Aproximadamente las 16:30. Misión de Netia. Distrito de Munapo. Nampula.

Estoy escribiendo fuera, sentado en el escalón de la puerta de la Misión que da a los corrales. No llevo el reloj puesto, pero deben ser alrededor de las cuatro y media. Acabo de levantarme de una siesta y estoy muy empanado. A ver si no escribo muchas tonterías.

Hoy es mi último día en Natete, y la verdad es que me da mucha pena. A pesar de todo lo que no hay lo voy a echar de menos y mucho. Al final me ha pasado lo que no quería, se me han ido acumulando los días y ahora no sé muy bien por donde seguir. A ver, enumeremos, todavía me queda por contar:

  1. Lo que queda del día de ayer con Jackson y Eloice.
  2. La visita a illa Mozambique y la actuación de las niñas de la casa de las meninas del sábado.
  3. La misa del domingo en una comunidad (la tarde ya la he contado que fue cuando acompañamos a la hermana Aurora al aeropuerto).
  4. Las bodas de esta mañana en una comunidad bastante alejada de Natete.

No creo que me dé tiempo a escribirlo todo ahora, que en poco más de una hora oscurece y esta noche tenemos cena en la casa del Padre Gasolina. En fin, hasta donde llegue, y lo que no me dé tiempo hoy, a ver si lo puedo terminar mañana en Maputo.

Sigo con el día de ayer.

Del día de ayer no hay mucho más que contar. Después de acompañar a la niña al hospital me acerqué la escuela agraria a buscar a Jackson. Jackson me estaba esperando en la sala de profesores con Eloice. Eloice es una muchacha muy joven que había entrado a trabajar de profesora en la escuela hacía poco. Jackson me recibió con una sonrisa. Eloice no. Jackson me ofreció una silla que estaba delante de una pequeña mesa con el espacio justo para el portátil y un cuaderno. Acercó otra silla para él, y le dijo a Eloice que acercase otra silla para ella. Eloice tomó una silla y la acercó arrastrándola como si la madera se hubiera transformado en hierro.  Situó la silla a mi izquierda, dejando a Jackson a mi derecha.

Antes de comenzar les hice una pequeña introducción acerca de lo que íbamos a hacer, la plataforma que íbamos a utilizar, el tipo de contenido que se podía publicar, etc. No hubo preguntas, así que nos pusimos manos a la obra. La idea era que no tuviera coste para la escuela, así que creamos una cuenta gratuita en wordpress.com utilizando el Smartphone de Jackson para conectarse a Internet, para lo cual tuvieron que comprar unos megas porque no tenía tarifa plana. Seleccionamos una plantilla básica y empezamos a crear la estructura muy simple: una página de inicio donde se muestran los post, una página donde se habla de la escuela y su localización, otra página con una galería de fotos, y otra con un formulario de contacto. Una vez creada la estructura el siguiente paso era introducir el contenido. Me levanté de mi silla y les dije que eso era cosa suya, más que nada porque quería que ellos participaran en las construcción del blog, y porque yo no sé escribir en portugués. Jackson le dijo a Eloice que se sentara ella en el medio. Yo me senté a su izquierda. Jackson tomó un díptico que tenía guardado en una caja de cartón junto a otros papeles y comenzó a dictar mientras Eloice buscaba con cuidado las letras en el teclado. A medida que el blog iba tomando forma a Eloice se le olvidaba su enfado con el mundo, y dejó escapar un par de sonrisas que permitieron entrever que detrás de una fría mirada con pinceladas de arrogancia, realmente se escondía la timidez de una niña orgullosa de ser parte de algo, aunque sólo fuera de un blog.

Íbamos a empezar a subir las fotografías, la parte por la que más se había interesado Jackson, cuando el portátil se quedó sin batería. No podríamos cargar el portátil hasta que se encendiera a las 19:00 el generador, pero Jackson dijo que tenía otro portátil con batería que podíamos usar, pero lo tenía en la casa de los profesores, así que como ya era la hora de comer, quedamos para más tarde.

