Antes de nada permite que me presente, porque aunque alguna vez hemos caminado juntos, oficialmente nadie no nos había presentado. Me llamo Jaime, tengo 45 años, soy un gallego afincado en Madrid desde hace algo más de 20 años y puedo decirte que sólo soy un particular. No pertenezco a ninguna organización, ni asociación, ni institución de ningún tipo. Sólo soy una persona que un día tuvo la oportunidad de ver y, después de ver, no pudo hacer como que no había visto.

Antes de escribirte he estado buscando información sobre ti y, es curioso, pero compartimos algunas cosas. En tu página web corporativa, concretamente en la sección Strategy Overview, aparece destacada la siguiente frase: “We’re all ‘creating the new’ – because we believe that through sport, we have the power to change lives”. Yo también estoy intentando algo nuevo y me vendría muy bien ese poder del que hablas, porque estoy tratando de cambiar algunas cosas, no tanto en mi vida, que también, sino en la de otros. Estoy tratando de ayudar, dentro de mis posibilidades, a acercar al menos un poquito las palabras “vida” y “digna”.

He de reconocer que no fuiste mi primera opción. No te enfades, por favor, sí lo fuiste en tu sector, pero antes que en ti he intentado buscar ese “poder” en Google, en el Papa Francisco y en Amazon, pero nada he encontrado más allá del silencio. Podría dejarlo aquí y esconderme detrás un “lo intenté”, pero aunque sería lo más cómodo, hay  algo en mi (algunos le llaman conciencia) que no me lo permite. Por eso estoy escribiendo esta carta. Puede que te llegue, o no. Puede que la leas, o no. Puede que si la lees te crezca un pequeño “¿Cómo?”, o no. Pero al menos por mi parte que no quede, que no quiero que luego me reproches haberte dejado al margen y no haber contado contigo.

A diferencia de las cartas anteriores, en las cuales tan sólo pedía ayuda, sin conceptos ni unidades de medida, en esta carta te hago una propuesta clara. Tú dices que crees que a través del deporte tenéis el poder para cambiar vidas y yo te quiero dar la oportunidad de demostrarlo. ¿Cómo? Participando en una carrera conmigo. No contra mí, sino conmigo. Yo como te decía tengo 45 años, peso alrededor de los 115 kilos, mido 1’70 y fumo un paquete de tabaco diario, vamos lo que se puede decir una víctima de los males del siglo XXI, pero me he propuesto cambiar de hábitos y correr 10 km en unos 3 meses. Lo sé, 10 km te parecerán ridículos, tú te codeas con deportistas de élite, pero teniendo en cuenta que no suelo superar los 10.000 pasos diarios, 10 km son muchos pasos ¿no? De todas formas si el hecho de que me acompañes depende de la distancia,  pon tu una cifra. No me comprometo a batir un récord de velocidad, pero si a cumplir con el objetivo. Mi compromiso es prepararme para la carrera en un máximo de tres meses, lo que implica dejar de fumar, adelgazar, entrenarme y terminar la carrera. En principio voy yo solo, pero allí no hay televisión ni videoconsolas ni cosas de esas, así que no me extrañaría que se me sumara algún que otro espontáneo.

¿Por qué hago esto? Te podría decir que por una crisis tardía de los 40 que me empuja a lucir tipillo, pero te mentiría. Lo hago no para mí, sino para ellos. Lo hago para ayudarles a conseguir fondos para reparar una presa, que se había construido hace unos años gracias a proyecto de cooperación del canal de Isabel II y que a finales de enero lluvias torrenciales hicieron que se vinieran abajo. Esa presa abastecía a varias comunidades de la región de Monapo, en la provincia de Nampula. Se trata de comunidades muy pobres, que no tienen ni agua ni electricidad ni casi nada y viven, o más bien sobreviven, de la economía de subsistencia. Yo en noviembre empecé a caminar intentando ayudarles a llevar la electricidad, pero la caída de la presa me ha hecho cambiar el paso, ya que sin electricidad se puede sobrevivir, pero sin agua no.

Todo esto te puede parecer una chorrada y no digo que no lo sea, pero ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que no consiga ninguna ayuda? Ahora mismo tampoco la tengo ¿Qué me troleen al compartir los vídeos? Es una posibilidad, pero no creo que haga nada malo con esto ¿Qué me miren raro allí cuando me vean pasar haciendo algo parecido a correr por la cuneta? Estoy seguro de ello, pero quien sabe, igual lo ponemos de moda y sin pretenderlo, este se convierte en la primera convocatoria de la Carrera popular de Netia. La verdad, podría ponerme mil excusas y todas ellas muy buenas, para quedarme en mi sofá y no hacer nada, pero  es tan grande el “¿y si…?” que al menos tengo que intentarlo.

Pues eso, lo dicho, aquí está mi reto. Si quieres compartirlo conmigo no tienes más que decírmelo. Aquí estoy.

Un saludo y que tengas una buena semana.

 

Carta publicada en www.cualquierotracosa.es

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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