Sí, mamá, ¡El contenedor ya está en Mozambique!

Sí, mamá, ¡El contenedor ya está en Mozambique!

Ya lo había compartido en la página de Facebook y en la cuenta de Instagram, pero mi madre, aunque ha sido de las primera en enterarse, ha protestado porque no practica eso de las redes sociales y sólo lee lo que publico en este blog, y aunque no me lo decía abiertamente, yo sé que estaba muy preocupada por que alguien pensase que su hijo se había fugado a una isla desierta con el dinero recaudado en el crowdfunding, así que, por favor, permitirme que esta publicación se la dirija a mi madre (espero que no os importe).

Mamá, que sí, ¡El contenedor con el sistema solar ya está en Mozambique! Ha costado, ¿eh? Casi cuatro años, algunos de ellos muy duros, como el pasado, pero ¿Lo ves?, al final ha merecido la pena.

Aún recuerdo cuando te dije aquel día en la cocina que no sabía cómo lo iba a hacer, pero que había tomado la decisión de intentar ayudar a acercar la electricidad a la escuela agraria y al hospital, pero a intentarlo de verdad. No te voy a mentir, me costó decírtelo, porque al compartirlo contigo sabía que convertía una buena intención en un compromiso, y así fue, tras compartirlo contigo me lancé a la piscina, creé este blog y lo compartí con “el resto del mundo” (con quien me quisiese leer).

Mamá, tú me conoces mejor que nadie y sabías que mi ecosistema natural era el sofá. Sabías muy bien que no me gusta la visibilidad, que eso de salir en fotos y vídeos me horroriza y el sacrificio personal que suponía para mi hacerlo. Sabías muy bien que no me va el politiqueo, ni coleccionar tarjetas de visita. Sabías que vivo más bien al día. Sabías que lo único que tenía para empezar eran buenas intenciones, pero nada más y aún así, no me quitaste la idea de la cabeza, ni enumeraste los problemas y obstáculos como tú y yo sabemos que sueles hacer, aunque te pareciese intentar «poner una pica en flandes«.

No estoy seguro si lo llegué a publicar en el diario del primer viaje o no, por lo que no sé si lo sabes, porque nunca lo hablamos, pero cuando regresé de aquel primer viaje a Netia lo pasé muy mal. El sentimiento de impotencia era enorme y la frustración de no poder hacer nada me corroía. A este lado del mundo “nuestra realidad” se reduce a lo que nos quieren mostrar. Hay tanta porquería en Internet que es muy difícil diferenciar lo que es información real de lo que son fakes y terminas por no creerte nada más que aquello que sale de la boca o de la pluma de los que “piensan como tú”, lo cual siempre me ha parecido peligroso.  Pero en el mundo conviven muchas otras realidades, muy duras y que, aunque no las veamos, existen y conviven con las nuestras, de hecho, realmente todas estas realidades, las “suyas” y las “nuestras” son las dos caras de una misma moneda (y subrayo lo de moneda, porque al fin y al cabo de eso se trata todo, de dinero).  En aquel primer viaje hubo muchas imágenes que nunca podré olvidar (ni quiero hacerlo), pero hubo una que yo creo que fue la que más me empujó a comprometerme con esta causa en concreto, que fue cuando acompañé una noche a una niña a urgencias, porque estaba con convulsiones y sin sentido. El centro de salud no tenía electricidad (ni agua) y tuvimos que sujetar las piernas y los brazos de la niña entre varias personas (debido a sus convulsiones) mientras otras tantas alumbraban con los flashes de los teléfonos móviles para intentar acertar con la vena para ponerle un suero. Aquel chorro rojo iluminado por los flashes, bajando por el brazo de la niña hasta una sábana mugrienta que cubría la camilla, tuvo mucho que ver con la decisión que tomé.

