Desde hace dos meses no he vuelto a tener noticias de Manos Unidas y me puede la incertidumbre. No quiero atosigarles, ya que me dijeron que iban a estudiar otras opciones y me dirían algo, y yo confío en ellos, pero me puede la impaciencia. Me da miedo que todo se quede en nada, que me atrape de nuevo el sofá y mi conciencia se autoengañe con un «tú ya lo has intentado» y que lo mucho o lo poco que he ido haciendo no haya servido para nada y allí se queden sin electricidad. Hay muchos momentos en los que la frustración e impotencia es demasiado grande como para no oir sus gritos, pero sigo creyendo que el objetivo de todo esto es bueno y la teoría de los seis grados es caprichosa y muy poderosa. 

La teoría de los seis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquier persona en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». (definición tomada de aquí)

A mi no me queda más remedio que apelar a esa teoría para poder llegar a los que puedan ayudar a llevarles la electricidad y hasta ahora en esta aventura ya se ha manifestado en momentos determinados. Cuando más agobiado estaba porque no era capaz de materializar lo que se necesitaba (yo sólo llegaba a decir que necesitaban electricidad, pero sin concretar nada más), Raquel leyó una publicación de este blog; Raquel lo comentó su jefe, Fernando; Fernando le habló de su suegra, Guadalupe; Guadalupe ma facilitó el contacto de Javier y Javier me hizo el enorme favor de visitar Netia-Natete para tomar sobre terreno las necesidades de consumo y elaborar una estimación del coste de un posible proyecto para la  instalación de un sistema solar. 

Unos meses después, Javier, que había comenzado un proyecto en una Universidad en Etiopía, me preguntó si mi empresa colaboraba con la donación de equipos informáticos, de esos que se desechan, porque en aquella universidad tenían un aula de informática con capacidad para 30 alumnos, pero no les funcionaba la mitad de los equipos que tenían. Yo sinceramente desconocía las políticas al respecto de mi empresa y estuve preguntando, pero nadie sabía responderme, así que realicé una publicación en una red social privada que tenemos para los empleados. Yo aquella publicación la hice por lo que la hice, para ver si le podia devolver el favor a Javier y con  esa publiocación conseguí dos cosas, por una parte conocer las políticas corporativas relacionadas con la donación de equipos y por otra, que el equipo de comunicación interna de mi empresa se interesasen por lo que estaba haciendo. Me propusieron contar muy brevemente lo que llamaron «mi historia» (aunque esto nunca ha sido «mi historia», sino «su historia», porque lo que hago lo hago por ellos). A mi me daba mucha vergüenza porque todo esto es muy friki, vamos, que no se puede encajar en términos de eficiencia o eficacia, tan sólo soy una persona, un particular que lo está intentando una y otra vez, inventándose puertas a las que llamar cuando se cierran a las que ya ha llamado. Así se lo dije y me digeron que les gustaría compartirla. Yo nunca he buscado protagonismo, es más, soy extremadamente tímido y vergonzoso, pero si por algo comencé con este blog fue precisamente para dar una oportunidad a la teoría de los seis grados ya que nunca he «jugado» mucho con las redes socailes y mi alcance es muy limitado, así que acepté que publicasen «Mi historia». Lo que inicialmente iba a ser una publicación en la Intranet de la empresa, derivó en una publicación en el Instragram de la empresa y hace unas semanas en su cuenta de LinkedIn. Sí hubo personas que visitaron mi perfil, lo más seguro que para ver quién era ese loco que estaba haciendo cosas tan raras, pero entre las personas que viene aquella publicación, hubo una que me contactó. Ella se llama Isabel, y trabaja en el equipo de voluntariados de mi empresa, que colaboran el proyectos solidarios. No nos conocíamos personalmente, pero hacía unas semanas habíamos hablado por teléfono por temas relacionados con nuestros trabajos y ella se acordaba de mí. Había leido la publicación en el LinkedIn y movida por la curiosidad estuvo navegando por el blog y vió lo que estaba intentando. Me llamo por teléfono, como particular, no en representación de su empresa, y me dijo que iba a intentar ayudarme a compartir con algunos contactos que tenía lo que estaba haciendo, me pidió que le enviase una presentación con las principales necesidades y yo le envié lo que aquí os comparto. Todas estas fotos (excepto las de la escueltia que la han abierto hace poco) las he hecho yo mismo. Con eso sólo quiero recalcar que son reales y actuales.

