Velas, capas y COVID-19

Velas, capas y COVID-19

Una vez más debo comenzar con la frase “Hace tiempo que no escribo” y he de reconocer que, en esta ocasión, no ha sido porque no haya habido novedades. En el mes de enero, cuando parecía que ya se había conseguido sacar el proyecto adelante, surgieron algunas complicaciones que no supe gestionar bien a nivel emocional y, sencillamente, llegué a un punto que me quedé sin energías (que no sin ganas, ni ilusión). Qué difícil es gestionar las fuerzas cuando no se encuentran por ninguna parte. Ya me habían avisado: “estas cosas van despacio”, “tómatelo con calma”. Ahora mismo está todo congelado por la pandemia, pero el proyecto de la energía sigue con vida, que es lo importante, de hecho han surgido nuevas oportunidades para intentar nuevas locuras, pero todo eso, si no te importa, lo contaré en otro momento porque esta publicación te la quiero dedicar a ti.

 

No sé a ti, pero a mi todo esto que estamos viviendo con el coronavirus me viene muy grande. Vivo en un pequeño piso interior, así que la única ventana que tengo a la calle es la televisión, el ordenador y el móvil, porque #yomequedoencasa. Sigo diariamente los datos de los afectados por el coronavirus en España, unos números fríos e impersonales, detrás de los cuales hay personas, miles de personas. Hay miles de familiares y amigos; miles de abuelos, padres, hermanos e hijos. Hay miles de seres queridos que hace unos días estaban y ahora ya no. Seres queridos que se han ido sin poder despedirse. Seres queridos que se han ido sin poder despedirles. El instinto de supervivencia nos hace agarrarnos con esperanza a unas curvas que sólo pueden ser buenas cuando lleguen a cero. Y si aquí la situación es complicada, cuando abro el foco tiemblo. Me agarro, como un clavo ardiendo, a la esperanza de que la experiencia previa en epidemias, la baja densidad de población y las largas distancias jueguen a su favor y el coronavirus no avance por Mozambique porque, teniendo en cuenta las condiciones del sistema de salud pública de allí, la situación puede ser dramática si el virus se extiende. Sí, es cierto que, debido a la baja esperanza de vida y la alta natalidad, la población es más joven que en España, pero la falta de alimentos y nutrientes provoca que una de las enfermedades más comunes sea la hipertensión, un factor de riesgo. De momento, oficialmente tan sólo hay diagnosticados 29 contagios (que yo sepa todos ellos en la capital, Maputo) y ninguna muerte. Espero de todo corazón y desde lo más profundo de mi alma, que controlen el virus a tiempo o lo que puede pasar será muy difícil de digerir para aquellos que tengan un mínimo de conciencia.

 

Esta mañana, poniendo un poco de orden en las estanterías, me he reencontrado con Anna Frank. “Una sola vela puede tanto desafiar como definir la oscuridad”. Siempre me ha gustado esa frase. Yo no los puedo ver, pero cada tarde, desde la ventana, escucho los aplausos y me emocionan. Y los siento. Y me sumo a ellos asomado al patio interior, aunque nadie me vea ni me oiga. Sí, me emocionan desde el primer día, cuando ni la confusión, ni el miedo, impidieron que muchas personas compartiesen la necesidad de asomarse a los balcones y ventanas, para hacer volar desde el confinamiento sus aplausos. Desconocidos aplaudiendo a desconocidos. Ni colores, ni símbolos, ni banderas. En esencia, personas aplaudiendo a personas. Sinceramente, no sé a qué saben los aplausos, pero los míos llevaban agradecimiento, tristeza e impotencia. Y con los aplausos ascendimos al olimpo a personas que ni lo buscaban y ni lo querían, personas que siempre han estado ahí, pero a las que ahora ponemos capas de héroes, capas que no protegen del coronavirus pero intentan dar calor. Desconocidos intentando salvar la vida a desconocidos. Ni colores, ni símbolos, ni banderas. En esencia, personas salvando a personas. Eso es humanidad, no en su acepción de conjunto, sino de capacidad. Y eso a mí me emociona. También me emocionan todas esas iniciativas de personas como tú y como yo, de carne y hueso, que en momentos tan difíciles y complicados, aportan su tiempo, sus conocimientos y su experiencia (además de sus medios, sus habilidades y su creatividad), para intentar ayudar como pueden. Personalmente, siempre he tenido puestas mis esperanzas en los movimientos Maker y esta crisis, en ese sentido, me da esperanzas.

 

Por supuesto en esta crisis no hay sólo velas, también hay quienes se mueven en la oscuridad intentando especular con el sufrimiento y el miedo de los demás. Eso no podemos evitarlo con los aplausos. Hace ya mucho tiempo que el ser humano aprendió a silenciar su conciencia. Algunos seguramente le llamarán evolución. Yo prefiero llamarle falta de empatía y de escrúpulos.