A las 14:30 vino Jackson a buscarme a la misión. Traía el otro portátil. Fuimos a la sala de profesores y allí estaba Eloice, esperándonos. Mientras Jackson preparaba el portátil y accedía con el móvil a Internet, Eloice me preguntó si le podía ayudar con su portátil, que tenía problemas. Yo soy muy torpe con los ordenadores, pero no podía decirle que no sin intentarlo. Me dijo que le había entrado un virus y no le abría el navegador, y tampoco le funcionaban bien las teclas y que había que formatearlo. Creo que hasta ella misma debió percibir la mueca de pánico que se dibujó en mi cara. Un formateo implicaría perderlo todo, incluido el software, y los portátiles que tienen han sido donados y dudo mucho que tengan alguna copia de un sistema operativo para instalar, así que nos hubiéramos metido en un lío muy grande. Le propuse echarle un ojo antes y pude ver que el antivirus que tenía instalado estaba caducado y pedía renovación. El pedí permiso para desinstalar el antivirus caducado e instalar un nuevo, ella me dio su permiso y me dijo que le enseñara, porque nunca había desinstalado ni instalado nada. Desinstalamos el antivirus caducado y desapareció el problema con el navegador. Instalamos un nuevo antivirus y como nuevo. Lo siguiente fue configurarle correctamente el teclado, porque el problema por el que no le aparecían las teclas correctas era porque el portátil traía un teclado qwerty español y lo tenía configurado como si fuera un teclado americano, por lo que pulsaba una tecla y le aparecía otra. Una vez configurado el teclado del portátil de Eloice, continuamos con el Blog.

Subimos las fotografías, configuramos el formulario de contacto, publicamos un primer post, y así quedó el blog porque se estaba acabando la batería y ya había oscurecido. Les insistí en que un blog era dinámico y que tenían que publicar. Les he dado mi dirección de correo electrónico por si tienen alguna duda sobre cómo publicar me escriban, ya que en un día han aprendido muchas cosas nuevas para ellos, y hay que tener en cuenta que cuando empezamos no sabía cómo escribir el signo final de una interrogación.

Aprovechando mi visita, Eloice me pidió ayuda para configurar el acceso a su cuenta de correo electrónico en su Smartphone. Esa es otra de las cosas con las que no me llevo bien, pero lo intenté, y tras unos cuantos intentos fallidos, al final lo conseguimos. Al poquito de configurar el email en el teléfono de Eloice apareció Natacha con unas amigas que venían a buscarme para ir a cenar. Traían una linterna porque era noche cerrada y no se veía nada. Llegamos a la misión y ya estaba puesta la cena sobre la mesa. Me lavé las manos y cenamos. Durante la cena la hermana Faustina dejó caer que hacía unos años por el camino que seguimos de la escuela a la misión había cobras y que cuando más salían eran cuando oscurecía, pero que con el cambio climático ya casi no había, que se debían de haber ido de allí. Llego a saberlo antes y me tienen que ir a buscar con el jeep. Odio las serpientes.

Y bueno, de ayer no hay mucho más que contar, así que voy a ver si me da tiempo a escribir algo del viernes pasado, cuando fuimos a Mozambique. Han pasado ya tres días, espero no olvidarme de nada importante.

No sabría ahora mismo decir a cuánto está la Isla de Mozambique de Natete, pero el viaje nos llevaría una hora y media larga.

Antes de nada tengo que rectificar. El señor que nos había llevado el otro día en coche a Nampula no era el señor Morales, era el señor Méndez. Otro nombre que me invento.

Camino de Illa Mozambique volvimos a pasar por Namialo, que estaba en plena ebullición, con los puestos y tenderetes llenos de gente. Esta vez me llamó la atención una valla publicitaria situada justo en el cruce, cuyo slogan decía: “La vida más dulce” y anunciaba un refresco, entiendo que local, porque no lo conocía. Miraba aquella valla, miraba aquellas personas y no podía evitar pensar en que allí había algo que no encajaba. No sé, tal vez se pueda vivir a base de refrescos y yo no lo sabía.