Ya me avisó Isabel que no me podía asegurar nada, que no me quería generar falsas esperanzas, pero que ella iba a intentar moverlo. Te puedo asegurar que el hecho de que simplemente se haya molestado en contactarme para decirme voy a intentar ayudarte, para mi ya ha sido un subidón enorme, porque precisamente para eso había creado este blog, para ver si alguien me podía intentar ayudar con alguna pista o señal que seguir, porque contactos, lo que se dice contactos, yo no tengo muchos. No sé si gracias a Isabel se conseguirá algo, pero yo ya le estaré eternamente agradecido simplemente con que lo intente, porque eso es lo que estoy intentando hacer yo con todo esto, intentarlo, pero intentarlo de verdad.

También le estoy muy agradecido a Jose. A jose  no lo conozco, pero a raíz de la publicación anterior que hice en este blog me compartió un par de enlaces, uno del proyecto Luces para Aprender que está desarrollando Ayuda en Acción en Mozambique y otro de una publicación de un proyecto que se había realizado en un Hospital en el Congo. Con Ayuda en Acción ya había contactado al principio de esta aventura, pero al menos de momento estan centrando su actividad en Pemba, en la provincia de Cabo Delgado y Netia-Natete les queda muy a desmano (tal vez algún día), pero tras leer la publicación del Hospital en el Congo envié un email a la empresa PRODIEL (http://prodiel.com/), empresa tecnológica internacional especializada en energías renovables y gestión medioambiental y la Fundación Rotary (https://www.rotary.org/es/about-rotary/rotary-foundation), Rotary es una red mundial compuesta de 1.200.000 vecinos, amigos, líderes y personas dedicadas a solucionar problemas, quienes ven un planeta en que las personas se unen y toman acción para generar un cambio perdurable en el mundo, sus comunidades y en sí mismos. Ambas participaron el el proyecto del sistema solar para el Hospital del Congo y tal vez puedan ayudar en este. Sinceramente, hasta ahora he tenido bastante poco éxito cuando me he dirigido al email de contacto de empresas o fundaciones, tal vez porque yo no sea nadie, porque no haya sido capaz de transmitir lo que persigo y necesito, porque me tomen por loco o porque no les inetrese, no lo sé. Yo realmente lo único que persigo es que se abra el proyecto, ni siquiera estoy hablando de la financiación. Quien sabe si esta vez habrá más suerte y me responderán (yo sigo con los dedos cruzados por si acaso), pero ese email era otra de esas muchas puertas que me tengo que inventar.

Yo sigo confiando en la teoría de los seis grados (no me queda otra) y por eso cada publicación que hago la comparto en la página de Facebook y pago por un mínimo por promocionara, porque si no lo hago así, no creo que el algotirmo de Facebook valore como interesante mis publicaciones (como sucede con la mayoría de los amigos que tengo en Facebook, pero lo entiendo y no me «enfurruño», aquí no se trata de convencer a nadie de nada, sino de dar la oportunida de ayudar a quién quiera hacerlo). Para poder poner en práctica la teoría de los seis grados necesito poder llegar a muchas personas, con la esperanza de que entre todas ellas haya alguna que le parezca lo suficientemente interesante o positivo todo esto para empujar el mensaje, porque yo sólo soy un grado y me faltan los otros cinco.

¿Me ayudarías tú para poder ayudar? ¿Querrías ser uno de esos cinco grados que me faltan? Necesitaría que le llegase este grito de ayuda a alguna persona que trabaje en alguna empresa que tengan políticas RSC (Responsabilidad Social Corporativa) relacionada con el desarrollo sostenible y más concretamente con las energías renovables, y para eso necesito ayuda, porque yo sólo no soy capaz de llegar y no será por no intentarlo, pero no lo debo estar haciendo bien o soy demasiado pequeño para poder llegar a dónde necesito llegar.

 

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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