mi bolsillo. Eso me da la libertad de no representar a nadie más que a mí. Pero el segundo mandatorio me he visto obligado a saltármelo porque, sinceramente, lo último que me esperaba cuando comencé con todo esto fue que una pandemia iba a afectar a la financiación y ya no me queda dónde poder rascar ni más puertas que me respondan.  

Hoy he abierto un crowdfunding a través de la Fundación Mi grano de arena y me está ayudando la ONG cordobesa Asociación Baobab Mozambique recaudando las donaciones (ni un céntimo pasa por mis manos), pero necesito ayuda para difundir el crowdfunding. Habrá personas que quieran ayudar, pero no puedan; habrá personas que puedan ayudar, pero no quieran; habrá personas que ni quieran ni puedan ayudar; pero también habrá personas que quieran y puedan ayudar y a esas personas es a las que necesito hacer llegar el crowdfunding, pero yo sólo no llego y necesito ayuda, porque para el proyecto vale lo mismo una única donación de 1.000€ que 1.000 donaciones de 1€, pero yo no soy capaz de llegar a tantas personas sin ayuda (que le voy a hace, no tengo madera de influencer ni tantos amigos).

Yo lo único que te puedo ofrecer (además de la desgravación fiscal correspondiente por la donación) es formar parte de esta aventura y hacerlo posible gracias a ti, ya sea con tu donación o con la difusión, así como seguir mostrándote la evolución del proyecto hasta que el sistema fotovoltaico esté instalado, funcionado y dando electricidad a las dos escuelas, las tres residencias y el Centro de Salud. Mucho más no tengo.

Aquí te dejo una imagen con el enlace al crowdfunding. Si quieres ayudarme, lo puedes hacer  tanto con una donación como difunciendo. No hay ayuda pequeña.

Golpeado por la Pandemia

Golpeado por la Pandemia

Si hace una semana me hubiesen dicho que iba a escribir esta publicación no me lo hubiese creído. Sabía que el coronavirus podía llegar a afectar las fechas de implantación, pero no que el proyecto peligrase. Dos escuetos WhatsApp han sido suficiente para poner todo patas arriba.

Soy consciente que todo esto nunca ha sido un proyecto “típico”. Yo no soy un profesional de estas cosas, tan sólo soy un particular, sin más. Me he tenido que ir buscando la vida, enfrentándome a los problemas que iban surgiendo por el camino, como mejor podía.

Cuando regresé del primer viaje de Netia (septiembre de 2017) llegué al compromiso conmigo mismo de que iba a intentar ayudarles a conseguir la energía. Lo primero que hice fue intentar encontrar alguna ONG o Fundaciones que quisieran llevar el proyecto, al fin y al cabo son ellos los que saben de estas cosas, pero no fui capaz de despertar el interés de nadie. En ese momento, el principal bloqueo que tenía era que cuando me preguntaban que se necesitaba, yo tan sólo podía decir: “energía”, así que tuve que cambiar de estrategia. Si yo no sabía hacer un levantamiento de necesidades, tenía que encontrar alguien que sí supiese hacerlo.

Estuve más de un año enviando emails a todo aquello que me parecía una puerta, pero la mayoría de ellas ni siquiera me respondían. Finalmente, en agosto de 2018, a través de la ONG África Directo conseguí el contacto de un ingeniero (Javier) que colaboraba con la ONG y que llevaba cinco años viviendo en Sudáfrica. Hablé con Javier, le conté lo que estaba intentando y me debió de ver tan desesperado y perdido que aceptó pasarse por Netia. En principio sólo iba a pasar un día, pero finalmente se quedó diez. Gracias a Javier, en el mes de diciembre de 2018 ya tenía un primer documento con el levantamiento de requerimientos y necesidades de consumo.

Ya con el documento en mis manos seguí tocando puertas sin ningún éxito hasta que a mediados de enero de 2019 envié un email al buzón de contacto que aparecía en la página web de Manos Unidas. No tardaron mucho en responderme. Manos Unidas ya había hecho proyectos con la Misión de Netia y habían quedado muy contentos, así que me pidieron la documentación que tenía y me dijeron que iban a intentar ayudarles. En ese momento yo me eché a un lado, no quería molestar.

