Después de semanas de incertidumbre ya parece que hay fecha. Arconi está coordinando con la empresa de logística el envío del contenedor para la semana del 22-25 de febrero.

He de reconocerlo, me puede la impaciencia. Necesito ver la luz al final del camino, aunque esa luz nunca haya sido para mi. Necesito poner el punto y final a esta aventura. Necesito la tranquilidad y la energía de ver el sistema fotovoltaico instalado y funcionando.

Ahora ya comienza la cuenta atrás. No quiero cantar victoria, porque después de un ciclón y una pandemia cualquier cosa es posible, pero ya se vislumbra la meta. Si todo va según lo planeado el contenedor debería llegar a finales de marzo, coincidiendo con el final de la temporada de lluvias y deberían tener la luz durante el mes de abril.

¿Y después de eso? ¿Se acabó toda esta locura en abril? Sí, esta sí, pero habrá más. En la siguiente locura queremos (y digo queremos porque en esta locura no comienzo solo) acercar el agua y el saneamiento a 31 comunidades locales en el distrito de Monapo. También queremos ayudar a las mujeres de las comunidades a crear una asociación agraria. También ayudar a otras dos escuelas agrarias, que no cumplen con los requerimientos necesarios para pasar al grado medio, y tienen riesgo de cerrar. Por locuras que no sea. Pero todo eso os lo contaré después de enseñaros el sistema fotovoltaico instalado y funcionando. El planteamiento el mismo que con la electricidad: particulares dejándose las neuronas para intentar ayudar, simplemente porque quieren intentarlo, pero intentarlo de verdad.

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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