En la última publicación del blog había dicho que mantendría los dedos cruzados para que no se torciese nada, así que una de dos: o bien en algún momento se me descruzaron; o bien eso de cruzar los dedos no sirve para mucho.

Cuando escribí aquella publicación (el 30 de marzo) la información que tenía era que el buque saldría de Valencia el 5 de abril y que la fecha estimada de llegada al puerto de Nacala era el 13 de mayo. Así fue como me lo transmitieron y así fue como lo compartí. Finalmente el buque no salió de Valencia el 5 de abril, sino el 12 y eso suponía que el contenedor no llegaría a Nacala el 13, sino el 27 de mayo. Un pequeño retraso de dos semanas que se podía asumir. El buque llegó, como estaba planificado, al puerto de Jebel Ali el 7 de mayo. Se suponía que permanecería en puerto 10 días y partiría el 17 de mayo, llegando al puerto de Nacala el 27 de mayo, tras 10 días de travesía. Todavía estábamos en fecha, pues los permisos para la internalización del contenedor en Mozambique vencían el 17 de junio y no había por qué preocuparse, al menos de momento. 

El 10 de mayo me informan que hay un nuevo retraso y ya se empiezan a activar los nervios. El buque continúa en el puerto de  Jebel Ali y se posponía su salida. Se estimaba que la fecha de llegada al puerto de Nacala sería el 13 de junio. Todavía estábamos dentro de plazo, pero al límite. Demasiado al límite. No podía haber el más mínimo retraso. No voy a mentir, después de tanto tiempo persiguiendo el final, aquella noticia se me atraganta y mucho,

Me podían los nervios. Si hay algo que toda esta experiencia me ha enseñado es que la Ley de Murphy es real y muy jodida. Necesito de verdad terminar con todo esto, no por un “lo conseguí” (eso a mí me da bastante igual), sino por un tema de salud mental. Por una parte, son ya unos añitos en una montaña rusa emocional y, por otra parte, hay mucha gente ha confiado en mí y no quiero, ni puedo, defraudarles. No puedo evitar tomarme cada obstáculo como una responsabilidad mía, por haberme lanzado a esta aventura sin estar capacitado para ello. Y el 17 de mayo la ley de Murphy se materializó una vez más y llegó el gran bofetón. Había un nuevo retraso y se estimaba que el buque llegase al puerto de Nacala el 26 de junio, 9 días después de vencer los permisos. Eso sí era un gran varapalo. Sin esos permisos no podíamos sacar el contenedor del puerto, porque tocaría pagar los aranceles y eso no lo podíamos asumir. La vez anterior, la tramitación de los permisos llevó más de un mes (sólo desde que se hizo la solicitud a la dirección de aduanas hasta que respondieron pasaron más de 20 días). Era más que probable que hasta mediados de julio no pudiésemos sacar el contenedor del puerto y eso supondría asumir una multa diaria por el tiempo que el contenedor permaneciese en el puerto ocupando espacio. El panorama se veía muy negro.

Este sábado me enviaron un mensaje. El tema de los permisos ya estaba resuelto. Contamos de nuevo con los permisos hasta el mes de diciembre. Sinceramente, aquel mensaje no me lo esperaba y mucho menos tan pronto. No me quisieron dar detalles de cómo se había conseguido pero me lo puedo imaginar.

El contendor a día de hoy todavía no ha salido del puerto de Jebel Ali, pero según ha confirmado la naviera (Boluda Cargo Int’L), partirá el 17 de junio y llegará a Nacala el 27 de junio, un mes y medio más tarde de lo esperado, pero al menos, con los permisos ya renovados, cuando llegue el contenedor al puerto se podrá sacar, que ya es mucho más de lo que teníamos la semana pasada.

En fin, sólo puedo decir que lo que pase lo seguiré compartiendo y espero poder estar allí muy pronto para poder ver cómo se enciende la primera bombilla.

Pd. Para ver el tracking del contenedor os comparto una nueva URL: http://www.cma-cgm.com/ebusiness/tracking/search. El identificador del contenedor no ha cambiado, sigue siendo el mismo (BBCU2285137).

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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