 

No tengo ni idea de cuándo acabará esta pesadilla, pero terminará. Y este virus se irá, o dejará de matar. Tal vez, cuando todo esto acabe, podamos aprender algo de la experiencia; o tal vez no. Tal vez, cuando todo esto acabe, volvamos a nuestras vidas sin abandonar los balcones y los aplausos; o tal vez no. Tal vez, cuando todo esto acabe, estemos mejor preparados para una próxima vez; o tal vez no. Quién sabe. Lo que sí sé es que cuando todo esto acabe y las rutinas vuelvan a tomar las calles, lo más cómodo, lo más sencillo, será hacerse una camiseta con el mensaje “Yo sobreviví al Covid-19” y aparcar todo esto en el álbum de las experiencias. Pero si todo esto te ha servido para hacer tambalear tus valores y prioridades, si por tu cabeza ha sobrevolado el pensamiento de cómo desafiar la oscuridad, no esperes a que nadie encienda la vela por ti. Elige la causa y comienza a caminar. Te sorprendería ver hasta donde puedes llegar. El primer paso es complicado, muy complicado, sobre todo si comienzas el camino en solitario, pero tras ese primer pasito vienen todos los demás. Que no te frenen los “no sé”,  los “no puedo”, o los “no soy”. No te preocupes por lo que no tienes y aprovecha lo que está a tu alcance. Si de verdad deseas alcanzar ese objetivo ya irán apareciendo los caminos y las personas. Yo no sé si podrás conseguir tu causa, pero lo que sí sé, y de eso no tengo ninguna duda, es que intentarlo tan sólo depende de ti y, si lo intentas de verdad, tal vez lo puedas conseguir. Y si lo sé no es porque lo haya leído en algún libro de autoayuda o una taza de Mister Wonderful. Lo sé, simplemente, porque yo lo he probado y, créeme, merece la pena intentarlo. Lo dicho, intentarlo tan sólo depende de ti, de nadie más, pero eso sí, no te engañes y hazte un favor, no pierdas tu tiempo, si lo intentas, inténtalo de verdad, como si te fuese la vida en ello, porque muchas puertas se cerrarán y necesitarás tener compromiso para no abandonar. Y no es sencillo, lo sé, pero es posible y el camino merece la pena, aunque a veces sientas que te quedas sin fuerzas. 

 

A por los ODS 1, 2, 3, 4 y 5

A por los ODS 1, 2, 3, 4 y 5

En la publicación anterior había hablado un poco de la reunión mantenida en el cuarto viaje a Mozambique con madres de las comunidades y te quiero contar la última locura que me gustaría intentar, pero antes te resumo en qué punto está el tema de la energía. A la vuelta de Mozambique tuve una reunión con la empresa que está dispuesta a liderar el proyecto técnico para la implantación del Minigrid fotovoltaico de 33kWp (Arconi Solutions), Manos Unidas y el responsable de la Misión de Netia-Natete (donde se instalará el sistema solar). A partir de esa reunión ya comenzaron la interlocución directa los técnicos (yo ahí ya no pinto nada). Manos Unidas quiere evaluar un cambio en las baterías (las incluidas inicialmente eran de gel y Manos Unidas prefiere baterías de lito, por su rendimiento y vida útil, aunque eso encarece los costes). Entre esta semana y la que viene se tomarán la decisión sobre las baterías, pero independientemente del tipo de baterías que sean, el proyecto ya ha pasado la validación de los técnicos de Manos Unidas y el 25 de enero se llevará el proyecto al comité permanente para su aprobación formal. Una vez aprobado formalmente se tendrá que esperar al mes de abril o mayo para la ejecución del proyecto, ya que en diciembre comienza la temporada de lluvias y en esa época no se puede realizar las obras. Sinceramente, después de dos años estoy deseando poder ver la luz, pero creo que seis meses más se podrán esperar.

En su momento decidí comenzar por la electricidad porque la energía no es sólo luz, también es salud, educación y desarrollo. Ahora me gustaría intentar ayudar directamente a las comunidades locales.  Estoy dándole vueltas a los cuatro problemas que me levantaron las madres (problemas de acceso al agua, problemas de acceso a la educación, problemas de acceso a la sanidad y problemas de acceso a la energía), pero en esta publicación te quiero contar una idea que se me ha ocurrió para intentar ayudar con el problema de la salud, desde el enfoque de la prevención a través de la almentación (me queda pendiente atacarlo por la parte del saneamiento).

La idea es montar unos tanques para la producción local de espirulina. La espirulina (Arthrospira platensis) es un microorganismo (microalga) que se desarrolla rápidamente por fotosíntesis. La espirulina pose un gran valor nutricional (vitaminas, hierro, calcio, magnesio, proteinas y aminoácidos esenciales). La espirulina no es algo nuevo, ya había sido fuente de alimentación de los aztecas y tanto la OMS como la ONU la considera un alimento interesante, de hecho la FAO recomienda su producción para lss comunidades locales.

