Tirado en Doha

Son las dos de la mañana y estoy tirado en el aeropuerto internacional de Doha. Salí ayer de Madrid a las 16.45. Se supone que hacía en Doha una escala de dos horas para coger el vuelo a Johannesburgo y de ahí el tercer vuelo a Nampula, Mozambique, pero el avión llegó con retraso a Doha, si a eso le sumamos que mi asiento en el Jumbo era en la penúltima fila del avión, que la puerta de embarque era diferente a la que aparecía en el billete y que la «nueva» quedaba en la otra punta del aeropuerto, que no es que sea pequeñín precisamente, el resultado era de esperar. Llegar con la lengua fuera cuando la puerta de embarque ya estaba cerrada, perder el vuelo a Johannesburgo y con él también el siguiente y ahora a esperar a ver cuándo me encuentran un hueco para seguir viaje.

La verdad, no sé porque me sorprende, porque este cuarto viaje a Mozambique ya empezó raro antes de salir. Estuve apunto de no conseguir el visado y quedarme en tierra. Las otras tres veces que viajé a Mozambique lo único que se necesitaba para obtener el visado era tener el pasaporte en regla, una carta de invitación de la persona que te invitaba a visitarle, dos fotos y los billetes de avión, pero parece ser que este año cambiaron los requisitos y ahora la carta de invitación tiene que estar legalizada con la firma y sello de un Notario de Mozambique (allí son funcionarios del estado) y también piden una fotocopia de la tarjeta de residencia de la persona que te invita, también con la firma y el sello del susodicho funcionario y yo esos nuevo requisitos no los tenía y me llegaron el último día que tenía para poder sacar el visado, 15 minutos antes de que cerrase el horario de atención de la embajada, así que por los pelos.

Pero ahí no acaba la cosa. En el control de seguridad del aeropuerto en Madrid me hicieron sacar el portátil de la mochila y ponerlo en una bandeja aparte. El avión salía del satélite de la T4 y desde las puertas de seguridad la puerta de embarque quedaba a más de 20 minutos y una pareja joven que iba delante mía decidió ponerse los cinturones sin sacar las bandejas con sus cosillas de la cinta transportadora de la máquina de rayos X, provocando un colapso de las bandejas que se iban amontonando bloqueadas por las de la parejita. En cuanto vi asomar las mías puse una encima de la otra y me retiré a una mesita para recoger las monedas, el móvil, los casquillos, las llaves, etc. Me sujeté los pantalones como pude con el cinturón entre los dientes, cogí la mochila con la cámara de fotos y fui corriendo a coger el tren que comunica la T4 con la terminal satélite. Pensaba que llegaba justo, pero tuve que esperar y esperar (y por esa espera estoy ahora tirado en Doha). Por fin subimos al avión tras las típicas indicaciones de seguridad despegamos y ya en el aire cogí mi mochila, la abrí para coger el portátil, la volví a cerrar y me senté con cara de tonto pensando en aquella bandeja de abajo que se había quedado en el aeropuerto de Barajas con mi portátil.

No sé cuándo llegaré a Mozambique, porque hasta mañana por la tarde no salen vuelos a Johannesburgo. Tampoco sé si comeré algo, porque lo malo de sentarse en la penúltima fila del avión es que se puede acabar el pollo y la pasta y a mí el cordero no me gusta, así que llevo desde el viernes por la noche con un café y un toblerone.

Todavía queda mucho viaje y puede pasar de todo. No sé dónde estará mi equipaje y no me hace ninguna gracias que mi maleta llegue sin mí a Nampula o que llegue yo sin la maleta, porque aguantar 10 días con la misma ropa no creo que sea sano. Sinceramente, espero que el viaje mejore y por lo menos guste la propuesta de proyecto que llevo para el sistema solar, porque el comienzo está siendo un poco desastroso, pero bueno, lo que importa realmente son los finales, así que paciencia (no me queda otra).

Es de bien nacido…

Es de bien nacido…

En mi casa me enseñaron que es de bien nacido ser agradecido y esta publicación tan sólo es para dar las gracias a Isabel de la empresa Arconi Solutions.