Pasamos por encima de un río que apenas llevaba agua. Las mujeres lavaban en las charcas la ropa, mientras los pequeños se aseaban. Como en las aldeas no hay agua, tienen que bajar al río. Según me contaron en aquel río hay cocodrilos y todos los años matan a alguien. Yo pensaba que eso hoy en día ya no pasaba, pero sí, aquí sí que pasa.

A medida que íbamos avanzando dejábamos atrás multitud de casas pintadas de rojo con logotipos de empresas de telefonía móvil (Vodacom y Telecom). Al principio pensé que serían distribuidores de teléfonos móviles, pero no, eran casas de particulares. Las marcas no pagan a esos particulares por lucir en las paredes de sus casas sus logotipos. Las marcas les ofrecen pintar las casas a cambio de mostrar su logotipo, y como aquí no hay dinero para mantener las casas, si le ofrecen pintarles la casa gratis aceptan, aunque se la pinten de rojo y con un gran logotipo. Y digo yo, si en vez de pintarles la casa gratis, les pagaran por hacerles publicidad, ¿Eso no les permitiría pintar ellos mismos sus casas y que les sobrase dinero para algo más? Es muy triste, pero aquí todos se aprovechan de los que menos tienen.

Aunque no la vimos, pasamos cerca de la plantación de bananas gestionada por el consorcio internacional que ha construido una presa para hacer llegar el agua a su plantación, pero no se han preocupado lo más mínimo por hacer llegar el agua a las comunidades vecinas, aquellas a las que han echado de sus tierras para poner la plantación. Las multinacionales se quedan con las mejores tierras, entiendo que de alguna forma pagarán por ellas, pero de ese dinero a las comunidades no les llega nada, y ya no me refiero como cash, sino en forma de algún tipo de inversión en infraestructuras básicas. Es cierto que algunas de estas multinacionales contratan mano de obra local, pero es mano de obra no especializada y en la práctica con condiciones laborales paupérrimas, de hecho, es frecuente (por no decir que es lo normal) que un nuevo empleado tenga que dar sus dos primeros sueldos al “contratador” (que es una persona local) en contraprestación por haberles contratado. Los sueldos trabajadores no especializados están muy mal pagados, pero algo es mejor que nada y de eso se aprovechan los de allí y los de fuera.

A ambos lados de la carretera había gente con una especie de platos de plástico con colores llamativos, que cada vez que pasaba un coche se echaban a la carretera, jugándose la vida. Eran vendedores ambulantes. Podían vender cualquier cosa que tuvieran, desde cacahuetes o tomates, hasta gallinas o botellas de plástico rellenas de lo que se supone que es gasolina.

Muchos niños y jóvenes caminan descalzos sobre un asfalto abrasador, porque no tienen para zapatos. Muchos de ellos llevan camisetas de Nike, Adidas, Reebook, del Barça, de Mickey Mouse, de Hanna Montana… con colores muy llamativos que contrastan con su piel oscura como el petróleo. Esas camisetas que llevan puestas son las camisetas que en Estados Unidos y Europa se donan a la beneficencia. El problema es que desde que una persona la dona hasta que otra se la pone, en alguna parte de la cadena de distribución se pervierte la buena obra, y aquello que se ha donado gratis, en el destino se vende. A un precio muy barato, en tiendas de caridad, pero se vende, no se regalan. Tampoco son productores de ropa, aunque sí tienen materia prima, pero se la llevan al extranjero. Cerca de Netia por ejemplo hay una gran plantación de algodón, reminiscencia de la época de la esclavitud, propiedad de una empresa India. La empresa tasa al precio que se le antoja la bala de algodón, y los trabajadores en ocasiones cobran porque según las cuentas que echa la empresa, los costes han sido superiores a los ingresos. Dejando aparte los latigazos y que en principio es un trabajo voluntario, por lo demás no lo veo tan diferente a la esclavitud.

Lo dejo de momento aquí que tengo delante a la Magdalena pidiendo pan (menudo susto me ha dado) y le voy a acompañar a la puerta principal. Luego sigo.

 

NOTA: La URL del blog de la escuela es https://escolaruraldenetia.wordpress.com/ y según veo no han vuelto a publicar nada más.

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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