Yo de este tipo de las microalgas no sabía nada (y sigo sin saber mucho). Buscando información a ver qué se podía hacer, descubrí las microalgas. En Internet hay mucha información sobre ellas. Hay muchos tipos de microalgas, muchos hipotéticos usos y mucho estudio teórico, pero tanta información me abrumaba y no tenía criterio para poder identificar lo posible de lo teórico y mucho menos de lo viable. Fue entonces cuando le comenté la idea a mi amigo Ricardo (si alguna vez tengo un hijo o un perro, le llamaré Ricardo por todo lo que me está ayudando a conseguir puertas a las que tocar). Ricardo tampoco sabía del tema, pero puso en marcha la teoría de los seis grados y habló con su amigo Joaquín, que hacía unos años había estado metido en el tema. Joaquín le facilitó a Ricardo el contacto de Carlos, uno de los más principales gurús de estos temas que tenemos en España. Le comenté a Carlos como era aquello y por qué había pensado en las microalgas y Carlos me ayudó a separar el trigo de la paja. La clave estaba en la producción de la espirulina, no sólo por sus aplicaciones como complemento alimenticio y biofertilizantes (que era precisamente lo que yo buscaba), sino también porque por son unos microorganismo muy resistentes, que se pueden producir a pequeña escala con costes bajos tanto de implantación como de explotación y, lo más importante, con materiales que se puede conseguir allí, lo cual era algo vital. Carlos me habló de una fundación, la Fundación Antenna, una fundación suiza que tiene varios proyectos similares en África.

Estuve mirando la página web de esta Fundación (https://www.antenna.ch/en/) y en su web dicen esto:

Las ventajas más importantes de la producción de Espirulina a nivel local:

 

  • Es eficaz: una dosis diaria de 1 a 3 gramos de espirulina, durante cuatro a seis semanas, curará a un niño desnutrido
  • Es local y sostenible: este es un suplemento dietético que se cultiva, vende y consume localmente.
  • Significa autonomía: las granjas de espirulina, habiendo alcanzado la viabilidad y la autonomía, en realidad crean flujos de ingresos para la comunidad local.
  • Es un umbral bajo, utilizando recursos locales, con una baja inversión inicial
  • Tiene altos rendimientos, produciendo de 5 a 6 gramos de espirulina seca por día, por m²
  • Es ordenado, ahorra espacio y encaja: dada la cantidad de proteína producida, requiere muy poco espacio: 15 veces menos que la caña de azúcar, 20 veces menos que la soja y 250 veces menos que el arroz
  • Es frugal, necesita muy poca agua: tres a cuatro veces menos que la soja, cinco veces menos que el maíz y 40 veces menos que la carne de res.
  • Es un negocio para mujeres: con capacitación adecuada y desarrollo de capacidades, producción descentralizada y procesamiento y ventas adecuados para pequeñas empresas
  • Es útil: la conservación, el almacenamiento y la distribución son sencillos.

Y esto otro:

Los tanques de crecimiento pueden ser rectangulares o redondos, con una profundidad de 20 cm, y construidos con materiales simples y de bajo costo.

 

  •  Anualmente, cada m² cultivado puede proporcionar una cura para 20 niños con deficiencias.
  • Depósito de 1 m² => producción de 6 g / día => 2 kg de espirulina seca al año.
  • La cura para un niño desnutrido dura de seis a ocho semanas, usando 2 g de espirulina al día, lo que requiere => 100 g de espirulina seca
  • La construcción de un tanque y accesorios cuesta entre 100 y 200 euros por m² (según el tamaño).
  • La producción de espirulina cuesta entre 15 y 20 euros por kg.

La Fundación tiene varios casos de éxito en comunidades de otros países africanos, por lo que se trata de una solución testada y viable:

Sin duda alguna, poder contar con la ayuda de la Fujndación Antenna sería increible, porque precisamente dar forma a lo que tenía en la cabeza.

Más allá de la compañía, para la producción de la espirulina he pensado en la escuela agraria de la Misión de Netia-Natete y las mujeres de las comunidades por variar razones. La escuela agraria porque para cualquier proyecto de este tipo se necesita un socio o contraparte local (y, sinceramente, el gobierno no me da ninguna garantía), porque la Misión da servicio a esas comunidades y tiene terrenos para la instalación de los tanques, una represa que abastecerlos de agua, la escuela agraria dispone de técnicos y un laboratorio y porque sería una muy buena forma de transferir el conocimiento a los técnicos y los alumnos de la escuela. Las mujeres de las comunidades porque según información del Banco Mundial, en Mozambique el 82% de las mujeres trabajan en el campo frente al 61% de los hombres, porque la brecha de género está en el 72% (según el informe de Datos Macro) , porque 1 de cada 2 mujeres o niñas han sufrido maltrato, porque el 50% de las niñas son entregadas en matrimonio antes de los 15 años y porque la sociedad es un pseudomatriarcado y los niños pertenecen a la mujer, lo que convierten a las mujeres en una pieza clave para poder avanzar por la senda de la educación.

Ya he escrito a la Fundación Antenna. Todavía no me han respondido, pero espero que lo hagan. Si no lo hacen, seguiré buscando.