Manos Unidas solicitó un presupuesto a una empresa de Maputo (capital de Mozambique). La empresa de Mozambique tardó 5 meses, pero en junio de 2019 enviaron el presupuesto.  Casi me da un síncope: algo más de 600.000€ (Javier había estimado el proyecto entre los 80.000 y los 90.000€). Obviamente Manos Unidas no podía asumirlo.

Después de tener que convencerme a mi mismo que tenía que seguir, que no podía abandonar, volví a cambiar de estrategia y envié un email a la UNEF (Unión Española Fotovoltaica). Les conté lo que estaba intentando y les pregunté si conocían alguna empresa española que por políticas RSC colaborasen con este tipo de proyectos. Desde la UNEF me redirigieron a su listado de socios.  Localicé las direcciones de email de 29 empresas y a todas ellas les envié el mismo email. De esos 29 emails sólo me respondieron a uno y estaban dispuestos a escucharme.

Me reuní con Arconi Solutions ellos por primera vez en agosto de 2019. Estuvimos revisando el documento con el levantamiento hecho por Javier. Yo en todo momento fui sincero con ellos y les dije que no tenía financiación, pero que la buscaría. No sabía cómo, pero la buscaría. Supongo que pensarían que estaba loco, pero les debí dar pena porque aceptaron ayudarme y liderar la parte técnica con un proyecto llave en mano, es decir, ellos se encargaban de todo, desde el diseño y la compra del material, hasta la logística, instalación y puesta en marcha del sistema. Ya había conseguido quién ejecutase el proyecto, ahora me faltaba conseguir la financiación.

Nada más salir de la reunión con Arconi llamé al Padre Antonio Gasolina, responsable de la Misión de Netia para comentárselo. Antonio me dijo que un mes antes (en julio de 2019) habían estado visitando la Misión unas personas de una Fundación española. Él les había hablado de los problemas que tenían por la falta de electricidad y la Fundación le dijo que ellos estaban dispuestos a colaborar si se abría un proyecto. Como había pasado un mes desde aquella visita, le pedí a Antonio que confirmase con la Fundación si seguían interesados en co-financiar el proyecto y dijeron que sí, de hecho le enviaron una carta de compromiso de aportación de 40.000€ para este proyecto en el 2020 (según comentaron, liberarían los fondos en junio de 2020).

En septiembre estuve en Mozambique y en octubre, le envié a Manos Unidas la solución técnica propuesta por Arconi y la carta de compromiso de la Fundación. Manos Unidas había estado buscando otras opciones después de rechazar el presupuesto del proveedor de Mozambique, pero les gustó la solución y con la co-finaciación de la Fundación les cuadraba el presupuesto. Solicitaron algunos cambios (básicamente cambiar las baterías de gel que se había propuesto por baterías de litio) y a mediados de diciembre de 2019 aprobaron oficialmente la co-finaciación del proyecto. No sé si te podrás llegar a imaginar lo que supuso aquello para mí. Por una parte una enorme felicidad y por otra parte un alivio. Ya estaba todo encauzado (o eso creía yo).

Unas semanas más tardes (a principios de enero de 2020), Arconi me escribió para proponer una serie de mejoras en el sistema. Esas mejoras implicaban, además de cambios en el sistema, un mantenimiento del sistema durante 3 años. Con las mejoras, el coste del proyecto se incrementaba en 21.549,3€. Sinceramente, podría haberles dicho que no, que pasábamos de la mejora, pero era consciente que si no se hacía ahora, no se iba a hacer nunca y no quería que el sistema se quedase desfasado en poco tiempo y el mantenimiento lo veía necesario, ya que en Mozambique no hay mucho proveedor local que pueda reparar este tipo de sistema. He de reconocer que para mí fue un jarro de agua fría. Tenía que volver a empezar a buscar financiación y ya no me quedaban fuerzas. Una vez más volví a Google a buscar puertas y retomé los envíos de emails, de esos que nadie responde. Y llegó la Pandemia.

