19:18. Misión de Netia. Distrito de Manupo. Nampula.

Acabamos de cenar y, después de comentar las experiencias del día, lo mal que está el mundo y las diferencias culturales que hay entre España y Mozambique (al menos en Nampula), nos hemos retirado a descansar. Acaban de encender el generador. A esta hora en Madrid estoy empezando a salir del trabajo, y aquí ya me voy a acostar. Es lo que tiene no tener electricidad, el sol te marca los horarios, bueno, más que los horarios el ciclo del sueño, porque aquí horarios, lo que se dice horarios no hay. Tienen una concepción de tiempo muy diferente a la nuestra. En España, al menos en Madrid, estamos todo el día estresados por el reloj, sin embargo aquí no quedan contigo en tu casa mañana a una hora, quedan mañana y ese mañana puede ser desde que amanece hasta que oscurece, y no pasa nada, porque como has quedado te quedas en casa hasta que aparezca, cuando sea, y no pasa nada, porque tampoco tienen nada que hacer y si hubieran tenido que hacer algo, te hubiera dicho que mañana no, que pasado.

Acaba de entrar un murciélago en la habitación, y no entiendo cómo porque las ventanas tienen mosquiteras y la puerta está cerrada. Voy a intentar sacarlo de la habitación.

He conseguido sacarlo por la puerta utilizando una toalla. He revisado las mosquiteras de las ventanas y no tienen ningún agujero. No entiendo cómo se ha colado.

En el pase por la comunidad me he llevado la cámara de fotos, pero no he podido sacarla de la mochila. No porque temiera por ella, o porque me fueran a decir algo, simplemente porque no me pareció apropiado. Hubiera podido sacar fotos preciosas, pero no me pareció correcto, por respeto a esas personas. No me pareció correcto retratarles como si fueran animales en un safari. Tampoco he sacado fotos del centro médico, y sé que me arrepentiré de ello, porque cuando regrese a Madrid, no es lo mismo contar lo que he visto que mostrarlo en imágenes, pero he preferido tratarles con la dignidad que se merecen.

Durante la cena hemos estado hablando sobre los rituales de iniciación de los jóvenes en las comunidades y las tradiciones. Según me contaron, los rituales de iniciación se hacen por separado, por una parte los de las mujeres y por otra la de los hombres. Tiene lugar cuando la niña o el niño tiene entre 8 ó 9 años. Hasta que no hagan el ritual no son considerados como personas y no se cuenta con ellos en las fiestas o reuniones de la comunidad. El ritual de iniciación de los hombres dura un mes y los hombres de la tribu se van con el niño a la montaña. Al niño le hacen la circuncisión, y no que decir tiene que el material empleado para eso no es el más apropiado, por lo que a veces el niño coge una infección y no llega a la aldea, muriendo por el camino. El ritual de las mujeres dura sólo una noche. Las mujeres se apartan del poblado a una zona alejada y allí beben, cantan y bailan alrededor de la niña, que tiene que permanecer sentada sin levantar la cabeza, ya que no puede mirar a nadie. Durante el ritual no puede haber presente ningún hombre, y si pasase por allí algún hombre, podrían matarle. Los rituales tienen un parte secreta, que se comparte de generación en generación y que nadie ajeno a la tribu puedo conocer.

En el norte de Mozambique todavía está muy arraigada la tradición y en frente de algunas casas se veían pequeños altares formados por una estructura de cañas atadas entre sí con pañuelos, donde veneran a los espíritus de sus antepasados. Creen en los hechizos y maldiciones, y acuden a ellos para explicar las cosas malas que les pasa.

Hoy ha sido un día con muchas impresiones y estoy cansado, así que lo voy a dejar por hoy, pero no sin antes dejar por escrito, para no olvidarme, lo que ha pasado con Julia. Como he escrito antes, esta mañana la hermana … (sigo sin recordar su nombre) la ha llevado al hospital de Nampula, a dos hora y pico en coche. Durante el trayecto de ida la pequeñaja no ha parado de hablar, como parece ser que es habitual en ella, pero según ha contado la hermana, ha sido llegar al hospital y comerle la lengua el gato, hasta tal punto que cuando proyectaron las letras para evaluar su visión, la pequeñaja no ha dicho ni mú, por lo que tuvieron que regresar sin haberle podido revisar la vista. Los niños son niños en cualquier lugar del mundo.

 

 

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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