 En el mes de enero de este año había escrito un email, de esos que se envían a puerta fría, a la UNEF (Unión Española Fotovoltaica), asociación sectorial de la energía solar fotovoltaica en España. En aquel email les preguntaba si conocían alguna empresa que tuviesen políticas de RSC (Responsabilidad Social Corporativa) para colaborar en la instalación de sistemas solares en países en desarrollo. No tardaron en responderme, lo cual agradecí enormemente  y me dijeron que podía consultar su listado de socios y, filtrando por instaladores, tal vez pudiese encontrar alguna empresa que por RSC destinasen ayudas a financiar proyectos de ese tipo. Yo en aquel momento no llegué a escribí a ninguna de esas empresas, porque ese mismo día me respondieron de Manos Unidas diciéndome que estaban dispuestos a estudiar el documento que les había enviado, así que no quise marear a nadie más y lo dejé ahí.

Hace tres días, después de 8 meses sin muchos avances (cuatro de los cuales pasaron esperando el presupuesto para la instalación del sistema solar de un proveedor de Maputo, Mozambique, que había propuesto Manos Unidas y que finalmente llegó con un coste un 679% más alto de lo que se había estimado) y después de la visita de la Fundación Calma a Netia-Natete hace unas semanas con la propuesta de un nuevo proyecto para extender la red eléctrica en vez de ir por la vía de las energías renovables, decidí acudir al listado de socios de la UNEF, filtré por instaladores de Madrid (por si alguien me daba la oportunidad de reunirnos) y envié un total de 28 emails a las direcciones de contacto que aparecía en ese listado. Todos los emails tenían el mismo texto. Básicamente me presentaba, resumía esta aventura que comencé hace dos años y preguntaba por sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa, por si nos podían acompañar o si me podían indicar alguna otra puerta dónde pudiera tocar. Yo, sinceramente, no conocía a ninguna de las empresas de ese listado y supongo que habría de todo, desde empresas más grandes y a más pequeñas.

No pasaron ni dos horas y recibí un email de Isabel. Se presentaba, me dijo que era de la empresa Arconi Solutions y que ellos están desarrollando proyectos en África y que les gustaría poder ayudarme. Me pidieron la documentación que tenía a ver qué podían hacer y se la envié. Les envié el documento con las necesidades de consumo y estimación del coste del proyecto que había hecho Javier, el ingeniero que me hizo el enorme favor de ir a visitar Netia-Natete para preparar ese documento. También les envié los presupuestos locales para la renovación del tendido eléctrico y la rehabilitación de la sala del generador de respaldo, así como el presupuesto (desorbitado) que había facilitado el proveedor de Maputo. Soy consciente que no es mucha información, pero es todo lo que tengo y, sin duda, es mucho más que lo que tenía cuando empecé a caminar hace dos años.

Me dijeron que lo iban a estudiar e intentaría cuadrar una reunión en unos días cuando regresase su jefe. Sinceramente, no sé si les encajará el proyecto o no. No sé si su jefe lo verá interesante o no. No sé si lo que busco es un imposible o inalcanzable para un simple particular. No sé si Arconi Solutions se unirán a esta aventura o no. Lo que sí sé, es que de las 28 empresas a las que escribí, tan sólo Arconi Solutions (y más concretamente Isabel), se tomó las molestias de responderme y eso lo valoro mucho, porque me lancé con todo esto convencido en que si alguien podría ayudar a hacer esto posible serían las personas, porque las siglas, las empresas y los colores son conceptos intangibles,  pero con el tiempo me voy dando cuenta que cada vez es más difícil conectar con esas personas que necesito para poder ayudar.

Muchas gracias Isabel por haber respondido a mi email y también a ti, Andrés, por la breve conversación en LikedIn. Pase lo que pase, encaje o no os encaje el proyecto, se pueda hacer algo o no, a mi ya me habeis ganado porque me habeis demostrado no sólo vuestra profesionalidad, también me habéis demostrado que teneis humanidad., algo que parece que escasea hoy en día. Muchas gracias por las molestias que os habéis tomado al responder y por vuestro tiempo. Os lo agradezco de corazón.

Confiando en la teoría de los seis grados

Confiando en la teoría de los seis grados

Desde hace dos meses no he vuelto a tener noticias de Manos Unidas y me puede la incertidumbre. No quiero atosigarles, ya que me dijeron que iban a estudiar otras opciones y me dirían algo, y yo confío en ellos, pero me puede la impaciencia. Me da miedo que todo se quede en nada, que me atrape de nuevo el sofá y mi conciencia se autoengañe con un «tú ya lo has intentado» y que lo mucho o lo poco que he ido haciendo no haya servido para nada y allí se queden sin electricidad. Hay muchos momentos en los que la frustración e impotencia es demasiado grande como para no oir sus gritos, pero sigo creyendo que el objetivo de todo esto es bueno y la teoría de los seis grados es caprichosa y muy poderosa. 