Pero no te voy a mentir mamá, cuando adquirí el compromiso lo hice por dos razones. La primera de ellas y principal, para intentar llevarles la energía, porque la necesitan. La segunda, para demostrarme a mí mismo, si yo, tan sólo un particular; un particular sin conocimientos, ni experiencia, ni contactos, ni financiación; un particular que lo único que tenía era el tiempo libre que podía sacar después del trabajo, un ordenador y una conexión a internet; realmente podría hacer algo para ayudarles a conseguir la energía. Después de casi cuatro años, y aunque todavía queda la instalación, lo más complicado ya está hecho, así que ahora puedo decir que sí, que lo pude conseguir, que puede ayudar a ayudarles.  Y lo digo muy alto. Lo digo gritando. “SÍ, LO CONSEGUÍ”. Mamá, por favor, no me malinterpretes, no lo digo con soberbia, vanidad, ni con orgullo. Soy muy consciente que yo, en todo esto, lo único que he hecho ha sido buscar a las personas que pudiesen hacerlo realidad y que lo que hice yo, lo podría haber hecho cualquiera. Lo digo con rabia. Se trata de un grito de rabia que me sale del alma, porque el haberlo conseguido me demuestra que, si realmente hubiese voluntad, el mundo podría ser mucho más justo, y si el mundo no es más justo es simple y llanamente porque quienes realmente tienen el poder de cambiar las cosas no lo quieren intentar. Quienes realmente tenemos el poder de cambiar las cosas no son las siglas, los logotipos, los símbolos, ni los colores; somos las personas, las personas como tú y como yo, pero nada cambiaremos si no creemos en nosotros mismos, ni en lo que podemos lograr.

Pues nada mamá, aquí dejo la publicación y ya te voy avisando, no te encariñes mucho con el blog, que le quedan sólo dos publicaciones más. Una para mostrar la instalación del sistema solar y su puesta en funcionamiento y otra de despedida y agradecimientos.

Un besazo y te quiero.

Jaime

Cruzar los dedos no sirve

Cruzar los dedos no sirve

En la última publicación del blog había dicho que mantendría los dedos cruzados para que no se torciese nada, así que una de dos: o bien en algún momento se me descruzaron; o bien eso de cruzar los dedos no sirve para mucho.

Cuando escribí aquella publicación (el 30 de marzo) la información que tenía era que el buque saldría de Valencia el 5 de abril y que la fecha estimada de llegada al puerto de Nacala era el 13 de mayo. Así fue como me lo transmitieron y así fue como lo compartí. Finalmente el buque no salió de Valencia el 5 de abril, sino el 12 y eso suponía que el contenedor no llegaría a Nacala el 13, sino el 27 de mayo. Un pequeño retraso de dos semanas que se podía asumir. El buque llegó, como estaba planificado, al puerto de Jebel Ali el 7 de mayo. Se suponía que permanecería en puerto 10 días y partiría el 17 de mayo, llegando al puerto de Nacala el 27 de mayo, tras 10 días de travesía. Todavía estábamos en fecha, pues los permisos para la internalización del contenedor en Mozambique vencían el 17 de junio y no había por qué preocuparse, al menos de momento. 

El 10 de mayo me informan que hay un nuevo retraso y ya se empiezan a activar los nervios. El buque continúa en el puerto de  Jebel Ali y se posponía su salida. Se estimaba que la fecha de llegada al puerto de Nacala sería el 13 de junio. Todavía estábamos dentro de plazo, pero al límite. Demasiado al límite. No podía haber el más mínimo retraso. No voy a mentir, después de tanto tiempo persiguiendo el final, aquella noticia se me atraganta y mucho,

Me podían los nervios. Si hay algo que toda esta experiencia me ha enseñado es que la Ley de Murphy es real y muy jodida. Necesito de verdad terminar con todo esto, no por un “lo conseguí” (eso a mí me da bastante igual), sino por un tema de salud mental. Por una parte, son ya unos añitos en una montaña rusa emocional y, por otra parte, hay mucha gente ha confiado en mí y no quiero, ni puedo, defraudarles. No puedo evitar tomarme cada obstáculo como una responsabilidad mía, por haberme lanzado a esta aventura sin estar capacitado para ello. Y el 17 de mayo la ley de Murphy se materializó una vez más y llegó el gran bofetón. Había un nuevo retraso y se estimaba que el buque llegase al puerto de Nacala el 26 de junio, 9 días después de vencer los permisos. Eso sí era un gran varapalo. Sin esos permisos no podíamos sacar el contenedor del puerto, porque tocaría pagar los aranceles y eso no lo podíamos asumir. La vez anterior, la tramitación de los permisos llevó más de un mes (sólo desde que se hizo la solicitud a la dirección de aduanas hasta que respondieron pasaron más de 20 días). Era más que probable que hasta mediados de julio no pudiésemos sacar el contenedor del puerto y eso supondría asumir una multa diaria por el tiempo que el contenedor permaneciese en el puerto ocupando espacio. El panorama se veía muy negro.