La Pandemia lo paralizó todo durante un tiempo pero, a mediados de Marzo, desde Arconi me comunican que están escribiendo a la Fundación, pero no les responden. La Fundación había dicho que liberarían los fondos entre finales de mayo y junio. Arconi necesitaban saber en qué fecha iban a liberar su parte, porque ya habían finalizado de transformar, equipar, instalar y testar el contenedor que albergará la sala técnica y tenían que pagar a sus proveedores. Yo no conocía a la Fundación, nunca había hablado con ellos, pero el 25 de mayo de 2020 les llamé. Me comentaron que ellos obtenían la ayuda de la Diputación y que con la Pandemia la Diputación todavía no había abierto la convocatoria para solicitar las ayudas. Me dijeron que había que esperar y así estuvimos esperando hasta que esta semana me enviaron estos dos WhatsApp:

Les pregunté que con cuánto podrían ayudar, pero no me respondieron. Se habían esfumado los 40.000€ que la Fundación había dicho que iba a aportar al proyecto.

Me estaba costando encontrar financiación para las mejoras y ahora había perdido 40.000€ del proyecto básico, con la presión que implica el hecho de que Manos Unidas ya liberó su parte de la financiación y Arconi ya terminó el contendor y tiene que pagar a sus proveedores.

Y así es como están las cosas. Me queden o no fuerzas, ahora no tengo más remedio que continuar, porque ya no se trata de que el proyecto se haga o no se haga, ahora se trata de cancelar una deuda de 40.000€ que la que la escuela de formación profesional agraria de Netia, como titular del contrato con Arconi, acaba de adquirir al perderse la financiación comprometida por la Fundación.

Cuando empecé con todo esto sabía que no iba a ser fácil, pero lo que no sabía es que me iba a tener que enfrentar a una Pandemia.

En fin, algo se me ocurrirá. A seguir se ha dicho.

Velas, capas y COVID-19

Velas, capas y COVID-19

Una vez más debo comenzar con la frase “Hace tiempo que no escribo” y he de reconocer que, en esta ocasión, no ha sido porque no haya habido novedades. En el mes de enero, cuando parecía que ya se había conseguido sacar el proyecto adelante, surgieron algunas complicaciones que no supe gestionar bien a nivel emocional y, sencillamente, llegué a un punto que me quedé sin energías (que no sin ganas, ni ilusión). Qué difícil es gestionar las fuerzas cuando no se encuentran por ninguna parte. Ya me habían avisado: “estas cosas van despacio”, “tómatelo con calma”. Ahora mismo está todo congelado por la pandemia, pero el proyecto de la energía sigue con vida, que es lo importante, de hecho han surgido nuevas oportunidades para intentar nuevas locuras, pero todo eso, si no te importa, lo contaré en otro momento porque esta publicación te la quiero dedicar a ti.

 

No sé a ti, pero a mi todo esto que estamos viviendo con el coronavirus me viene muy grande. Vivo en un pequeño piso interior, así que la única ventana que tengo a la calle es la televisión, el ordenador y el móvil, porque #yomequedoencasa. Sigo diariamente los datos de los afectados por el coronavirus en España, unos números fríos e impersonales, detrás de los cuales hay personas, miles de personas. Hay miles de familiares y amigos; miles de abuelos, padres, hermanos e hijos. Hay miles de seres queridos que hace unos días estaban y ahora ya no. Seres queridos que se han ido sin poder despedirse. Seres queridos que se han ido sin poder despedirles. El instinto de supervivencia nos hace agarrarnos con esperanza a unas curvas que sólo pueden ser buenas cuando lleguen a cero. Y si aquí la situación es complicada, cuando abro el foco tiemblo. Me agarro, como un clavo ardiendo, a la esperanza de que la experiencia previa en epidemias, la baja densidad de población y las largas distancias jueguen a su favor y el coronavirus no avance por Mozambique porque, teniendo en cuenta las condiciones del sistema de salud pública de allí, la situación puede ser dramática si el virus se extiende. Sí, es cierto que, debido a la baja esperanza de vida y la alta natalidad, la población es más joven que en España, pero la falta de alimentos y nutrientes provoca que una de las enfermedades más comunes sea la hipertensión, un factor de riesgo. De momento, oficialmente tan sólo hay diagnosticados 29 contagios (que yo sepa todos ellos en la capital, Maputo) y ninguna muerte. Espero de todo corazón y desde lo más profundo de mi alma, que controlen el virus a tiempo o lo que puede pasar será muy difícil de digerir para aquellos que tengan un mínimo de conciencia.