Como podrás ver, soluciones existen, lo que es necesario es llegar a esas personas que puedan ponerlas en práctica y que, por supuesto, quieran hacerlo 😉

El cuarto viaje

El cuarto viaje

He tenido problemillas y el blog ha dejado de estar disponible durante unos días, pero ya he conseguido solucionarlos, así que volvemos al ataque.

Hace más de un mes que regesé del cuatro viaje a Mozambique. He ido publicando fotos en la cuenta de instagram, pero todavía no había hecho ninguna publicación en el blog, así que vamos a ello. 

El viaje, como ya comenté en la publicación anterior, comenzó un poco accidentado, pero lo importante muchas veces no es como empiezan las cosas, sino con acaban, así que finalmente todo aquello se quedó en el saco de las anécdotas.

Este cuarto viaje tenía dos objetivos principales. El primer objetivo era intentar reunirme con el Obispo de Nacala para mostrarle y comentar el proyecto técnico propuesto por Arconi Solutions (la verdad, no les puedo estar más agradecido por su paciencia, buena disposición y flexibilidad para todo, da gusto encontrarse con personas así) para la instalación de un Minigrid  fotovoltaico de 33kWp, ya que necesiataba su visto bueno, por una parte facilitar desde la misión luz al hospital público (que depende del gobierno) y por otra parte para que la diócesis se encargase de la importación, ya que el material se enviará por mar y asumir el pago de aranceles podía hacer económicamente inviable el proyecto.  El segundo objetivo era ver si podía tener la oportunidad de reunirme con representantes de las comunidades, para conocer de primera mano sus problemas y entender sus necesidades para ver si les podía conseguir ayuda de alguna forma. Ambos objetivos se cumplieron.

La reunión con el Obispo fue muy bien. Le gustó el planteamiento y aceptó tanto dar luz al hospital desde la misión, como encargarse desde la diócesis de la importación de los materiales necesarios para la ejecución del proyecto. Respecto al segundo objetivo, fue incluso mejor de lo que esperaba. Mi visita coincidió con una reunión que había planificado la Misión con las madres representantes de las 135 comunidades a las que da servicio y me permitieron acudir. de las 135 comunidades sólo había representantes de 33, pero teniendo en cuenta que muchas comunidades están muy alejadas de la Misión (las más lejanas a unos 55 KM) y que tienen que llegar caminando por caminos de difícil acceso, 33 madres no estaba tan mal. 

La reunión con las madres fue más positiva de lo que inicialmente había pensado. Me comentaron sus principales problemas y, la verdad, son problemas que se ven a simple vista.

El principal problema que tiene es el acceso al agua. Mozambique tiene un clima tropical, con cinco meses de temporada de lluvias (de diciembre a abril) y siete meses de sequía (de mayo a noviembre) y la falta de inversión pública e infraestructuras provoca que el agua de la lluvia no se conserve y se pierda. La población obtiene el agua de donde pueden. Si tienen suerte, acuden a las fuentes, muchas de ellas muy alejadas de las comunidades y no siempre funcionan (no hay mantenimiento y si algo se estropea, sencillamente se abandona). Las comunidades que no disponen de una fuente cerca, obtienen el agua de donde puedes (de los ríos, las charcas, construyen pozos de forma artesanal sin realmente saber si debajo hay agua, etc.). 

El segundo problema que me contaron fue el del acceso a las escuelas. No me hablaron de la calidad de la enseñanza (posiblemente porque no tienen con qué comparar), tampoco de la deficiencia de las instalaciones, su pronlema era la distancia. Muchas comunidades se encuentran muy alejadas de las escuelas. Los niños se tiene que levantar de noche y caminar muchos kilómetros por caminos de difícil acceso sin más iluminación que la luna. La parte positiva (y desde mi punto de vista un gran avance) es que el hecho de mencionarme este problema en segunda posición después del agua, es que las madres ya ven la educación como algo necesario para el desarrollo de sus hijos.

El tercer problema que tienen es el acceso a los centros de salud. Con la sanidad sucede lo mismo que con la educación. Muchos de los centros de salud de las zonas rurales no disponen ni de agua ni de electricidad. Tampoco hay especialistas ni medicinas y las instalaciones son más que deficientes, pero como la población no puede comparar, para ellos el problema es que muchas comunidades están muy alejadas de los centros de salud, la población tiene que caminar muchos kilómetros para poder llegar y es habitual que, dependiendo la gravedad, se queden por el camino. Con este tema lo que pedían es si al menos se podían crear puestos de socorro para las urgencias más próximos a las comunidades. Yo he tenido la oportunidad de visitar puestos de socorro en algún que otro centro de salud y, la verdad, allí no hay mucha diferencia (en medios y personal) con lo que sería una simple consulta, pero ellos eso no lo saben.

