La semana pasada se suponía que se enviaba ya en contenedor a Mozambique para la instalación del sistema fotovoltaico, pero se ha tenido que retrasar. La empresa instaladora está con otro proyecto en Chipre que comenzó en enero y se suponía que ya debería haber finalizado, pero se está alargando y eso está impactando en nuestro proyecto. Manos Unidas, que ha financiado unos 2/3 del proyecto, necesita aportar información del estado del proyecto a sus benefactores y yo a las personas que han colaborado en el crowdfunding, así que la presión es grande. Espero que me confirmen las fechas la semana que viene. La parte positiva del retraso, por buscar un lado bueno, es que cuando llegue el contenedor habrá finalizado la temporada de lluvias. Necesito cerrar este proyecto, ya no sólo por el hecho de que las escuelas y el hospital tengan ya la electricidad que tanto necesitan (que por supuesto), sino también por mi salud mental. No os voy a mentir, cuando me enteré del nuevo retraso me dio un bajón, y grande, pero hoy me ha llegado una muy buena noticia y os la quiero compartir.

Antes de la pandemia y gracias a la teoría de los seis grados que puso en marcha mi amigo Ricardo, compañero desde entonces en todas estas locuras, tuve la ocasión de reunirme en la Universidad Politécnica de Madrid con dos profesores de la escuela de ingeniería de caminos canales y puertos para ver si había posibilidad de proponer algún proyecto de fin de carrera (TEF) allí, para ver el tema del abastecimiento de agua en las comunidades, ya que uno de los principales problemas que sufre la población es la falta de agua y la falta de agua conlleva problemas de salud, hambre y pobreza, ya que si no hay agua no hay cosechas y si no hay cosechas no hay alimentos ni con qué comerciar. Aquella reunión fue muy bien y quedamos en seguir hablando, pero llegó la pandemia y todo se congeló.

A finales de enero ambos profesores me escribieron para decirme que se había abierto el plazo para presentar propuestas para proyectos de fin de carrera y me animaron a presentar alguna propuesta por si algún alumno estuviese interesado en realizar su proyecto de fin de carrera allí. Ricardo y yo presentamos varias propuestas y hoy nos acaban de confirmar que han seleccionado tres, no para el proyecto de fin de carrera, sino para el proyecto de fin de master. Los tres proyectos que han seleccionado son:

  • Captación, distribución y tratamiento de agua en las comunidades de Natete, Marrocane y Micolene.
  • Sistema de saneamiento sostenible (letrinas aboneras ecológicas) en las comunidades de Natete, Marrocane y Micolene.
  • Mejora del camino principal de acceso al centro de salud de Natete.

Realmente los problemas de acceso al agua se han identificado en treinta y dos comunidades, pero propusimos estas tres por ser las que más problemas tienen para conseguir agua y posteriormente, con el conocimiento aprendido con estas tres comunidades, extenderlo al resto.

Somos conscientes que esta oportunidad no implica la ejecución de los proyectos (para eso habrá que buscarse la vida), pero si nos permitiría disponer de una visión profesional de los tres proyectos y la propuesta de soluciones viables para luego poder ponerlas en práctica, lo cual para mi es muchísimo.

Si todo va bien, el covid lo permite y no hay una escalada de violencia en el conflicto bélico que está surgiendo al norte, en la provincia de Cabo Delgado, los alumnos podrían estar en el terreno en los meses de nuestro verano y podrán tener electricidad gracias al sistema solar 😉

Se puede no hacer nada, o se puede compartir
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