La teoría de los seis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquier persona en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». (definición tomada de aquí)

A mi no me queda más remedio que apelar a esa teoría para poder llegar a los que puedan ayudar a llevarles la electricidad y hasta ahora en esta aventura ya se ha manifestado en momentos determinados. Cuando más agobiado estaba porque no era capaz de materializar lo que se necesitaba (yo sólo llegaba a decir que necesitaban electricidad, pero sin concretar nada más), Raquel leyó una publicación de este blog; Raquel lo comentó su jefe, Fernando; Fernando le habló de su suegra, Guadalupe; Guadalupe ma facilitó el contacto de Javier y Javier me hizo el enorme favor de visitar Netia-Natete para tomar sobre terreno las necesidades de consumo y elaborar una estimación del coste de un posible proyecto para la  instalación de un sistema solar. 

Unos meses después, Javier, que había comenzado un proyecto en una Universidad en Etiopía, me preguntó si mi empresa colaboraba con la donación de equipos informáticos, de esos que se desechan, porque en aquella universidad tenían un aula de informática con capacidad para 30 alumnos, pero no les funcionaba la mitad de los equipos que tenían. Yo sinceramente desconocía las políticas al respecto de mi empresa y estuve preguntando, pero nadie sabía responderme, así que realicé una publicación en una red social privada que tenemos para los empleados. Yo aquella publicación la hice por lo que la hice, para ver si le podia devolver el favor a Javier y con  esa publiocación conseguí dos cosas, por una parte conocer las políticas corporativas relacionadas con la donación de equipos y por otra, que el equipo de comunicación interna de mi empresa se interesasen por lo que estaba haciendo. Me propusieron contar muy brevemente lo que llamaron «mi historia» (aunque esto nunca ha sido «mi historia», sino «su historia», porque lo que hago lo hago por ellos). A mi me daba mucha vergüenza porque todo esto es muy friki, vamos, que no se puede encajar en términos de eficiencia o eficacia, tan sólo soy una persona, un particular que lo está intentando una y otra vez, inventándose puertas a las que llamar cuando se cierran a las que ya ha llamado. Así se lo dije y me digeron que les gustaría compartirla. Yo nunca he buscado protagonismo, es más, soy extremadamente tímido y vergonzoso, pero si por algo comencé con este blog fue precisamente para dar una oportunidad a la teoría de los seis grados ya que nunca he «jugado» mucho con las redes socailes y mi alcance es muy limitado, así que acepté que publicasen «Mi historia». Lo que inicialmente iba a ser una publicación en la Intranet de la empresa, derivó en una publicación en el Instragram de la empresa y hace unas semanas en su cuenta de LinkedIn. Sí hubo personas que visitaron mi perfil, lo más seguro que para ver quién era ese loco que estaba haciendo cosas tan raras, pero entre las personas que viene aquella publicación, hubo una que me contactó. Ella se llama Isabel, y trabaja en el equipo de voluntariados de mi empresa, que colaboran el proyectos solidarios. No nos conocíamos personalmente, pero hacía unas semanas habíamos hablado por teléfono por temas relacionados con nuestros trabajos y ella se acordaba de mí. Había leido la publicación en el LinkedIn y movida por la curiosidad estuvo navegando por el blog y vió lo que estaba intentando. Me llamo por teléfono, como particular, no en representación de su empresa, y me dijo que iba a intentar ayudarme a compartir con algunos contactos que tenía lo que estaba haciendo, me pidió que le enviase una presentación con las principales necesidades y yo le envié lo que aquí os comparto. Todas estas fotos (excepto las de la escueltia que la han abierto hace poco) las he hecho yo mismo. Con eso sólo quiero recalcar que son reales y actuales.