El cuatro peroblema que levantaron fue la falta de acceso a la energía. Tan sólo las comunidades situadas en localidades grandes, al borde de la carretera principal (por donde trancurre el tendido eléctrico) tiene la posibilidad de disponer de acceso a la energía. La mayoría de las comunidades están en el interior, y allí no disponen de electricida. Las familias más «pudientes» disponen de pequeños paneles solares que les permite disponer de algo de electricidad mientras hay sol.

Estos fueron los cuatro principales problemas que me levantaron, como puedes ver nada triviales: el agua, la educación, la salud y la energía. Yo les comenté que no era más que un particular, que yo no estaba en ninguna congregación religiosa ni representaba a ninguna organización, asociación o empresa, pero que iba a hacer todo lo posible por intentar conseguir ayuda, pero a cambio les pedí que se dejasen ayudar, porque allí hay una tradición muy fuerte y mucha resistencia a cualquier tipo de cambio. Me comentaba una misionera que había ofrecido a unas madres semillas de tomate para que pudiesen cultivar, pero no las quisieron porque las semillas tardaría mucho en dar frutos y ellas quería los tomates. Si vemos su reacción con nuestra mentalidad podemos pensar que son unas vagas, que no se esfuerzan, pero no es eso. Allí tienen una dimensión del tiempo diferente a nosotros. Allí la esperazan de via esá en torno a 40 años, por lo que no miden el tiempo igual. Además, sobreviven día a día, es decir, cada día tienen que buscar alimentos, no tienen una nevera como nosotros donde almacenan la comida.

En aquella reunión llegamos a un acuerdo con el apoyo de la Hermana Aurora, directora de la escuela agraria de la Misión. Si bien el norte de Mozambique todavía es muy verde, está sufirendo la deforestación por la tala de árboles para la exportación de madera o producción de carbón vegetal, así que se les propuso que a las comunidades que reuniesen a un mínimo de quince madres, la escuela agraria les daría semillas y los técnicos de la escuela irían con ellas a la comunidad y les aconsejarían donde y como plantar las semillas y cuidar las plantas y árboles que planteasen con el objetivo de reforestar la zona y transferir el conocimiento.

Sinceramente, después de haber oido lo de las semillas y los tomates no sabía si aquella iniciativa iba a tener mucho éxito, pero la semana pasada me escribió la Hermana Aurora y me dijo que ya estaban trabajando en cuatro comunidades, lo cual es muy positivo, no sólo por la reforestación, sino porque en cada comunidad una de esas comunidades se han organizado y se están dejando ayudar, algo muy necesario si de verdad se quiere hacer algo por y para ellos. Además, teniendo en cuenta que el índice de brecha de género en Mozambique está en torno al 72%, que una de cada dos mujeres o niñas ha sufrido maltrato, que más del 81% de las mujeres trabajan en el campo, que al rededor del 50% de las niñas son entregadas en matrimono antes de los 15 años, el hecho de comenzar el cambio con las madres me parece lo más positivo, porque si algo tengo claro son dos cosas:  Una, que allí la única palanca de cambio posible es la educación y dos, que debe ser la mujer el principal motor del cambio. No es cuestión de etiquetas, es simplemente una cuestión de realidades, necesidades y prioridades.

Hay más cosas que contar. Se puede decir que este cuarto viaje fue clave y, si todo va según lo previsto, el siguiente viaje será en abril o mayo del 2020 para ver encendida la primera bombilla con el Minigrid  fotovoltaico de 33kWp, pero eso ya te lo contaré en la siguiente publicación, que tampoco quiero aburrirte 🙂

Tirado en Doha

Son las dos de la mañana y estoy tirado en el aeropuerto internacional de Doha. Salí ayer de Madrid a las 16.45. Se supone que hacía en Doha una escala de dos horas para coger el vuelo a Johannesburgo y de ahí el tercer vuelo a Nampula, Mozambique, pero el avión llegó con retraso a Doha, si a eso le sumamos que mi asiento en el Jumbo era en la penúltima fila del avión, que la puerta de embarque era diferente a la que aparecía en el billete y que la «nueva» quedaba en la otra punta del aeropuerto, que no es que sea pequeñín precisamente, el resultado era de esperar. Llegar con la lengua fuera cuando la puerta de embarque ya estaba cerrada, perder el vuelo a Johannesburgo y con él también el siguiente y ahora a esperar a ver cuándo me encuentran un hueco para seguir viaje.

La verdad, no sé porque me sorprende, porque este cuarto viaje a Mozambique ya empezó raro antes de salir. Estuve apunto de no conseguir el visado y quedarme en tierra. Las otras tres veces que viajé a Mozambique lo único que se necesitaba para obtener el visado era tener el pasaporte en regla, una carta de invitación de la persona que te invitaba a visitarle, dos fotos y los billetes de avión, pero parece ser que este año cambiaron los requisitos y ahora la carta de invitación tiene que estar legalizada con la firma y sello de un Notario de Mozambique (allí son funcionarios del estado) y también piden una fotocopia de la tarjeta de residencia de la persona que te invita, también con la firma y el sello del susodicho funcionario y yo esos nuevo requisitos no los tenía y me llegaron el último día que tenía para poder sacar el visado, 15 minutos antes de que cerrase el horario de atención de la embajada, así que por los pelos.