Este sábado me enviaron un mensaje. El tema de los permisos ya estaba resuelto. Contamos de nuevo con los permisos hasta el mes de diciembre. Sinceramente, aquel mensaje no me lo esperaba y mucho menos tan pronto. No me quisieron dar detalles de cómo se había conseguido pero me lo puedo imaginar.

El contendor a día de hoy todavía no ha salido del puerto de Jebel Ali, pero según ha confirmado la naviera (Boluda Cargo Int’L), partirá el 17 de junio y llegará a Nacala el 27 de junio, un mes y medio más tarde de lo esperado, pero al menos, con los permisos ya renovados, cuando llegue el contenedor al puerto se podrá sacar, que ya es mucho más de lo que teníamos la semana pasada.

En fin, sólo puedo decir que lo que pase lo seguiré compartiendo y espero poder estar allí muy pronto para poder ver cómo se enciende la primera bombilla.

Pd. Para ver el tracking del contenedor os comparto una nueva URL: http://www.cma-cgm.com/ebusiness/tracking/search. El identificador del contenedor no ha cambiado, sigue siendo el mismo (BBCU2285137).

El 5 de abril de 2021

El 5 de abril de 2021

Ya lo puedo hacer oficial, esta mañana la empresa de logística ha recogido el contenedor. La fecha de envío del sistema solar a Mozambique será el lunes que viene, el 5 de abril de 2021.

He de reconocer que sabía la fecha desde la semana pasada, pero no quise compartirlo porque saltó la noticia del encallamiento del Ever Given en el Canal de Suéz y había riesgo de que se tuviese que posponer. Menos mal que lo del Ever Given se ha resuelto bastante rápido. Los permisos para la inserción del contenedor en Mozambique tienen una validez de 180 días vencen el próximo 17 de junio. Si el envío se hubiese pospuesto corríamos el riesgo de no encontrar otra fecha próxima y que el contenedor llegase fuera de plazo. Eso implicaría volver a gestiona de nuevo todos los permisos y tener al contenedor retenido en la aduana, con una penalización económica por cada día que pasase en el puerto.

En principio la fecha estimada de llegada es el 13 de mayo. Es probable que pueda haber algún retraso, debido al accidente en el canal, pero gracias a Dios todavía tenemos más de un mes de margen. La temporada de lluvias ya ha terminado, lo cual es una tranquilidad, porque hablar de temporada de lluvias en aquella zona es hablar de tormentas tropicales y ciclones. Mantengo los dedos cruzados para que llegue todo bien.

Todavía no sé como lo voy a hacer, pero mi intención es ir para allí, coincidiendo al menos con la puesta en marcha del sistema, que podría ser a mediados de junio. A ver si para entonces la pandemia da un respiro. Yo estoy siendo responsable y no estoy tentando a la suerte, pero me preocupan los aeropuertos y tantas horas metido en los aviones. Me preocupa más llevarles yo el bicho que pillarlo allí, porque donde voy yo hay una densidad de población muy baja, no hay turistas, ni extranjeros y la vida se hace al aire libre. Eso sí, las condiciones de los centros de salud son las que son.

He estado mirando en la página web de la embajada de Mozambique y no he encontrado ninguna mención al Covid. En principio no parece que pidan PCR, pero seguramente me la haré para ir un poco más tranquilo. Tampoco se indica nada de cuarentenas, pero el año pasado España es un país señalado por la pandemia en muchos países y es más que probable que me toque hacer una cuarentena de 14 días. Si hay cuarentena el viaje tendría que ser mínimo de 18 días, ya que día y medio es de ida y otro día y medio es de vuelta. Espero que en el trabajo no me pongan problemas si este año adelanto mis vacaciones de verano. Lo que no se es cómo voy a hacer con los vuelos. Normalmente la combinación más económica suele ser por Doha y Johannesburgo hasta Nampula, pero con la variante sudafricana va a estar la cosa complicada, sobre todo a la vuelta. Tendré que buscarme otras combinaciones, aunque me salga más caro. Me parece a mi que el 2021 va a ser un buen año para dejar de fumar y ahorrar 😉

Me gustaría aprovechar el viaje para visitar las comunidades que tiene problemas de acceso al agua para geoposicionarlas con el GPS y, si es posible, fotografiar y geoposicionar también de donde toman el agua, donde tienen las escuelas de primaria y de secundaria más próximas y los centros de salud. Ojalá pudiese visitar las 32 comunidades, pero es materialmente imposible, ya que son asentamientos muy dispersos, alejados unos de otros y me tienen que llevar en 4×4 (no me atrevo a conducir con el volante a la derecha y menos allí) y aunque estuviese allí un mes entero (que en el trabajo no me dejarían) tampoco me daría tiempo.