Ya me avisó Isabel que no me podía asegurar nada, que no me quería generar falsas esperanzas, pero que ella iba a intentar moverlo. Te puedo asegurar que el hecho de que simplemente se haya molestado en contactarme para decirme voy a intentar ayudarte, para mi ya ha sido un subidón enorme, porque precisamente para eso había creado este blog, para ver si alguien me podía intentar ayudar con alguna pista o señal que seguir, porque contactos, lo que se dice contactos, yo no tengo muchos. No sé si gracias a Isabel se conseguirá algo, pero yo ya le estaré eternamente agradecido simplemente con que lo intente, porque eso es lo que estoy intentando hacer yo con todo esto, intentarlo, pero intentarlo de verdad.

También le estoy muy agradecido a Jose. A jose  no lo conozco, pero a raíz de la publicación anterior que hice en este blog me compartió un par de enlaces, uno del proyecto Luces para Aprender que está desarrollando Ayuda en Acción en Mozambique y otro de una publicación de un proyecto que se había realizado en un Hospital en el Congo. Con Ayuda en Acción ya había contactado al principio de esta aventura, pero al menos de momento estan centrando su actividad en Pemba, en la provincia de Cabo Delgado y Netia-Natete les queda muy a desmano (tal vez algún día), pero tras leer la publicación del Hospital en el Congo envié un email a la empresa PRODIEL (http://prodiel.com/), empresa tecnológica internacional especializada en energías renovables y gestión medioambiental y la Fundación Rotary (https://www.rotary.org/es/about-rotary/rotary-foundation), Rotary es una red mundial compuesta de 1.200.000 vecinos, amigos, líderes y personas dedicadas a solucionar problemas, quienes ven un planeta en que las personas se unen y toman acción para generar un cambio perdurable en el mundo, sus comunidades y en sí mismos. Ambas participaron el el proyecto del sistema solar para el Hospital del Congo y tal vez puedan ayudar en este. Sinceramente, hasta ahora he tenido bastante poco éxito cuando me he dirigido al email de contacto de empresas o fundaciones, tal vez porque yo no sea nadie, porque no haya sido capaz de transmitir lo que persigo y necesito, porque me tomen por loco o porque no les inetrese, no lo sé. Yo realmente lo único que persigo es que se abra el proyecto, ni siquiera estoy hablando de la financiación. Quien sabe si esta vez habrá más suerte y me responderán (yo sigo con los dedos cruzados por si acaso), pero ese email era otra de esas muchas puertas que me tengo que inventar.

Yo sigo confiando en la teoría de los seis grados (no me queda otra) y por eso cada publicación que hago la comparto en la página de Facebook y pago por un mínimo por promocionara, porque si no lo hago así, no creo que el algotirmo de Facebook valore como interesante mis publicaciones (como sucede con la mayoría de los amigos que tengo en Facebook, pero lo entiendo y no me «enfurruño», aquí no se trata de convencer a nadie de nada, sino de dar la oportunida de ayudar a quién quiera hacerlo). Para poder poner en práctica la teoría de los seis grados necesito poder llegar a muchas personas, con la esperanza de que entre todas ellas haya alguna que le parezca lo suficientemente interesante o positivo todo esto para empujar el mensaje, porque yo sólo soy un grado y me faltan los otros cinco.

¿Me ayudarías tú para poder ayudar? ¿Querrías ser uno de esos cinco grados que me faltan? Necesitaría que le llegase este grito de ayuda a alguna persona que trabaje en alguna empresa que tengan políticas RSC (Responsabilidad Social Corporativa) relacionada con el desarrollo sostenible y más concretamente con las energías renovables, y para eso necesito ayuda, porque yo sólo no soy capaz de llegar y no será por no intentarlo, pero no lo debo estar haciendo bien o soy demasiado pequeño para poder llegar a dónde necesito llegar.

 

Penúltimas novedades de la odisea de la búsqueda de energía

Penúltimas novedades de la odisea de la búsqueda de energía

Parece ser que mi cuerpo comienza a pedir vacaciones y la ansiedad no me deja dormir, así que aprovecharé para contarte las penúltimas novedades. Digo penúltimas porque, sinceramente, espero que asiga habiendo más novedades que poder contarte.

En publicación anterior te había contado el jarro de agua fría que supuso recibir, después de más de cuatro meses de demora, el presupuesto del proveedor local para la instalación del sistema solar. 600.000€ nada menos, casi nada comparado con los 70.000€ de nuestra estimación. Una verdadera barbaridad.

Lo primero que hice al recibir aquel presupuesto, aparte de contener las lágrimas, fue enviárselo a Javier, el ingeniero que me estuvo echando una mano y opinó lo mismo que no: una barbaridad.