Pero ahí no acaba la cosa. En el control de seguridad del aeropuerto en Madrid me hicieron sacar el portátil de la mochila y ponerlo en una bandeja aparte. El avión salía del satélite de la T4 y desde las puertas de seguridad la puerta de embarque quedaba a más de 20 minutos y una pareja joven que iba delante mía decidió ponerse los cinturones sin sacar las bandejas con sus cosillas de la cinta transportadora de la máquina de rayos X, provocando un colapso de las bandejas que se iban amontonando bloqueadas por las de la parejita. En cuanto vi asomar las mías puse una encima de la otra y me retiré a una mesita para recoger las monedas, el móvil, los casquillos, las llaves, etc. Me sujeté los pantalones como pude con el cinturón entre los dientes, cogí la mochila con la cámara de fotos y fui corriendo a coger el tren que comunica la T4 con la terminal satélite. Pensaba que llegaba justo, pero tuve que esperar y esperar (y por esa espera estoy ahora tirado en Doha). Por fin subimos al avión tras las típicas indicaciones de seguridad despegamos y ya en el aire cogí mi mochila, la abrí para coger el portátil, la volví a cerrar y me senté con cara de tonto pensando en aquella bandeja de abajo que se había quedado en el aeropuerto de Barajas con mi portátil.

No sé cuándo llegaré a Mozambique, porque hasta mañana por la tarde no salen vuelos a Johannesburgo. Tampoco sé si comeré algo, porque lo malo de sentarse en la penúltima fila del avión es que se puede acabar el pollo y la pasta y a mí el cordero no me gusta, así que llevo desde el viernes por la noche con un café y un toblerone.

Todavía queda mucho viaje y puede pasar de todo. No sé dónde estará mi equipaje y no me hace ninguna gracias que mi maleta llegue sin mí a Nampula o que llegue yo sin la maleta, porque aguantar 10 días con la misma ropa no creo que sea sano. Sinceramente, espero que el viaje mejore y por lo menos guste la propuesta de proyecto que llevo para el sistema solar, porque el comienzo está siendo un poco desastroso, pero bueno, lo que importa realmente son los finales, así que paciencia (no me queda otra).

Es de bien nacido…

Es de bien nacido…

En mi casa me enseñaron que es de bien nacido ser agradecido y esta publicación tan sólo es para dar las gracias a Isabel de la empresa Arconi Solutions.

 En el mes de enero de este año había escrito un email, de esos que se envían a puerta fría, a la UNEF (Unión Española Fotovoltaica), asociación sectorial de la energía solar fotovoltaica en España. En aquel email les preguntaba si conocían alguna empresa que tuviesen políticas de RSC (Responsabilidad Social Corporativa) para colaborar en la instalación de sistemas solares en países en desarrollo. No tardaron en responderme, lo cual agradecí enormemente  y me dijeron que podía consultar su listado de socios y, filtrando por instaladores, tal vez pudiese encontrar alguna empresa que por RSC destinasen ayudas a financiar proyectos de ese tipo. Yo en aquel momento no llegué a escribí a ninguna de esas empresas, porque ese mismo día me respondieron de Manos Unidas diciéndome que estaban dispuestos a estudiar el documento que les había enviado, así que no quise marear a nadie más y lo dejé ahí.

Hace tres días, después de 8 meses sin muchos avances (cuatro de los cuales pasaron esperando el presupuesto para la instalación del sistema solar de un proveedor de Maputo, Mozambique, que había propuesto Manos Unidas y que finalmente llegó con un coste un 679% más alto de lo que se había estimado) y después de la visita de la Fundación Calma a Netia-Natete hace unas semanas con la propuesta de un nuevo proyecto para extender la red eléctrica en vez de ir por la vía de las energías renovables, decidí acudir al listado de socios de la UNEF, filtré por instaladores de Madrid (por si alguien me daba la oportunidad de reunirnos) y envié un total de 28 emails a las direcciones de contacto que aparecía en ese listado. Todos los emails tenían el mismo texto. Básicamente me presentaba, resumía esta aventura que comencé hace dos años y preguntaba por sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa, por si nos podían acompañar o si me podían indicar alguna otra puerta dónde pudiera tocar. Yo, sinceramente, no conocía a ninguna de las empresas de ese listado y supongo que habría de todo, desde empresas más grandes y a más pequeñas.

No pasaron ni dos horas y recibí un email de Isabel. Se presentaba, me dijo que era de la empresa Arconi Solutions y que ellos están desarrollando proyectos en África y que les gustaría poder ayudarme. Me pidieron la documentación que tenía a ver qué podían hacer y se la envié. Les envié el documento con las necesidades de consumo y estimación del coste del proyecto que había hecho Javier, el ingeniero que me hizo el enorme favor de ir a visitar Netia-Natete para preparar ese documento. También les envié los presupuestos locales para la renovación del tendido eléctrico y la rehabilitación de la sala del generador de respaldo, así como el presupuesto (desorbitado) que había facilitado el proveedor de Maputo. Soy consciente que no es mucha información, pero es todo lo que tengo y, sin duda, es mucho más que lo que tenía cuando empecé a caminar hace dos años.