 

Esta mañana, poniendo un poco de orden en las estanterías, me he reencontrado con Anna Frank. “Una sola vela puede tanto desafiar como definir la oscuridad”. Siempre me ha gustado esa frase. Yo no los puedo ver, pero cada tarde, desde la ventana, escucho los aplausos y me emocionan. Y los siento. Y me sumo a ellos asomado al patio interior, aunque nadie me vea ni me oiga. Sí, me emocionan desde el primer día, cuando ni la confusión, ni el miedo, impidieron que muchas personas compartiesen la necesidad de asomarse a los balcones y ventanas, para hacer volar desde el confinamiento sus aplausos. Desconocidos aplaudiendo a desconocidos. Ni colores, ni símbolos, ni banderas. En esencia, personas aplaudiendo a personas. Sinceramente, no sé a qué saben los aplausos, pero los míos llevaban agradecimiento, tristeza e impotencia. Y con los aplausos ascendimos al olimpo a personas que ni lo buscaban y ni lo querían, personas que siempre han estado ahí, pero a las que ahora ponemos capas de héroes, capas que no protegen del coronavirus pero intentan dar calor. Desconocidos intentando salvar la vida a desconocidos. Ni colores, ni símbolos, ni banderas. En esencia, personas salvando a personas. Eso es humanidad, no en su acepción de conjunto, sino de capacidad. Y eso a mí me emociona. También me emocionan todas esas iniciativas de personas como tú y como yo, de carne y hueso, que en momentos tan difíciles y complicados, aportan su tiempo, sus conocimientos y su experiencia (además de sus medios, sus habilidades y su creatividad), para intentar ayudar como pueden. Personalmente, siempre he tenido puestas mis esperanzas en los movimientos Maker y esta crisis, en ese sentido, me da esperanzas.

 

Por supuesto en esta crisis no hay sólo velas, también hay quienes se mueven en la oscuridad intentando especular con el sufrimiento y el miedo de los demás. Eso no podemos evitarlo con los aplausos. Hace ya mucho tiempo que el ser humano aprendió a silenciar su conciencia. Algunos seguramente le llamarán evolución. Yo prefiero llamarle falta de empatía y de escrúpulos.

 

No tengo ni idea de cuándo acabará esta pesadilla, pero terminará. Y este virus se irá, o dejará de matar. Tal vez, cuando todo esto acabe, podamos aprender algo de la experiencia; o tal vez no. Tal vez, cuando todo esto acabe, volvamos a nuestras vidas sin abandonar los balcones y los aplausos; o tal vez no. Tal vez, cuando todo esto acabe, estemos mejor preparados para una próxima vez; o tal vez no. Quién sabe. Lo que sí sé es que cuando todo esto acabe y las rutinas vuelvan a tomar las calles, lo más cómodo, lo más sencillo, será hacerse una camiseta con el mensaje “Yo sobreviví al Covid-19” y aparcar todo esto en el álbum de las experiencias. Pero si todo esto te ha servido para hacer tambalear tus valores y prioridades, si por tu cabeza ha sobrevolado el pensamiento de cómo desafiar la oscuridad, no esperes a que nadie encienda la vela por ti. Elige la causa y comienza a caminar. Te sorprendería ver hasta donde puedes llegar. El primer paso es complicado, muy complicado, sobre todo si comienzas el camino en solitario, pero tras ese primer pasito vienen todos los demás. Que no te frenen los “no sé”,  los “no puedo”, o los “no soy”. No te preocupes por lo que no tienes y aprovecha lo que está a tu alcance. Si de verdad deseas alcanzar ese objetivo ya irán apareciendo los caminos y las personas. Yo no sé si podrás conseguir tu causa, pero lo que sí sé, y de eso no tengo ninguna duda, es que intentarlo tan sólo depende de ti y, si lo intentas de verdad, tal vez lo puedas conseguir. Y si lo sé no es porque lo haya leído en algún libro de autoayuda o una taza de Mister Wonderful. Lo sé, simplemente, porque yo lo he probado y, créeme, merece la pena intentarlo. Lo dicho, intentarlo tan sólo depende de ti, de nadie más, pero eso sí, no te engañes y hazte un favor, no pierdas tu tiempo, si lo intentas, inténtalo de verdad, como si te fuese la vida en ello, porque muchas puertas se cerrarán y necesitarás tener compromiso para no abandonar. Y no es sencillo, lo sé, pero es posible y el camino merece la pena, aunque a veces sientas que te quedas sin fuerzas.