Yo sabía que el proveedor local (LOGOS se llama y está ubicado en Maputo, la capital de Mozambique) lehabía enviado directamente el presupuesto a Manos Unidas, pero Manos Unidas no se había pronunciado, así que les volví a escribir. No quería ser un pesado, pero me preocupaba (y preocupa) que se abandonase el proyecto por ese presupuesto tan inflado. En aquel email les pedí, por favor, que antes de descartar el proyecto le dieran la oportunidad, al menos para analizarlo, el proyecto que le había enviado, el de los 70.000€ (la estimación inicial era de unos 77.000€ pero Manos Unidas no podía incluir al hospital por ser de gestión pública, es decir, del gobierno y eso lo podía bajar un poco). Manos Unidas, que la verdad, entre tú y yo, desde que les escribí aquel primer email a puerta fría, se han portado siempre conmigo estupendamente y les tengo, y tendré, un gran a aprecio de por vida. Es increible todo lo que hacen y la preocupación sincera que tienen por los más necesitados. 

Me respondieron enseguida de Manos Unidas. El presupuesto a ellos también les parecía muy alto, pero me digeron: «No te preocupes que estamos en ello, cuando tengamos más noticias nos pondremos en contacto contigo.» y eso me tranquilizó, porque por lo que he ido pudiendo ver, no podría encontrar muchas mejores manos que las de Manos Unidas.

Ese email lo recibí el pasado 20 de junio y desde entonce sigo esperando. Sé que su interés en sacar adelante este proyecto es real, pero me puede la impaciencia. Yo de momento sigo esperando con los dedos cruzados un email de elllos con algo así como «Ya tenemos la solución». Como se suele decir, la esperanza es lo último que se pierde, pero en mi caso, la «esperanza con reducción de paciencia» es el plato favorito de la ansiedad.

Hace unos días recibí un mensaje del Párroco de la Misión de Netia-Natete. Me comentaba que había recibido la visita allí la visita de la Fundación Calma. Estuvieron visitando la escuela a la que queremos llevar la energía y el Párroco les compartió tanto el proyecto nuestro como el del proveedor local de Mozambique y le digeron que  lo iban a ver. Sinceramente, cuando me lo comentó pensé que se podría abrir otra puerta y eso me alegró. 

Hace tres días el Párroco me hizo llegar un documento. Un nuevo prespuesto, de otra empresa privada de Mozambique en esta ocasión no para la instalación energís renovabes, sino para la instalación de red eléctrica de media tensión. No sé si recuerdas (y sino lo recurdas te lo recuerdo yo), que la red eléctrica pasa a no más de 3 km el línea recta de donde está la escuelta. Este presupuesto nuevo (aquí lo puedes ver) asciende al cambio (porque está en meticales) a unos 123.000€, sóllo para la parte de la tensión media, sumando la de la baja tensión podría estar rondando los 150.000€. Parece ser que la Fundación Calma está dispuesta a colaborar con unos 40.000€.

A ver, entre tú y yo, y ahora que nos nos oye nadie, a mi personalmente me parece un gran error. Por favor, no me  malinterpretes, yo lo que busco y siempre he buscado es que tengan electricidad, porque con la elecrtricidad no sólo tendrán luz, también podrán sacar el agua de los pozos, podrán haber higiene, podrán tener en la escuela maquinaria, ordenadores, etc. es decir, podría desarrollarse la escuela y con ella los alumnos y las comunidades. A mi que la electricidad les llegue a travéas del caminio que comencé hace un par de años o que llegue de otra parte me da exactamente igual. Yo nunca comencé esto por mi, sino por ellos y lo que me preocupa es el fin, no los medios, vamos, que ni quiero ni necesito ponerme ninguna medallita, esto nunca ha ido de eso. Al margen que yo soy partidario y defensor de las energías renovables, porque no sé si has oido por ahí que nos estamos cargando el planeta entre todos, la red eléctrica en aqullos países es muy deficiente y son muy frecuentes los cortes de servicio. Sería realmenge disponer de cables que no te garantizan una electricidad 24/7. Además de eso, les exigiría un coste recurrente por consumo con uns precios fijados por el gobierno (con todo lo que eso implica y más en aquellos países). 