Me dijeron que lo iban a estudiar e intentaría cuadrar una reunión en unos días cuando regresase su jefe. Sinceramente, no sé si les encajará el proyecto o no. No sé si su jefe lo verá interesante o no. No sé si lo que busco es un imposible o inalcanzable para un simple particular. No sé si Arconi Solutions se unirán a esta aventura o no. Lo que sí sé, es que de las 28 empresas a las que escribí, tan sólo Arconi Solutions (y más concretamente Isabel), se tomó las molestias de responderme y eso lo valoro mucho, porque me lancé con todo esto convencido en que si alguien podría ayudar a hacer esto posible serían las personas, porque las siglas, las empresas y los colores son conceptos intangibles,  pero con el tiempo me voy dando cuenta que cada vez es más difícil conectar con esas personas que necesito para poder ayudar.

Muchas gracias Isabel por haber respondido a mi email y también a ti, Andrés, por la breve conversación en LikedIn. Pase lo que pase, encaje o no os encaje el proyecto, se pueda hacer algo o no, a mi ya me habeis ganado porque me habeis demostrado no sólo vuestra profesionalidad, también me habéis demostrado que teneis humanidad., algo que parece que escasea hoy en día. Muchas gracias por las molestias que os habéis tomado al responder y por vuestro tiempo. Os lo agradezco de corazón.

Confiando en la teoría de los seis grados

Confiando en la teoría de los seis grados

Desde hace dos meses no he vuelto a tener noticias de Manos Unidas y me puede la incertidumbre. No quiero atosigarles, ya que me dijeron que iban a estudiar otras opciones y me dirían algo, y yo confío en ellos, pero me puede la impaciencia. Me da miedo que todo se quede en nada, que me atrape de nuevo el sofá y mi conciencia se autoengañe con un «tú ya lo has intentado» y que lo mucho o lo poco que he ido haciendo no haya servido para nada y allí se queden sin electricidad. Hay muchos momentos en los que la frustración e impotencia es demasiado grande como para no oir sus gritos, pero sigo creyendo que el objetivo de todo esto es bueno y la teoría de los seis grados es caprichosa y muy poderosa. 

La teoría de los seis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquier persona en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». (definición tomada de aquí)

A mi no me queda más remedio que apelar a esa teoría para poder llegar a los que puedan ayudar a llevarles la electricidad y hasta ahora en esta aventura ya se ha manifestado en momentos determinados. Cuando más agobiado estaba porque no era capaz de materializar lo que se necesitaba (yo sólo llegaba a decir que necesitaban electricidad, pero sin concretar nada más), Raquel leyó una publicación de este blog; Raquel lo comentó su jefe, Fernando; Fernando le habló de su suegra, Guadalupe; Guadalupe ma facilitó el contacto de Javier y Javier me hizo el enorme favor de visitar Netia-Natete para tomar sobre terreno las necesidades de consumo y elaborar una estimación del coste de un posible proyecto para la  instalación de un sistema solar. 

Unos meses después, Javier, que había comenzado un proyecto en una Universidad en Etiopía, me preguntó si mi empresa colaboraba con la donación de equipos informáticos, de esos que se desechan, porque en aquella universidad tenían un aula de informática con capacidad para 30 alumnos, pero no les funcionaba la mitad de los equipos que tenían. Yo sinceramente desconocía las políticas al respecto de mi empresa y estuve preguntando, pero nadie sabía responderme, así que realicé una publicación en una red social privada que tenemos para los empleados. Yo aquella publicación la hice por lo que la hice, para ver si le podia devolver el favor a Javier y con  esa publiocación conseguí dos cosas, por una parte conocer las políticas corporativas relacionadas con la donación de equipos y por otra, que el equipo de comunicación interna de mi empresa se interesasen por lo que estaba haciendo. Me propusieron contar muy brevemente lo que llamaron «mi historia» (aunque esto nunca ha sido «mi historia», sino «su historia», porque lo que hago lo hago por ellos). A mi me daba mucha vergüenza porque todo esto es muy friki, vamos, que no se puede encajar en términos de eficiencia o eficacia, tan sólo soy una persona, un particular que lo está intentando una y otra vez, inventándose puertas a las que llamar cuando se cierran a las que ya ha llamado. Así se lo dije y me digeron que les gustaría compartirla. Yo nunca he buscado protagonismo, es más, soy extremadamente tímido y vergonzoso, pero si por algo comencé con este blog fue precisamente para dar una oportunidad a la teoría de los seis grados ya que nunca he «jugado» mucho con las redes socailes y mi alcance es muy limitado, así que acepté que publicasen «Mi historia». Lo que inicialmente iba a ser una publicación en la Intranet de la empresa, derivó en una publicación en el Instragram de la empresa y hace unas semanas en su cuenta de LinkedIn. Sí hubo personas que visitaron mi perfil, lo más seguro que para ver quién era ese loco que estaba haciendo cosas tan raras, pero entre las personas que viene aquella publicación, hubo una que me contactó. Ella se llama Isabel, y trabaja en el equipo de voluntariados de mi empresa, que colaboran el proyectos solidarios. No nos conocíamos personalmente, pero hacía unas semanas habíamos hablado por teléfono por temas relacionados con nuestros trabajos y ella se acordaba de mí. Había leido la publicación en el LinkedIn y movida por la curiosidad estuvo navegando por el blog y vió lo que estaba intentando. Me llamo por teléfono, como particular, no en representación de su empresa, y me dijo que iba a intentar ayudarme a compartir con algunos contactos que tenía lo que estaba haciendo, me pidió que le enviase una presentación con las principales necesidades y yo le envié lo que aquí os comparto. Todas estas fotos (excepto las de la escueltia que la han abierto hace poco) las he hecho yo mismo. Con eso sólo quiero recalcar que son reales y actuales.