En fin, ya iré viendo a medida que se acerquen las fechas, que lo primero es que llegue bien el contenedor y se consiga sacar del puerto sin problemas. Si algo he aprendido en estos tres años y cuatro meses es que las cosas pueden cambiar de un día para otro.

… y llegaron buenas noticias

… y llegaron buenas noticias

La semana pasada se suponía que se enviaba ya en contenedor a Mozambique para la instalación del sistema fotovoltaico, pero se ha tenido que retrasar. La empresa instaladora está con otro proyecto en Chipre que comenzó en enero y se suponía que ya debería haber finalizado, pero se está alargando y eso está impactando en nuestro proyecto. Manos Unidas, que ha financiado unos 2/3 del proyecto, necesita aportar información del estado del proyecto a sus benefactores y yo a las personas que han colaborado en el crowdfunding, así que la presión es grande. Espero que me confirmen las fechas la semana que viene. La parte positiva del retraso, por buscar un lado bueno, es que cuando llegue el contenedor habrá finalizado la temporada de lluvias. Necesito cerrar este proyecto, ya no sólo por el hecho de que las escuelas y el hospital tengan ya la electricidad que tanto necesitan (que por supuesto), sino también por mi salud mental. No os voy a mentir, cuando me enteré del nuevo retraso me dio un bajón, y grande, pero hoy me ha llegado una muy buena noticia y os la quiero compartir.

Antes de la pandemia y gracias a la teoría de los seis grados que puso en marcha mi amigo Ricardo, compañero desde entonces en todas estas locuras, tuve la ocasión de reunirme en la Universidad Politécnica de Madrid con dos profesores de la escuela de ingeniería de caminos canales y puertos para ver si había posibilidad de proponer algún proyecto de fin de carrera (TEF) allí, para ver el tema del abastecimiento de agua en las comunidades, ya que uno de los principales problemas que sufre la población es la falta de agua y la falta de agua conlleva problemas de salud, hambre y pobreza, ya que si no hay agua no hay cosechas y si no hay cosechas no hay alimentos ni con qué comerciar. Aquella reunión fue muy bien y quedamos en seguir hablando, pero llegó la pandemia y todo se congeló.

A finales de enero ambos profesores me escribieron para decirme que se había abierto el plazo para presentar propuestas para proyectos de fin de carrera y me animaron a presentar alguna propuesta por si algún alumno estuviese interesado en realizar su proyecto de fin de carrera allí. Ricardo y yo presentamos varias propuestas y hoy nos acaban de confirmar que han seleccionado tres, no para el proyecto de fin de carrera, sino para el proyecto de fin de master. Los tres proyectos que han seleccionado son:

  • Captación, distribución y tratamiento de agua en las comunidades de Natete, Marrocane y Micolene.
  • Sistema de saneamiento sostenible (letrinas aboneras ecológicas) en las comunidades de Natete, Marrocane y Micolene.
  • Mejora del camino principal de acceso al centro de salud de Natete.

Realmente los problemas de acceso al agua se han identificado en treinta y dos comunidades, pero propusimos estas tres por ser las que más problemas tienen para conseguir agua y posteriormente, con el conocimiento aprendido con estas tres comunidades, extenderlo al resto.

Somos conscientes que esta oportunidad no implica la ejecución de los proyectos (para eso habrá que buscarse la vida), pero si nos permitiría disponer de una visión profesional de los tres proyectos y la propuesta de soluciones viables para luego poder ponerlas en práctica, lo cual para mi es muchísimo.

Si todo va bien, el covid lo permite y no hay una escalada de violencia en el conflicto bélico que está surgiendo al norte, en la provincia de Cabo Delgado, los alumnos podrían estar en el terreno en los meses de nuestro verano y podrán tener electricidad gracias al sistema solar 😉

¡Por fin se divisa la meta!