Yo al Párroco le comenté que de nuestro proyecto, lo que más encarecía el coeste realmente no era el sistema solar en sí, sino que la mitad de presupuesto estaba destinado a la renovación del tendido eléctrico tanto exterior como interior, así como para la rehabilitación de la sala del generador que se pensaba utilizar como generador de respaldo. Esas reformas eran reformas locales ya presupuestadas, que estaban entorno a esos 40.000€ que decía la Fundación Calma que podrían aportar. Si la Fundación Calma aportase esos 40.000€ para esa parte del proyecto, podríamos hablar con la Fundación EKI, con quienes ya había hablado y de hecho me estuveron enseñando las pruebas de unas instalaciones que estaba haciendo para llevarse a un hospotal en Malawi. La Fundación EKI lo que hacen es financiar hasta un máximo de 20.000€ tanto la compra como la instalación del sistema solar y ofrecen un mantenimiento en remoto durante 20 años, pero esos 20.000 € hay que devolvérselos, sin intereses durante esos 20 años, es decir, a razón de 1.000€/años. Teniendo en cuenta que actualmente el coste en gasóleo que tienen allí para poder enecender el generador dos horas al día ya supera con creces los 1.000€ al año, no me parece mal opción la de la Fundación EKI. Es posible que con los 40.000€ de la Fundación Calama y los 20.000€ de la Fundación Eki faltasen todavía unos 10.000€, pero aunque ese dinero no lo tengo, estoy seguro que me podría entender con el banco. No tengo propiedades, pero a base de págas extras y objetivos, creo que podría ir pagándolo.

El párroco me comentó que le parecía buena idea, pero que la Fundaciómn Calma se había decidido por la corriente eléctrica, y que veía la energías renovables para determinadas cosas puntuales. Yo personalmente no etiendo por qué, pero quiero pensar qu elos expertos son ellos, porque yo desde luego no lo soy y me base en lo que me han contado personas que sí lo son.

Parece ser que el Párroco le va a enviar el presupuesto a Manos UNidas a ver qué opina. A mi, la verdad, me sorprenderá que lo fuesen a financiar, porque pasa lo mismo que con el hospital. La red eléctrica es un a invrsión pública que debe acometer el estado, y no se debe suplir las carencias de inversiones públicas con cooperación, porque eso favorece la corrupción.

De momento así están las cosas. No sé si conseguirán ayuda para la extensión del tendido eléctrico, si no lo consiguen, no sé si la Fundación Calma seguirá interesada en aportar esos 40.000€ para el proyecto del sistema solar (si lo hiciesen sería prácticamente poder pornerlo en marcha), no sé si Manos Unidos encontrará pronto alguna otra solución. Lo único que sé es que si se cerrasen todas esas puertas me tocará seguir haciendo cualquier otra cosa por inventarme alguna puerta más. Me comprometí conmigo mismo que lo iba a intentar hasta el final y todavía no veo ningún cartelito que ponga «The End».

 

 

Y después de cuatro meses llegó el presupuesto…

Y después de cuatro meses llegó el presupuesto…

Una vez más he de comenzar una publicación con la frase “Hace tiempo que no escribo”, pero es que hasta ahora no tenía ninguna novedad que contar. Yo no entiendo el lenguaje de los selfies y no creo que a nadie le interese lo que hago, lo que me gusta, la ropa que me pongo o lo que como o lo que dejo de comer. Cuando creé cualquierotracosa.es lo hice tan sólo para ir contando esta aventura, por si mi experiencia le podía servir a alguien que estuviese, como yo, cansado de esperar a que los cambios los provoquen los que pueden pero no quieren. No pretendo con lo que publico convencer a nadie de nada, pero necesito pensar que en el mundo tiene que haber más personas que, si supieran cómo, intentarían a ayudar a poner tiritas al planeta. Comencé esta locura como un intento de comprobar si un simple particular, sin más, puede realmente hacer algo por ayudar, pero hay veces que pienso que los griegos tenían razón y donde mejor está Elpis, el espíritu de la esperanza, es en el fondo de la caja de Pandora.

