Voy a ponerte al día, que aunque no he conseguido mucho, algunos pasitos he dado antes de lanzarme a crear este blog.

He de reconocer que cuando llegué a Madrid, después del viaje a Mozambique, tardé unos días en reaccionar. Fueron unos días complicados. Por una parte la adaptación a la rutina se hizo dura (en el trabajo hacía ya mucho que había pasado el verano, y estaban a pleno rendimiento), y por otra la propia rutina me empujaba a poner el «piloto automático»: madrugar, atasco, trabajar comer, trabajar, atasco, vegetar, cenar, vegetar, dormir.

Yo no soy de comprar souvenirs cuando voy de viaje. Tal vez sea porque he pasado por demasiadas mudanzas en mi vida y cuanto menos cosas para meter en cajas tenga, mejor, pero en esta ocasión si me he traído un souvenir, una pequeña azada tamaño llavero hecha de «Pau-Preto» (un árbol típico de la zona con el que hacen artesanía), porque sabía que en cuanto regresase la rutina iba a estar esperándome, y tenía la confianza que al mirar la azada me recordase lo que vi y viví, y así fue.

Lo primero que hice fue intentar hablar con alguien de la Fundación del grupo empresarial en el que trabajo. Me llevé una sorpresa al enterarme que la persona con la que tenía que hablar, era un antiguo compañero de trabajo de la empresa en la que estoy. Le contacté y quedamos en hablar. La Fundación organiza diversas acciones de voluntariado durante todo el año, pero un día al año organizan el día internacional del voluntariado, en el que participan empleados de todas las empresas del grupo en todo el mundo. Coincidía que este año él iba a ser uno de los coordinadores de las actividades en las que iba a participar, así que quedamos en hablar ese día. Aunque no viene mucho a cuento, sí me gustaría comentar que este año las actividades en las que participó mi empresa fueron de integración social, con diversos juegos basados en deportes y experiencias de personas con discapacidad física, que realizamos con personas con discapacidad psítica, y la verdad, es un tipo de actividad que recomiendo a todo el mundo para poder ponerse los zapatos de otros y entender muchas cosas. Después del voluntariado nos quedamos a hablar un rato. Yo le comenté mi experiencia en Mozambique y la necesidad que tenían respecto a la necesidad. Llevaba el presupuesto para enseñárselo, pero no tuve ocasión de sacarlo, porque la Fundación sigue unas directrices concretas respecto a la cooperación, y este proyecto no las cumplía. Principalmente los proyectos de la Fundación son proyectos que impulsan la digitalización y las nuevas tecnologías, y este proyecto supone un paso previo, pues es un proyecto de desarrollo. Por otra parte colaboran en países en los que el grupo tiene operación, y Mozambique no es uno de ellos. Yo desconozco los tipos de proyectos que hay y quién colabora en que y dónde, pero es algo que tendré que aprender, aunque sea a base de cabezazos. Si bien la primera puerta no había sido acertada agradecí y agradezco mucho que me dedicara tiempo, y ha quedado abierta la puerta para ver otras posibilidades de colaboración relacionadas con el educación digital, aunque para eso necesitarán tener electricidad.

El siguiente paso vino solo y por casualidad. Estando en Mozambique unos amigos tuvieron un pequeñajo, así que me acerqué a felicitarles y conocerle. Comentando el viaje, lo que vi y lo que quería hacer, mi amigo me dijo que su hermano, Carlos, trabajaba en una ONG y que durante años había estado precisamente llevando proyectos de cooperación relacionados con energías renovables, aunque ahora se dedicaba a otra cosa. Yo no tenía ni idea, pero me vendría genial pode hablar con él, así que nos puso en contacto. Carlos vive en Reino Unido, así que hablamos por teléfono. Estuvimos hablando más de una hora. Le comenté la experiencia del viaje, lo que había visto, y todo eso. Él no conocía Mozambique, pero sí estuvo en otros países africanos con problemas semejantes, y lo que yo le estaba contando él ya lo había vivido. Me comentó que cuando acabó la carrera, es ingeniero, empezó trabajando en una multinacional española, pero que a raíz de un viaje que hizo para colaborar en un proyecto de cooperación en otro país africano, la experiencia le marcó y decidió redirigir su carrera hacia la cooperación internacional. Al oírle me arrepentí, y mucho, de no haber hecho este viaje hace muchos, muchos años. Yo no realizo un trabajo especializado y a lo que me dedico no tiene mucha aplicación allí. Fue una conversación muy interesante y a mi me ayudó mucho, aunque sólo fuera por poder compartir la experiencia con alguien que podía entenderme.Al finalizar la conversación me facilitó un contacto de una chica que trabaja en una ONG que precisamente se dedican a facilitar el acceso a agua potable y electricidad a poblaciones rurales de países subdesarrollados. Le eché un ojo a la página web de la ONG y por lo que he visto colaboran en proyectos similares. He estado revisando la documentación que tienen publicada en su web, y me ha descubierto muchas cosas que yo desconocía, y que hay que tener en cuenta. El proyecto no acaba simplemente «enchufando» Natete-Netia a la red eléctrica. Hay que tener muy claro el uso que se le quiere dar para evaluar las necesidades reales; el mantenimiento que va a requerir y quién se lo va a dar; quien va a asumir le coste del consumo, etc.

Le escribí un mensaje al contacto que me facilitó Carlos para ver si le podía comentar. Nos cruzamos un par de mensajes, y quedamos en hablar, pero han pasado dos semanas y no he vuelto a tener noticias. Carlos ya me avisó que tuviera paciencia que estaban hasta arriba de trabajo, así que no quise agobiar. Mientras tanto me descargué de la página web el formulario de solicitud de ayuda y se le envié al Párroco de la Misión de Natete-Netia para que me lo devolviera cumplimentado a ver si podía presentarlo para que evaluasen la posibilidad de ayudarles, y he creado este blog para que me ayude a explicar el quién, el qué y el dónde. Ya tengo el formulario cumplimentado, así que mañana le voy a intentar contactar otra vez y le voy a pasar el enlace a este blog para que vea que voy en serio. No sé si podrán ayudar en este proyecto, pero seguro que poder hablar con ellos me ayudaría mucho para saber que otras puertas puedo tocar.

¡Crucemos los dedos!

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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