¡Por fin se divisa la meta!

Después de semanas de incertidumbre ya parece que hay fecha. Arconi está coordinando con la empresa de logística el envío del contenedor para la semana del 22-25 de febrero.

He de reconocerlo, me puede la impaciencia. Necesito ver la luz al final del camino, aunque esa luz nunca haya sido para mi. Necesito poner el punto y final a esta aventura. Necesito la tranquilidad y la energía de ver el sistema fotovoltaico instalado y funcionando.

Ahora ya comienza la cuenta atrás. No quiero cantar victoria, porque después de un ciclón y una pandemia cualquier cosa es posible, pero ya se vislumbra la meta. Si todo va según lo planeado el contenedor debería llegar a finales de marzo, coincidiendo con el final de la temporada de lluvias y deberían tener la luz durante el mes de abril.

¿Y después de eso? ¿Se acabó toda esta locura en abril? Sí, esta sí, pero habrá más. En la siguiente locura queremos (y digo queremos porque en esta locura no comienzo solo) acercar el agua y el saneamiento a 31 comunidades locales en el distrito de Monapo. También queremos ayudar a las mujeres de las comunidades a crear una asociación agraria. También ayudar a otras dos escuelas agrarias, que no cumplen con los requerimientos necesarios para pasar al grado medio, y tienen riesgo de cerrar. Por locuras que no sea. Pero todo eso os lo contaré después de enseñaros el sistema fotovoltaico instalado y funcionando. El planteamiento el mismo que con la electricidad: particulares dejándose las neuronas para intentar ayudar, simplemente porque quieren intentarlo, pero intentarlo de verdad.

Saliendo del agujero

Saliendo del agujero

Ya empieza a ser costumbre, pero tengo que comenzar esta publicación, una vez más, pidiendo disculpas. Finalizó el crowdfunding y desaparecí, pero os aseguro que no me escapé a ninguna isla desierta con lo recaudado, aquí sigo. He estado en un tiempo de desconexión no buscada. Al igual que en Mozambique hay enfermedades endémicas muy jodidas como la malaria, el cólera o la fiebre tifoidea, nosotros aquí (en el “primer mundo”) hemos creado otras enfermedades, también endémicas, como el estrés, la ansiedad y la depresión, que pueden no llegar a ser mortales si se tratan a tiempo, pero que también son muy jodidas. Te asoman al vestíbulo del infierno y, si no te sujetas bien, te puedes llegar a caer dentro. Pero bueno, no he vuelto a publicar en el blog para hablar de mí. Esto nunca ha ido de mí, sino de ellos.

Ayer la ONG Baobab Mozambique realizó la última transferencia que quedaba pendiente a Arconi Solutions. No se había realizado antes porque se lo tenía que autorizar yo y yo no daba señales de vida, no podía. Así que mis “vacaciones forzosas” han retrasado un poco más el proyecto ☹

No se obtuvo toda la financiación solicitada en el crowdfunding, pero sí se consiguió lo suficiente como para poder cubrir la deuda que nos dejó la fundación de Ciudad Real al no poder cumplir su compromiso con la cofinanciación (40.000€). También se consiguieron 7.022€ extra para poder implementar algunas mejoras en el sistema, no todas, pero sí algunas.

El coste final del Proyecto completo (incluyendo todas las mejoras propuestas) ascendía a 134.361€ y finalmente se han conseguido 119.833,70€, recaudado a través de las siguientes fuentes:

  • Financiación total aportada por Manos Unidas: 80.604,70 € . Inicialmente, en el mes de dicuiembre del año pasado, Manos Unidas había aprobado una financiación de 72.811,70 € pero, tras enterase de que la fundación de Ciudad Real no podía cumplir su compromiso de cofinanciación debido al impacto que había tenido el COVID-19 en las ayudas a este tipo de proyectos y, ante el esfuerzo que estábamos haciendo para tratar sacar adelante el proyecto después de este nuevo obstáculo, de forma extraordinaria aprobaron en el mes de julio una ampliación de la financiación de 7.793,00 € que nos ayudaba a cubrir lo que nos faltaba de la deuda.
  • Un amigo y su familia colaboraron con donaciones por un total de 17.000€, que realizaron a través de Manos Unidas. Sinceramente, por mucho que yo me hubiese empeñado, si no llega a ser por este amigo y su familia, nada de esto hubiera podido hacerse realidad. Nunca se lo podré agradecer lo suficiente. No sólo por esos 17.000€, sino por todo lo que me ha ayudado.
  • Lo que se obtuvo del crowdfunding fueron 10.909,25€.  Realmente el importe total recaudado en donaciones fue de 11.496€, pero a eso se le tuvo que restar la comisión de la Fundación Migranodearena y las comisiones bancarias de los pagos realizados por tarjeta o Paypal. No puedo más que agradecer también a todas y cada una de las personas que han ayudado en el crowdfunding. Había quien me conocía, pero la mayoría de los donantes no me conocían de nada y confiaron en mí y el que lo estaba intentando. Sin ellos, esto tampoco se hubiese podido hacer realidad.
  • También llegaron, principalmente de amigos y familiares, pero también que personas anónimas, donaciones a través de la cuenta bancaria que la ONG Baobab Mozambique nos había cedido para la recaudación de este proyecto (muchas gracias Baobab Mozambique por todo vuestro apoyo). En total llegaron 2.319,75€. También a esas personas, muchísimas gracias de todo corazón.
  • Y por último, 9.000€ de dos préstamos personales que pedí al banco y que transferí a la cuenta de Baobab para la financiación del proyecto. Estaré un tiempo haciendo juegos malabares y con la lengua fuera para llegar a fin de mes, pero ya se sabe, “quien algo quiere, algo le cuesta” y, mientras conserve el trabajo, iré pagándolo poco a poco. Menos cafés y vacaciones a cambio de llevarles la energía merece la pena. Al menos para mi.

Nos faltaron 14.527,30€ para poder implementar todas las mejoras, así que se ha tenido que dejar fuera el sistema de monitorización en remoto, la línea de baja tensión independiente para el Hospital (el Hospital tendrá luz, pero utilizando la misma línea de la escuela) y el mantenimiento durante los tres primeros años. Si se incluirán las mejoras relacionadas con el aumento de la capacidad del sistema, para poder atender las necesidades futuras de la escuela.

En la escuela ya han limpiado el terreno donde irá el sistema. El contenedor ya está montado, testado y eperando en Valencia para ser enviado por barco hasta el puerto de Nacala. Una vez Arconi reciba el dinero de la transferencia realizada ayer, el siguiente paso será enviar el inventario completo del material que se enviará en el contenedor a la escuela para que puedan solicitar la exoneración de los aranceles e impuestos. Hasta que no se obtenga la exoneración no se podrá enviar el contenedor, ya que, si llegase el contenedor al puerto sin disponer de dichas exoneraciones, el material se tendría que quedar esperando en el puerto, con la correspondiente penalización económica que eso conlleva. El transporte marítimo del contenedor lleva aproximadamente unos 28 días. Básicamemte y resumiéndolo mucho, luego quedaría sacarlo del puerto, transportarlo hasta el terreno, realiza una pequeña obra civil para construir los cimientos y pilares que sostendrán el sistema y los paneles, realizar las zanjas y el cableado para la distribución de la electricidad a los diferentes edificios, montar los paneles solares, intalar el contenedor (que ya se envía preinstalado desde España), conectar todo el sistema y encender la primera bombilla 🙂

Estoy esperando que Arconi me confirme los siguientes pasos y las fechas estimadas. En los tiempos que vivimos, a las complicaciones que ya de por si tienen este tipo de proyectos, este año hay que sumarle la variable de la pandemia. El Covid ya nos impactó con la financiación, así que esperemos ahora nos de una tragua.

Mi intención era pedir una excedencia en el trabajo de un mes para estar allí durante la instalación del sistema, pero con los préstamos llego justito a fin de mes y si me pido la excedencia sería sin sueldo y no podría hacer frente a los gastos fijos, así que no va a poder ser, pero aunque yo no pueda estar allí  para contarlo, ya me encargaré de que me vayan enviado fotos y vídeo para poder compartirlas por aquí.

En cuanto tenga más información me comprometo a publicarla. La temporada de lluvias en Mozambique comienzan en el mes de diciembre y el sistema debería estar instalado antes, así que mucho tiempo no nos queda, pero se conseguirá. Se tiene que conseguir.

Me alegro de volver a estar por aquí.