Después de casi dos años caminando sin saber muy bien por dónde; tocando puertas que se cierran y otras que ni siquiera se abren; después de haber conseguido lo que me parecía imposible, que un ingeniero especializado en la implantación de sistema solares en comunidades rurales de países vecinos como Malaui, Kenia o Tanzania, me echase un mano y visitase sobre el terreno aquello para tomar las necesidades y las especificaciones (aquí puedes ver la estimación que hicimos en base a su experiencia); después de haber conseguido que Manos Unidas se interesase por el proyecto y facilitase el contacto de una empresa local en Maputo, especialistas en proyectos de este tipo; después de más de cuatro meses esperando el presupuesto, ayer por fin lo recibí.

A mí me parecía perfecto contar con un proveedor local, no sólo porque de esta forma se facilitaba el mantenimiento de las instalaciones, sino principalmente porque era una forma de generar economía en el país, que falta les hace. Lo que menos me imaginaba es que después de más de cuatro meses esperando, la empresa pase un presupuesto de casi 600.000€, cuando nuestra estimación era de unos 77.000€. Aquí está el presupuesto, por si lo quieres ver. Sinceramente, yo de esto entiendo poco y estoy esperando que le eche un ojo el ingeniero que me ayudó con las estimaciones, pero o bien ha hinchado una barbaridad los precios o bien ha dimensionado como si fuese para montar una pequeña NASA en Mozambique.

El presupuesto también se lo envió a Manos Unidas y, aunque todavía no he recibido feedback de ellos, tengo muy claro que ese presupuesto no lo van a aceptar. Como la empresa local no enviaba el presupuesto yo les había comentado la posibilidad de comprar el material en España y hacerlo llegar por mar y para la instalación se podía contar con el ingeniero que me lo había ofrecido y con una fundación vasca con los que había hablado, pero este proveedor ya había trabajado con Manos Unidas y preferían esperar su presupuesto. Ahora no sé lo que va a pasar. Que vayan a aceptar un proyecto valorado en 600.000€ ya sé que no, así que la otra opción que me queda es que acepten lo de el contenedor y la fundación vasca. Si eso no lo quieren no me quedará otra que volver a la casilla de salida e inventarme un Plan C.

He de reconocer que cuando recibí el presupuesto lo primero que me vino a la cabeza fue un “lo has intentado”, pero no puedo, no puedo dejarlo aquí. No puedo dejarlo por ellos, porque por allí no pasa nadie y menos con la electricidad debajo del brazo. 

Normalmente sólo conocemos lo que vemos a nuestro alrededor, lo que nos muestran en los medios y a lo que nos permite ver el algortimo de Google, pero todo eso es sólo una parte, muy pequeña, de la realidad que existe. La semana pasada preparé una presentación para mostrale a unos compañeros de trabajo cómo es aquello y te la voy  a compartir aquí . Excepto las fotos de Maputo (que las tomé de Internet) y las de la diapositiva del terrorismo (que me hicieron llegar de Mozambique), todas las demás fotografías las he tomado yo personalmente. Me puedes creer o no, pero así son las cosas allí. y tal vez viendolo puedes llegar a entender por qué no puedo dejarlo y tengo que seguir intentándolo.

Voy a esperar a ver qué dice Manos Unidas y a partir de ahí veré por dónde sigo.

Con el «Qué» y el «Con Quién»

Con el «Qué» y el «Con Quién»

Hace tiempo que no escribo y me gustaría contarte cómo van las cosas, porque la aventura continúa.

Después de regresar de Mozambique en enero y ya con un primer documento con las necesidades de consumo, la infraescructua necesaria para antender esas necesidades y los costes (algunos de ellos con estimaciones), me reuní con África Directo para ver que les parecía el proyecto y si iban a poder participar, ya que con el documento tenía un «Qué», pero me faltaba un «Con Quién». Después de estra hablando del proyecto me respondieron que el proyecto «no les apasionaba» y tiene su razón de ser.