Ya me avisó Isabel que no me podía asegurar nada, que no me quería generar falsas esperanzas, pero que ella iba a intentar moverlo. Te puedo asegurar que el hecho de que simplemente se haya molestado en contactarme para decirme voy a intentar ayudarte, para mi ya ha sido un subidón enorme, porque precisamente para eso había creado este blog, para ver si alguien me podía intentar ayudar con alguna pista o señal que seguir, porque contactos, lo que se dice contactos, yo no tengo muchos. No sé si gracias a Isabel se conseguirá algo, pero yo ya le estaré eternamente agradecido simplemente con que lo intente, porque eso es lo que estoy intentando hacer yo con todo esto, intentarlo, pero intentarlo de verdad.

También le estoy muy agradecido a Jose. A jose  no lo conozco, pero a raíz de la publicación anterior que hice en este blog me compartió un par de enlaces, uno del proyecto Luces para Aprender que está desarrollando Ayuda en Acción en Mozambique y otro de una publicación de un proyecto que se había realizado en un Hospital en el Congo. Con Ayuda en Acción ya había contactado al principio de esta aventura, pero al menos de momento estan centrando su actividad en Pemba, en la provincia de Cabo Delgado y Netia-Natete les queda muy a desmano (tal vez algún día), pero tras leer la publicación del Hospital en el Congo envié un email a la empresa PRODIEL (http://prodiel.com/), empresa tecnológica internacional especializada en energías renovables y gestión medioambiental y la Fundación Rotary (https://www.rotary.org/es/about-rotary/rotary-foundation), Rotary es una red mundial compuesta de 1.200.000 vecinos, amigos, líderes y personas dedicadas a solucionar problemas, quienes ven un planeta en que las personas se unen y toman acción para generar un cambio perdurable en el mundo, sus comunidades y en sí mismos. Ambas participaron el el proyecto del sistema solar para el Hospital del Congo y tal vez puedan ayudar en este. Sinceramente, hasta ahora he tenido bastante poco éxito cuando me he dirigido al email de contacto de empresas o fundaciones, tal vez porque yo no sea nadie, porque no haya sido capaz de transmitir lo que persigo y necesito, porque me tomen por loco o porque no les inetrese, no lo sé. Yo realmente lo único que persigo es que se abra el proyecto, ni siquiera estoy hablando de la financiación. Quien sabe si esta vez habrá más suerte y me responderán (yo sigo con los dedos cruzados por si acaso), pero ese email era otra de esas muchas puertas que me tengo que inventar.

Yo sigo confiando en la teoría de los seis grados (no me queda otra) y por eso cada publicación que hago la comparto en la página de Facebook y pago por un mínimo por promocionara, porque si no lo hago así, no creo que el algotirmo de Facebook valore como interesante mis publicaciones (como sucede con la mayoría de los amigos que tengo en Facebook, pero lo entiendo y no me «enfurruño», aquí no se trata de convencer a nadie de nada, sino de dar la oportunida de ayudar a quién quiera hacerlo). Para poder poner en práctica la teoría de los seis grados necesito poder llegar a muchas personas, con la esperanza de que entre todas ellas haya alguna que le parezca lo suficientemente interesante o positivo todo esto para empujar el mensaje, porque yo sólo soy un grado y me faltan los otros cinco.

¿Me ayudarías tú para poder ayudar? ¿Querrías ser uno de esos cinco grados que me faltan? Necesitaría que le llegase este grito de ayuda a alguna persona que trabaje en alguna empresa que tengan políticas RSC (Responsabilidad Social Corporativa) relacionada con el desarrollo sostenible y más concretamente con las energías renovables, y para eso necesito ayuda, porque yo sólo no soy capaz de llegar y no será por no intentarlo, pero no lo debo estar haciendo bien o soy demasiado pequeño para poder llegar a dónde necesito llegar.