Hace tiempo que no escribo y me gustaría contarte cómo van las cosas, porque la aventura continúa.

Después de regresar de Mozambique en enero y ya con un primer documento con las necesidades de consumo, la infraescructua necesaria para antender esas necesidades y los costes (algunos de ellos con estimaciones), me reuní con África Directo para ver que les parecía el proyecto y si iban a poder participar, ya que con el documento tenía un «Qué», pero me faltaba un «Con Quién». Después de estra hablando del proyecto me respondieron que el proyecto «no les apasionaba» y tiene su razón de ser.

Este no es un proyecto sencillo de «vender». Para empezar porque aunque mi prioridad siempre ha sido la escuela agraria, las residencias de estudiantes y el Hospital, el proyecto incluye otras instalaciones de la misión de caracter pastoral, como las casas del Párroco y la de las misioneras, la iglesia o el centro pastoral y eso es un obstáculo para ciertas entidades. Si en el proyecto quiero incluir esas instalaciones básicamente es porque a excepción de la iglesia (cuyas necesidades de consumo son realmente pequeñas), el resto de edificaciones también tienen su beneficio social. En las casas del Padre y las de las misioneras es donde se alojan los voluntarios y visitantes de la misión y en el Centro Pastoral es donde se alojan los líderes de las 120 comunidades cuando se reunen, bien sea para recibir fomación relacionadas con los proyectos o cuando tienen que tratar asuntos locales de interés general, además, en el centro pastoral se alojaron el año pasado más de 200 personas que se quedaron sin casa tras los monzones. Otra dificultad es el Hospital. El Hospital es de gestión pública y no se debe suplir las inversiones que debe realizar el gobierno con ayuda de cooperación, porque fomenta la corrupción, así que la idea que tenemos es vender la electricidad que consuman al hospital a través de la firma de un contrato de compra-venta de electricidad. Ya hubo una reunón con los representantes del gobierno y están de acuerdo en esa fórmula, pero para las entidades financiaras no deja de ser un pero. Por otra parte, si sumamos los alumnos de la escuela y las niñas de la casa de las meninas no suponen mucho más de 150 jóvenes y si se mira en términos de rentabilidad, para un proyecto demasiado caro para tan pocos beneficiarios, pero yo lo veo de otra forma. No sólo son los alumnos los beneficiarios de este proyecto, también lo son las comunidades donde los alumnos aplican lo aprendido con sus cosechas. También lo son los más de 20.000 pacientes que acuden anualmente al centro de salud. También lo son las familias que no tienen que entregar en matrimonio a sus hijas en edades muy prematuras por no poder matenerlas. Yo cuando comencé con esto no lo hice pensando en esos 150 alumnos, sino en la educación que podría recibir sus hijos y los hijos de sus hijos si esos 150 alumnos aprendían lo que es la dignidad y a respetarse a sí mismo y respetar a los demás.

He de reconocer que el no contar con África Directo me supuso un golpe, porque todo esto es tan complicado para mi, que muchas veces tengo que agarrame a donde sea para poder mantener la esperanza y seguir adelante, y cuando la realidad te pone en tu sitio el bajón es grande, pero toda esta aventura no deja de ser una montaña rusa emocional y hay que seguir adelante si se quiere conseguir. Si me gustaría dejar claro que lo único que puedo decir de África Directo, es que no les puedo estar más agradecido, ya que sin su ayuda seguiría sin tener nada y gracias a ellos ya tengo un documento con el «Qué». 

Después de asumir que había que seguir buscando volví a tocar las puertas de Manos Unidad. Ellos ya me conocía, porque no era la primera vez que les escribía. Les conté que seguía con mi idea del proyecto de la electricidad y simplemente les pregunté si me podían orientar acerca de que otras puertas podía tocar, ua que ellos ya estaban colaborando allí con otros proyectos que todavía estaban abiertos. Les conté la complejidad del proyecto en cuanto a rentabilidad y naturaleza, pero eso no les asustó. Me pidieron que les enviase el documento y, al igual que pasó cuando les escribí con relación a la reconstrucción de la represa, obtuve como respuesta un «creo que podremos ayudarles». 

Manos Unidas se puso en contacto directamente con la misión y les dijo que yo les había contactado y que les había gustado la idea. Primero tenían que cerrar los tres proyectos que tienen abiertos (la reconstrucción de la represa, la reconstrucción de 190 casas en las comunidades y la construcción del laboratorio en la escuela agraria, que necesitan para poder pasar al grado medio), pero que mientras tanto fueran presentando la documentación para poder abrir el proyecto de la electricidad. No te puedes imaginar lo que eso significó para mi. Parecía que después de todo, el proyecto ya empezaba a estar encauzado.

Se prevé que el mes que viene se cerrarán los tres proyectos y se podrá entonces comenzar con este. En estos momentos se está pendiente de un presupuesto que tiene que hacer una empresa local de la que facilitó el contacto Manos Unidas y que esperemos que pueda estar en una o dos semanas. Teniendo en cuenta que llevó casi seis meses la recopilación de toda la documentación necesaria para poder formalizar el proyecto de la reconstrucción de la represa y comenzar las obras, el comienzo de la instalación de los paneles solares se puede demorar y cualquier cosa se puede torcer, pero de momento me siento esperanzado y si hay obstáculos en el camino, habrá que sortearlos como se ha venido haciendo como hasta ahora. 

Mi intención es continuar con este blog hasta que vea encendida la primera bombilla. Si me quieres seguir acompañando y comprobar si se consigue, eres más que bienvenido. Sólo te pido un poco de paciencia, porque estas cosas van muy despacito.

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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