Este no es un proyecto sencillo de «vender». Para empezar porque aunque mi prioridad siempre ha sido la escuela agraria, las residencias de estudiantes y el Hospital, el proyecto incluye otras instalaciones de la misión de caracter pastoral, como las casas del Párroco y la de las misioneras, la iglesia o el centro pastoral y eso es un obstáculo para ciertas entidades. Si en el proyecto quiero incluir esas instalaciones básicamente es porque a excepción de la iglesia (cuyas necesidades de consumo son realmente pequeñas), el resto de edificaciones también tienen su beneficio social. En las casas del Padre y las de las misioneras es donde se alojan los voluntarios y visitantes de la misión y en el Centro Pastoral es donde se alojan los líderes de las 120 comunidades cuando se reunen, bien sea para recibir fomación relacionadas con los proyectos o cuando tienen que tratar asuntos locales de interés general, además, en el centro pastoral se alojaron el año pasado más de 200 personas que se quedaron sin casa tras los monzones. Otra dificultad es el Hospital. El Hospital es de gestión pública y no se debe suplir las inversiones que debe realizar el gobierno con ayuda de cooperación, porque fomenta la corrupción, así que la idea que tenemos es vender la electricidad que consuman al hospital a través de la firma de un contrato de compra-venta de electricidad. Ya hubo una reunón con los representantes del gobierno y están de acuerdo en esa fórmula, pero para las entidades financiaras no deja de ser un pero. Por otra parte, si sumamos los alumnos de la escuela y las niñas de la casa de las meninas no suponen mucho más de 150 jóvenes y si se mira en términos de rentabilidad, para un proyecto demasiado caro para tan pocos beneficiarios, pero yo lo veo de otra forma. No sólo son los alumnos los beneficiarios de este proyecto, también lo son las comunidades donde los alumnos aplican lo aprendido con sus cosechas. También lo son los más de 20.000 pacientes que acuden anualmente al centro de salud. También lo son las familias que no tienen que entregar en matrimonio a sus hijas en edades muy prematuras por no poder matenerlas. Yo cuando comencé con esto no lo hice pensando en esos 150 alumnos, sino en la educación que podría recibir sus hijos y los hijos de sus hijos si esos 150 alumnos aprendían lo que es la dignidad y a respetarse a sí mismo y respetar a los demás.

He de reconocer que el no contar con África Directo me supuso un golpe, porque todo esto es tan complicado para mi, que muchas veces tengo que agarrame a donde sea para poder mantener la esperanza y seguir adelante, y cuando la realidad te pone en tu sitio el bajón es grande, pero toda esta aventura no deja de ser una montaña rusa emocional y hay que seguir adelante si se quiere conseguir. Si me gustaría dejar claro que lo único que puedo decir de África Directo, es que no les puedo estar más agradecido, ya que sin su ayuda seguiría sin tener nada y gracias a ellos ya tengo un documento con el «Qué». 

Después de asumir que había que seguir buscando volví a tocar las puertas de Manos Unidad. Ellos ya me conocía, porque no era la primera vez que les escribía. Les conté que seguía con mi idea del proyecto de la electricidad y simplemente les pregunté si me podían orientar acerca de que otras puertas podía tocar, ua que ellos ya estaban colaborando allí con otros proyectos que todavía estaban abiertos. Les conté la complejidad del proyecto en cuanto a rentabilidad y naturaleza, pero eso no les asustó. Me pidieron que les enviase el documento y, al igual que pasó cuando les escribí con relación a la reconstrucción de la represa, obtuve como respuesta un «creo que podremos ayudarles». 

Manos Unidas se puso en contacto directamente con la misión y les dijo que yo les había contactado y que les había gustado la idea. Primero tenían que cerrar los tres proyectos que tienen abiertos (la reconstrucción de la represa, la reconstrucción de 190 casas en las comunidades y la construcción del laboratorio en la escuela agraria, que necesitan para poder pasar al grado medio), pero que mientras tanto fueran presentando la documentación para poder abrir el proyecto de la electricidad. No te puedes imaginar lo que eso significó para mi. Parecía que después de todo, el proyecto ya empezaba a estar encauzado.

Se prevé que el mes que viene se cerrarán los tres proyectos y se podrá entonces comenzar con este. En estos momentos se está pendiente de un presupuesto que tiene que hacer una empresa local de la que facilitó el contacto Manos Unidas y que esperemos que pueda estar en una o dos semanas. Teniendo en cuenta que llevó casi seis meses la recopilación de toda la documentación necesaria para poder formalizar el proyecto de la reconstrucción de la represa y comenzar las obras, el comienzo de la instalación de los paneles solares se puede demorar y cualquier cosa se puede torcer, pero de momento me siento esperanzado y si hay obstáculos en el camino, habrá que sortearlos como se ha venido haciendo como hasta ahora. 

Mi intención es continuar con este blog hasta que vea encendida la primera bombilla. Si me quieres seguir acompañando y comprobar si se consigue, eres más que bienvenido. Sólo te pido un poco de paciencia, porque estas cosas van muy despacito.